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Participantes reflexionan sobre el “poder” de la procesión eucarística en Hollywood

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Después de participar en una procesión eucarística por Hollywood durante uno de los días más sofocantes y húmedos de los últimos tiempos, Miguel Tenorio solo pudo apreciar plenamente la experiencia un par de días después, cuando las temperaturas finalmente bajaron.

“Caminar durante tanto tiempo bajo el sol fue físicamente exigente”, reconoció Tenorio, feligrés de 34 años de la iglesia del Santísimo Sacramento de Hollywood. “Pero, de alguna manera, creo que esa incomodidad hizo que la experiencia fuera aún más significativa para mí”.

Tenorio y cientos de participantes acompañaron al arzobispo José H. Gomez en la procesión del 9 de septiembre, organizada con motivo del Día Nacional de Oración y Paz. Con temperaturas que al atardecer rondaban los 35 °C, los participantes llevaban pulseras luminosas y botellas de agua mientras recorrían un trayecto de unos 2,4 kilómetros escoltados por la policía de Los Ángeles (LAPD).

Uno de los momentos más impactantes para Tenorio llegó cuando el grupo alcanzó la emblemática intersección de Hollywood Boulevard y Highland Avenue.

A Tenorio le correspondió ocupar uno de los lugares en las esquinas para ayudar a llevar el palio que cubría la custodia y a los sacerdotes que se turnaban para transportarla. En medio de las enormes pantallas publicitarias y las atractivas atracciones turísticas, el tránsito fue detenido mientras los participantes cantaban “Y yo lo resucitaré en el último día”, el estribillo final del conocido himno “Yo soy el Pan de Vida”.

“Fue bastante interesante: al principio había muchos bocinazos, y la gente se preguntaba qué estaba pasando”, contó Tenorio. “Después se escuchaban las voces de quienes participaban en la procesión rezando y a la gente que estaba en las veredas grabando videos.

“Pero, como todos se apoyaban unos a otros, se sentía que estábamos seguros. Había un verdadero sentido de compromiso y devoción”.

La procesión pasó frente a locales de entretenimiento para adultos, estudios de tatuajes y tiendas de productos para fumar, además del Centro LGBT de Los Ángeles, sobre Schrader Boulevard, y las oficinas internacionales de la Citizens Commission on Human Rights, sobre Sunset Boulevard.

David González, feligrés de 36 años del Santísimo Sacramento que trabaja en relaciones laborales para la industria cinematográfica, consideró que todo aquello transmitía un mensaje poderoso.

“Este es un lugar que abraza el brillo, el glamour y hasta lo kitsch de Hollywood como concepto”, dijo. “Pero está rodeado por la realidad de nuestra ciudad hoy: locales comerciales abandonados y campamentos de personas sin hogar a la sombra de imponentes nuevos complejos de viviendas. Por lo que pude ver, tanto quienes pasaban por allí como los residentes parecían sorprendidos ante el espectáculo de nuestra procesión, pacífica y llena de oración”.

González consideró que la diversidad de los participantes era otro de los aspectos destacados de la procesión.

“No solo había diversidad cultural, sino también diversidad generacional: había personas de todas las edades participando en la procesión y colaborando como voluntarios”, señaló.

Guadalupe De La O-González, esposa de David y vicedirectora de una escuela de gestión autónoma, dijo que sintió que ese contraste cultural era “el Espíritu Santo recordándonos que estamos en el mundo, pero no somos del mundo, y también invitándonos a salir hacia las periferias… Jesús estaba allí, en la Eucaristía, presente para todos, en uno de los lugares menos esperados”.

En sus palabras de bienvenida en el Santísimo Sacramento, el arzobispo José H. Gomez recordó a los presentes que “fue Jesús quien un día recorrió los polvorientos caminos de Galilea y Jerusalén… y esta noche está con nosotros aquí, en Hollywood. … En él encontramos el amor que todos buscamos. Este es el testimonio público más grande que tenemos de nuestra fe como católicos”.

El diácono Steve Greco, de la Diócesis de Orange, productor de la próxima película “Adore Him: He Is Here” (“Adórenlo: Él está aquí”), que se estrenará en cines del 4 al 8 de octubre y fue promocionada durante el evento, dijo que la celebración demostró que “a veces necesitamos sacar al Santísimo Sacramento a las calles”.

“Se puede ver cómo la gente se conmueve. ¿Qué está pasando? ¿Cómo puede esto transformarme? Se arrodillan. El Espíritu Santo obra en ellos”.

La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB) estableció en 2016 el Día Nacional de Oración por la Paz en Nuestras Comunidades como respuesta a la violencia comunitaria y las tensiones raciales, promoviendo el diálogo y la reconciliación a través de la oración. Este año, la USCCB destacó diversas actividades en coincidencia con el 25.º aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001.

La Jornada de Oración por la Paz se celebra cada año el 9 de septiembre, fiesta de san Pedro Claver. Ese detalle no pasó desapercibido para Tenorio.

“Fue especialmente significativo para mí honrar a un jesuita que dedicó su vida a servir a los más vulnerables en Colombia”, dijo Tenorio, nacido y criado en Ecuador y quien actualmente trabaja atendiendo casos en Skid Row para la Weingard Foundation.

“El ejemplo de san Pedro Claver nos recuerda la importancia de la inclusión y del respeto por la dignidad de cada persona”, continuó Tenorio, “especialmente en tiempos de dificultades políticas y sociales, cuando las minorías y las comunidades vulnerables pueden sentirse marginadas”.

Tom Hoffarth
Tom Hoffarth es un galardonado periodista con sede en Los Angeles.
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Tom Hoffarth

Tom Hoffarth es un galardonado periodista con sede en Los Angeles.

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