El Vaticano llamó a los líderes religiosos del mundo a asumir un papel activo en la promoción de la paz y les pidió que eviten “convertirse en cómplices por silencio o por miedo” frente a quienes alimentan la división y el enfrentamiento.

El llamado está contenido en el mensaje “Budistas y cristianos por una paz desarmada y desarmante”, firmado por el prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, el Cardenal George Jacob Koovakad, y su secretario, Mons. Indunil Janakaratne Kodithuwakku Kankanamalage, con motivo de la festividad de Vesak.

En la misiva, dirigida a la comunidad budista y publicada este lunes 11 de mayo, el Vaticano subraya que los responsables religiosos “están llamados a ser auténticos interlocutores en el diálogo y verdaderos artífices de la reconciliación”.

En este sentido, señala que no basta con una actitud pasiva, sino que, junto a todos los creyentes, “estamos invitados a convertirnos en artífices de la paz: no como observadores pasivos, sino como testigos valientes capaces de facilitar el encuentro, sanar las heridas y reconstruir la confianza”.

“Como ciudadanos y creyentes, compartimos la responsabilidad de promover la paz, hacer frente a la injusticia e instar a quienes ejercen el poder a que no alimenten las divisiones, sino que busquen el diálogo en lugar del enfrentamiento”, indica el mensaje, que añade: “Asimismo, debemos evitar convertirnos en cómplices por silencio o por miedo”.

Una paz que nace en el corazón

El documento, enviado con ocasión de Vesak —que conmemora el nacimiento, la iluminación y el tránsito de Buda—, profundiza en el significado de la paz, definida no como mera ausencia de guerra, sino como un “don que busca habitar en el corazón humano” y como “una presencia silenciosa pero poderosa que ilumina y transforma”.

Esta visión se apoya en las palabras del Papa León XIV, quien afirmó: “La paz existe, quiere habitar en nosotros, tiene el suave poder de iluminar y ensanchar la inteligencia, resiste a la violencia y la vence. La paz tiene el aliento de lo eterno; mientras al mal se le grita ‘basta’, a la paz se le susurra ‘para siempre’”.

Aun cuando pueda parecer frágil, el mensaje insiste en que la paz “debe ser protegida y cultivada”, y recuerda que se trata de “una paz desarmada y desarmante, que no se basa en la fuerza, sino que brota de la verdad, la compasión y la confianza mutua”.

Frente a las sombras del mundo

El Vaticano no elude la gravedad del contexto internacional, marcado por conflictos y tensiones crecientes. “No podemos ignorar las sombras que pesan sobre el mundo. Las guerras, la violencia, el creciente nacionalismo etnorreligioso y la instrumentalización de la religión siguen hiriendo nuestra humanidad común”, señala el texto.

Ante esta realidad, se subraya el papel insustituible de las tradiciones religiosas, que “pueden ofrecer una contribución vital”. En particular, se destaca que “la bondad es realmente desarmante; rompe el ciclo de sospechas y abre caminos donde no parecía posible”.

Convergencia entre budismo y cristianismo

El mensaje pone de relieve la profunda sintonía entre las enseñanzas del budismo y del cristianismo en torno a la paz. Recuerda que el Buda enseñó: “Porque el odio no es vencido por el odio: el odio es vencido por el amor”, mientras que Jesús exhorta: “Amad a vuestros enemigos” y proclama “Bienaventurados los que trabajan por la paz”.

Ambas tradiciones, subraya el documento, coinciden en señalar “una paz que se vive —una que desarma los corazones antes que las manos”.

Un compromiso concreto y cotidiano

El texto concluye con una llamada a traducir estos principios en acciones concretas, recordando que la paz “se vive a diario: en los gestos de amabilidad, en la paciencia, en el rechazo del odio y de la venganza, y en el valor de tener esperanza”.

Lejos de ser una utopía, añade, “la paz no es una ilusión ni un ideal lejano; es una posibilidad real, ya a nuestro alcance, que espera ser acogida y compartida”.

Con este espíritu, el Vaticano expresa su deseo de que budistas y cristianos puedan “convertirse cada vez más en testigos de esta paz desarmante, una paz que cura las heridas, sana las relaciones y abre nuevos horizontes para la humanidad”, y concluye con un mensaje de felicitación: "Que vuestra celebración del Vesak esté llena de serenidad y alegría, y que nos inspire a todos a recorrer juntos este camino”.


Victoria Cardiel
Victoria Cardiel es periodista especializada en temas de información social y religiosa. Desde el 2013, ha cubierto toda la actualidad del Vaticano para diversos medios.

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