ROMA -- Todas las parroquias católicas deben mostrar que Jesús, quien promete una vida justa, verdadera y plena, está siempre cerca, dijo el Papa León XIV.

"Los animo a que las actividades parroquiales sean signo de una Iglesia que --como una madre-- cuida de sus hijos, sin condenarlos, sino acogiéndolos, escuchándolos y sosteniéndolos frente al peligro", dijo el Santo Padre a los feligreses de la iglesia de Santa María de la Presentación en Roma en su homilía del 8 de marzo.

"Como buen Pastor y cuidadoso, el Señor siempre nos espera y nos acompaña, dondequiera que vivamos y seamos como seamos. Él cura misericordiosamente nuestras heridas y se entrega como un regalo para nosotros, permitiéndonos a su vez convertirnos en un regalo para nuestros hermanos y hermanas", dijo.

Más temprano ese mismo día, antes de rezar el Ángelus al mediodía con las personas reunidas en la plaza de San Pedro, el Papa instó a los católicos a ser hombres y mujeres de paz y caridad, algo que el mundo está sediento de recibir.

"Pidamos hoy a María, Madre de la Iglesia, poder servir, con Jesús y como Jesús, a la humanidad sedienta de verdad y de justicia", dijo. "No es tiempo de oposiciones entre un templo y otro, entre ‘nosotros’ y ‘los otros’: los adoradores que Dios busca son hombres y mujeres de paz, que lo adoran en Espíritu y en verdad".

Más tarde, a primera hora de la tarde, el Papa León realizó su cuarta visita a una parroquia de Roma en el tiempo de preparación hacia la Pascua. Como obispo de Roma, ha estado celebrando Misa y reuniéndose con los fieles y los sacerdotes en diferentes partes de su diócesis, sobre todo en barrios que se enfrentan a diversas dificultades, como la pobreza, la delincuencia violenta y el tráfico de drogas.

"Los adolescentes y los jóvenes corren el riesgo de crecer engañados por vendedores de muerte o desilusionados con el futuro", dijo en su homilía. "Muchos esperan una casa, un trabajo que les asegure una vida digna, ambientes seguros donde poder reunirse, jugar, proyectar juntos algo hermoso".

"Hombres y mujeres llegan a esta parroquia heridos en el alma, ofendidos en su dignidad y sedientos de esperanza", dijo. "A ustedes les corresponde la tarea, urgente y liberadora, de mostrar la cercanía de Jesús, su voluntad de rescatar nuestra existencia de los males que la amenazan con una propuesta de vida justa, verdadera, plena".

Los fieles pueden encontrar fuerza en la Eucaristía, dijo, "y que el Evangelio, que brota en nosotros como fuente de verdad, nos ayude a cada uno a abrir los ojos, a evaluar con sabiduría lo que es bueno y lo que es malo, formando así conciencias libres y maduras".

Antes de celebrar la Misa, el Papa se reunió con familias y jóvenes en el exterior.
"Será Jesús quien llegue a tu casa, a tu corazón, a tu vida. Todos debemos estar listos para abrir la puerta y encontrar a Jesús que nos espera", dijo.

"Jesús está cerca de nosotros. ¡Abramos los ojos!", dijo, indicando que el Señor se encuentra en aquellos que sufren o buscan ayuda. "Él nos pide que les llevemos lo que hemos recibido".

El Papa León también instó a los niños a hacer las paces con todos los que forman parte de sus vidas como parte de llevar la paz al mundo, algo "verdaderamente necesario en nuestro mundo de hoy".

Siempre hay una manera de superar los desacuerdos y las dificultades sin recurrir al acoso o la violencia, dijo a los niños.

Antes de visitar la parroquia a primera hora de la tarde en las afueras de Roma, el Papa León rezó el Ángelus al mediodía en el Vaticano.

El Papa destacó la lectura del Evangelio del día, en la que la mujer samaritana se encuentra con Jesús en el pozo (Juan 4, 5-42).

"Aquella mujer samaritana, según las costumbres, simplemente habría tenido que ser ignorada; sin embargo, Jesús le habla, la escucha, le da confianza sin segundas intenciones y sin desprecio", dijo.

"¡Cuántas personas buscan en la Iglesia esa misma delicadeza, esa disponibilidad! Y qué hermoso es cuando perdemos la noción del tiempo para prestar atención a quien encontramos, tal como es", dijo.

Muchas personas en el mundo buscan "esta fuente espiritual", dijo, citando a la escritora judía holandesa Etty Hillesum, asesinada a los 29 años en el campo de exterminio de Auschwitz en 1943: "A veces me es accesible … Pero a menudo hay piedras y escombros taponando ese pozo y entonces Dios está enterrado. Hay que desenterrarlo de nuevo".

"Queridos hermanos, no hay energía mejor empleada que la que dedicamos a liberar el corazón", dijo el Papa. "Por eso, la Cuaresma es un don: entramos en la tercera semana y ya podemos intensificar el camino".

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Carol Glatz