El beato Fulton J. Sheen es verdaderamente “bienaventurado” o “afortunado” por la comunión que mantuvo con Jesucristo durante su vida, afirmó el cardenal Luis Antonio Tagle en su homilía durante la Misa de beatificación del arzobispo Sheen, celebrada el 24 de septiembre en San Luis.

“Elegirse a uno mismo y decidir ir adonde uno quiera no es misión ni es bienaventuranza”, afirmó. Por el contrario, la unión con Cristo y el anuncio de la sabiduría de Dios constituyen la “bienaventuranza”, explicó. Eso fue lo que vivió el arzobispo Sheen al poner plenamente sus dones como predicador y maestro al servicio de la voluntad de Dios, y no de la suya.

El cardenal Tagle es pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización de la Santa Sede, donde está al frente de la Sección para la Primera Evangelización y las Nuevas Iglesias Particulares. También es arzobispo emérito de Manila, Filipinas, su ciudad natal. El cardenal presidió la Misa de beatificación en San Luis como delegado del papa León XIV.

En su homilía, el cardenal Tagle señaló que el papa León se alegró por la beatificación de su compatriota y paisano de Illinois. En su carta apostólica por la que declaró beato al arzobispo Sheen, el Papa lo describió como “un incansable predicador del Evangelio a través de los medios modernos de comunicación y un pastor diligente, animado por el celo misionero”.

“Qué descripción tan elocuente”, reflexionó el cardenal Tagle. “Entre sus muchas virtudes y ministerios, hay dos que se destacan: su condición de evangelizador o anunciador del Evangelio y su condición de pastor misionero”.

Durante la homilía pronunciada en The Dome at America's Center, donde se celebró la Misa para dar cabida a los aproximadamente 50.000 asistentes, el cardenal Tagle se centró en la unión del arzobispo Sheen con Cristo y en su misión, así como en su atención sincera a los pobres y vulnerables, relacionando estas características con las lecturas bíblicas de la liturgia.

El cardenal afirmó que “un evangelizador misionero … es conocido por Jesús y está llamado a conocer a Jesús y su Evangelio; está llamado a trabajar humildemente con Jesús”.

“En ese proceso, el evangelizador misionero llega a conocerse a sí mismo en Jesús”, señaló. “Bienaventurado eres cuando Jesús te ve, te conoce, te llama, te envía y trabaja contigo. Bienaventurado eres cuando llegas a conocer tu verdadero ser y tu misión porque Jesús te conoce y tú conoces a Jesús. Bienaventurados los auténticos evangelizadores misioneros”.

El cardenal Luis Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, pronuncia la homilía durante la Misa de beatificación del beato Fulton J. Sheen, celebrada el 24 de septiembre de 2026 en The Dome at America's Center, en San Luis. (Foto de OSV News/Margaret Murray)

El cardenal Luis Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, pronuncia la homilía durante la Misa de beatificación del beato Fulton J. Sheen, celebrada el 24 de septiembre de 2026 en The Dome at America's Center, en San Luis. (Foto de OSV News/Margaret Murray)

El cardenal Tagle relató una anécdota de la vida del arzobispo Sheen, en la que el papa Pío XII le preguntó cuántas conversiones podía atribuir a su labor evangelizadora. Él respondió que no llevaba la cuenta, para no caer en la tentación de “creer que eran mías”.

A pesar de la fama y los talentos del arzobispo Sheen, él se veía a sí mismo como “un ‘portero’ que a veces puede conducir a las personas hasta la puerta abierta de la casa de Dios”, señaló el cardenal Tagle.

“He tenido cierto éxito como portero”, le dijo el arzobispo Sheen al Papa.

El arzobispo Sheen también le dijo a un amigo que le preguntó por qué se había hecho sacerdote que había sido llamado a compartir el Evangelio y contar la historia de Jesús.

“Nunca me canso de contarla; nunca me canso de mejorar la manera de contarla. Amo mi vocación”, relató el cardenal Tagle citando al arzobispo Sheen.

“¡Qué bienaventurado eres, narrador de la historia de Jesús!”, exclamó el cardenal Tagle al referirse al arzobispo Sheen.

El cardenal destacó que el arzobispo Sheen establecía vínculos genuinos con las personas que conocía y a las que predicaba y servía.

“El evangelizador misionero es bienaventurado por la comunión con las personas y los pueblos, especialmente con los pobres y vulnerables, y esta es una comunión en nombre de Jesucristo”, afirmó.

Jesús les dijo a sus discípulos “que predicaran el Evangelio a toda criatura, no a un mundo o una sociedad abstractos”, señaló el cardenal Tagle.

“Usar la predicación como excusa para evitar a las personas concretas y permanecer ciegos a la acción de Dios en ellas no es misión. No es bienaventuranza. (…) Bienaventurados ustedes cuando se consideran vasijas de barro (…) para que el poder sea de Dios y no de ustedes”.

Durante el Concilio Vaticano II, el entonces obispo Sheen pidió a sus hermanos obispos que “afirmaran” la noción de pobreza y a los obispos provenientes de las regiones pobres y sufrientes de la Iglesia. “Así como solo un Cristo herido pudo convertir a un Tomás que dudaba, solo una Iglesia herida por la pobreza puede convertir a un mundo que duda”, afirmó.

El arzobispo Sheen “asumió su propio desafío al entregar a los pobres todas las remuneraciones que recibía por sus diversos compromisos y al impulsar el compromiso misionero (…) de la Iglesia en Estados Unidos con las Iglesias pobres del mundo”, señaló el cardenal Tagle.

“Para el arzobispo Sheen, preocuparse por los pobres no era propaganda ideológica, sino una exigencia de seguir a Cristo, de unir a la Iglesia con las misiones y de vivir la conversión inspirada por el Espíritu Santo”, afirmó el cardenal.

El beato Fulton Sheen fue un “misionero que se adentra profundamente en el corazón de los pobres para encontrarse allí con Jesús”, afirmó el cardenal Tagle.

Al igual que el arzobispo Sheen, el cardenal Tagle, de 69 años, es egresado de The Catholic University of America, en Washington. En 2024, el cardenal Tagle fue enviado por la Santa Sede como delegado al 10.º Congreso Eucarístico Nacional en Indianápolis. A comienzos de esta semana, veneró las reliquias del arzobispo Sheen en su tumba, en la Catedral de Santa María de la Inmaculada Concepción, en Peoria, Illinois. Allí celebró la Misa el 22 de septiembre y participó esa noche en una Hora Santa especial.

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Maria Wiering