San Epifanio nació en Palestina alrededor del año 310, en el seno de una familia judía. Sin embargo, según la tradición, su conversión al cristianismo se produjo tras ver a un monje que entregó su ropa a una persona sin hogar.

Poco después de su conversión, ingresó en la vida monástica y se retiró al desierto de Egipto.

Hacia el año 333 regresó a Tierra Santa y fundó un monasterio cerca de su lugar de origen, en Judea. Mantuvo una vida monástica muy rigurosa, incluso cuando otros monjes la consideraban excesiva, convencido de que servía al Reino de Dios.

Epifanio dominaba el hebreo, el egipcio, el siríaco, el griego y el latín, y fue discípulo cercano de san Hilarión el Grande durante más de dos décadas, un monje muy respetado por su sabiduría y los milagros atribuidos a su intercesión.

Incluso después de que Hilarión dejara Palestina hacia el año 356, ambos mantuvieron su amistad. Su influencia en la Iglesia de Salamina, en la actual Chipre, fue clave para que Epifanio fuera elegido obispo en 367.

Ya como obispo, se destacó en la defensa de la fe frente al arrianismo, la herejía que negaba la divinidad eterna de Cristo. Escribió numerosas obras en defensa de la doctrina ortodoxa sobre la Trinidad y la Resurrección.

Fue un firme defensor de la ortodoxia, aunque su celo a veces lo llevó en ocasiones a cometer errores o a involucrarse en situaciones polémicas, como su participación involuntaria en un conflicto contra san Juan Crisóstomo. Algunas de sus obras también son consideradas hoy poco precisas.

A pesar de ello, Epifanio es venerado entre los Padres de la Iglesia, y varios de sus escritos, especialmente los que contienen formulaciones doctrinales importantes, son citados en el Catecismo de la Iglesia Católica.

Murió en el año 403 mientras regresaba de Constantinopla, tras haberse distanciado de los intentos de destituir a san Juan Crisóstomo. Antes de morir, dejó a sus discípulos dos últimas recomendaciones: vivir según los mandamientos de Dios y cuidar los pensamientos para resistir la tentación.

Fue sepultado el 12 de mayo, tras el regreso de su barco a Salamina. En el año 787, el Séptimo Concilio Ecuménico confirmó su lugar entre los Padres de la Iglesia.

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Angelus Staff