El presidente del comité provida de los obispos de EE.UU. ha enviado una carta a los funcionarios de la administración Trump en la que expresa su preocupación por el estado de la revisión de las regulaciones de seguridad sobre la mifepristona, conocida a veces como la “píldora abortiva”, que ha sido prometida pero aun no ha sido completada.

La carta llega en medio de una creciente frustración entre los defensores de la vida por el enfoque de la administración Trump respecto a la política sobre este medicamento.

En una carta del 4 de mayo dirigida al fiscal general interino Todd Blanche y al comisionado de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, por sus siglas en inglés), Marty Makary, el obispo Daniel E. Thomas de Toledo, Ohio, presidente del Comité de Actividades Pro-Vida de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, escribió que, si bien el grupo está “agradecido por el compromiso de la FDA de realizar el estudio necesario sobre la mifepristona”, le preocupan “los informes que alegan un retraso deliberado en la finalización de esa revisión”.

“Sin sacrificar el rigor y la precisión científicos, no obstante, instamos urgentemente a la FDA a que proceda con la mayor celeridad posible con su revisión de seguridad y, como mínimo, restablezca las Estrategias de Evaluación y Mitigación de Riesgos (REMS, por sus siglas en inglés), si no revisa por completo la aprobación legalmente dudosa del medicamento”, escribió el obispo Thomas.

“El requisito anterior de las REMS de realizar visitas presenciales al consultorio médico, en particular”, continuó, “ayudaría a determinar con precisión la edad gestacional, si un embarazo es ectópico, y a detectar el abuso y la trata de personas, todo lo cual es fundamental para la salud y la seguridad de las mujeres. Las citas de seguimiento ayudarían a detectar otras complicaciones”.

El Wall Street Journal informó recientemente que los grupos provida están cada vez más preocupados de que la revisión se esté retrasando deliberadamente. Las organizaciones provida han presionado a la FDA para que ponga fin a una política de la administración Biden que permite la distribución de mifepristona por correo.
Sin embargo, la administración Trump ha mantenido hasta ahora esa regulación a pesar de la oposición de los grupos provida, y ha tratado de bloquear los desafíos estatales a la mifepristona, como el caso de Louisiana.

El estado y el calendario de la revisión de seguridad de la mifepristona prometida por la FDA siguen sin estar claros; sin embargo, en documentos judiciales, el Departamento de Justicia ha indicado que podría realizarse después de las elecciones de mitad de mandato de noviembre.

Tras el informe del Journal, Susan B. Anthony Pro-Life America, un grupo que trabaja para elegir a candidatos provida para cargos públicos, reiteró su anterior llamado a que se despida a Makary por la aprobación de la FDA de una nueva versión genérica de la mifepristona --una píldora que se usa comúnmente, aunque no exclusivamente, para el aborto en las primeras 10 semanas de gestación-- y por la falta de claridad sobre la revisión de seguridad prometida de ese medicamento.

“El comisionado de la FDA, Makary, debería ser despedido de inmediato”, declaró Marjorie Dannenfelser, presidenta de SBA, en un comunicado del 4 de mayo. “La indiferencia es totalmente inaceptable para millones de votantes provida que esperan que la administración actúe para salvar vidas. Los abortos han aumentado, no disminuido, tras el caso Dobbs, con al menos 1,1 millones de muertes al año. Se producen más de 90.000 abortos cada año solo en los estados que protegen a los bebés por ley durante los nueve meses de embarazo --un resultado directo de la norma de Biden sobre medicamentos abortivos por correo de la era del Covid, que la administración Trump permite inexplicablemente que continúe”.

Dannenfelser argumentó además que “sin una supervisión médica presencial básica, los compradores masculinos disponen de una herramienta aterradoramente fácil para abusar de las mujeres”, y que no revocar la regulación de la venta por correo es “una crisis de máxima gravedad para el movimiento provida y para el Partido Republicano”.

Los defensores de la mifepristona --el primero de los dos medicamentos utilizados en un aborto químico o farmacológico-- argumentan que es estadísticamente seguro para una mujer tomarla, y que los intentos de restringirla son un intento de prohibir el aborto por completo. Los opositores al uso del medicamento para el aborto argumentan que existen riesgos significativos para quienes lo toman, particularmente fuera de entornos médicos, además de poner fin a la vida de un niño en el vientre materno en las primeras etapas de su desarrollo.

En su carta, el obispo Thomas añadió: “Esperamos que esté de acuerdo en que las madres vulnerables y necesitadas no merecen el aislamiento y el peligro que supone el aborto químico por telemedicina. En cambio, debemos esforzarnos más por brindar a las madres un apoyo compasivo, significativo y auténtico que les permita a ellas y a sus familias dar la bienvenida a sus nuevos hijos al mundo”.

En una carta similar dirigida a los legisladores del Congreso con respecto a las prioridades legislativas del comité provida, el obispo Thomas también instó a realizar esfuerzos para revertir la política que permite la distribución por correo de la mifepristona para fines abortivos.

La Iglesia Católica enseña que toda vida humana es sagrada desde la concepción hasta la muerte natural y, como tal, se opone al aborto directo. Sin embargo, esa misma combinación de fármacos se ha utilizado en ocasiones en los últimos años para el tratamiento de abortos espontáneos (situaciones en las que el niño no nacido ya ha fallecido); un uso que, según la enseñanza católica, se consideraría moralmente lícito.

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Kate Scanlon es reportera nacional de OSV News y cubre la actualidad desde Washington. Sígala en X: @kgscanlon.

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