Read in English

Aunque el camino hacia la plena comunión se ha vuelto “más difícil de discernir”, católicos y anglicanos deben continuar en el camino del diálogo y “proclamar a Cristo al mundo”, dijo el Papa León XIV en su primer encuentro con la arzobispo anglicana de Canterbury, Sarah Mullally.

En su discurso a la arzobispo Mullally durante su visita al Vaticano el 27 de abril, el Papa reconoció que, si bien se han logrado muchos avances en “cuestiones históricamente divisivas, en las últimas décadas han surgido nuevos problemas” que han hecho más desafiante el “camino ecuménico”.

Sin embargo, afirmó que “también sería un escándalo si no continuáramos trabajando para superar nuestras diferencias, por más difíciles que parezcan”.

Según un comunicado de la oficina de la arzobispo, Mullally se unió al Papa para la oración del mediodía en la Capilla de Urbano VIII del siglo XVII, ubicada en el Palacio Apostólico.

Al dar la bienvenida a la arzobispo de Canterbury al Vaticano, el Papa León señaló que, aunque “nuestro mundo sufriente necesita profundamente la paz de Cristo, las divisiones entre los cristianos debilitan nuestra capacidad de ser portadores eficaces de esa paz”.

“Si el mundo ha de acoger nuestra predicación, debemos, por tanto, ser constantes en nuestra oración y en nuestros esfuerzos por eliminar cualquier obstáculo que dificulte la proclamación del Evangelio”, dijo el Papa. “Este enfoque sobre la necesidad de la unidad para una evangelización más fructífera ha sido un tema constante en mi ministerio; de hecho, se refleja en el lema que elegí cuando fui ordenado obispo: ‘In Illo uno unum’, ‘En Aquel que es uno —Cristo—, somos uno’”.

Aunque el camino ecuménico hacia la comunión es complejo, el Papa León afirmó que la Iglesia Católica y la Iglesia de Inglaterra continúan “caminando juntas en amistad y diálogo”.

También oró para que el Espíritu Santo, “a quien el Señor sopló sobre los discípulos la tarde de su resurrección, guíe nuestros pasos mientras buscamos con oración y humildad la unidad que es la voluntad del Señor para todos sus discípulos”.

“Su Gracia, al agradecerle su visita hoy, rezo para que ese mismo Espíritu Santo permanezca siempre con usted, haciéndola fecunda en el servicio al que ha sido llamada”, dijo el Papa.

En su intervención, publicada por su oficina, la arzobispo Mullally expresó su gratitud al Papa por hablar “sobre las muchas injusticias en nuestro mundo”, especialmente durante su reciente viaje apostólico a África.

“El mundo necesitaba este mensaje en este momento —gracias—”, dijo. “Nos recordó que, a pesar de nuestros sufrimientos, las personas anhelan una vida en plenitud, y que innumerables personas trabajan cada día por esta visión del bien común”.

La arzobispo de Canterbury señaló que, en el camino ecuménico emprendido por católicos y anglicanos, el “Espíritu Santo nos está invitando a una práctica más profunda de la hospitalidad, no solo como acogida, sino como una forma de ministerio”.

Se trata de “una disposición a hacer espacio unos para otros como personas creadas a imagen de Dios y llamadas a crecer más plenamente a su semejanza”, dijo. “Ya recibimos unos de otros dones que no podemos generar por nosotros mismos: profundidad en la oración, valentía en el testimonio, perseverancia en el sufrimiento y fidelidad en el servicio. En ellos, nuestro testimonio común se fortalece”.

Recordando la visita del rey Carlos III y la reina Camila al Vaticano en octubre, la arzobispo Mullally dijo que el monarca británico “valoró mucho su reciente visita” y aseguró al Papa León “una cálida bienvenida por parte de la Iglesia de Inglaterra si usted honra al Reino Unido con una visita”.

Nombrada arzobispo de Canterbury por el rey Carlos en octubre, Mullally es la primera mujer en liderar a los anglicanos “en sus 1.400 años de historia”, según la diócesis de Canterbury.

Los anglicanos afirman 1.400 años de historia porque identifican a la Iglesia de Inglaterra no como una nueva entidad creada durante la Reforma del siglo XVI, sino como la continuación de la Iglesia establecida en Inglaterra por un santo católico —San Agustín de Canterbury— en el año 597.

El encuentro de la arzobispo Mullally con el Papa León formó parte de una peregrinación de cuatro días a Roma que, según su oficina, busca “fortalecer las relaciones anglicano-católicas mediante la oración, el encuentro personal y el diálogo teológico formal”.

“La visita de la arzobispo de Canterbury se sitúa en el contexto de la larga relación ecuménica entre la Comunión Anglicana y la Iglesia Católica, que tiene sus raíces en el histórico encuentro de 1966 entre el arzobispo Michael Ramsey y el Papa Pablo VI”, informó el Anglican Communion News Service.

La peregrinación comenzó el 26 de abril con una visita a la Basílica de San Pedro y a la Basílica de San Pablo Extramuros en Roma para rezar ante las tumbas de los apóstoles. En un mensaje publicado en X, la arzobispo Mullally pidió oraciones “por la unidad de sus discípulos y de todo el pueblo de Dios”.

“Nuestro mundo está profundamente herido por la guerra, la división y el miedo, y anhela la paz, la justicia, la reconciliación y la esperanza que se encuentran solo en Jesucristo. Estamos llamados a proclamar y vivir este Evangelio juntos, por el bien de la vida del mundo que Dios ama”, escribió.

Por la tarde, tras su encuentro con el Papa León, la arzobispo Mullally tenía previsto presidir las vísperas en la iglesia de San Ignacio de Loyola, con el cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, como predicador.

Según la oficina de la arzobispo, Mullally nombrará al obispo anglicano Anthony Ball, director del Centro Anglicano en Roma, como su representante ante la Santa Sede.

— — —
Junno Arocho Esteves es corresponsal internacional de OSV New

author avatar
Junno Arocho Esteves