Cristo está presente en la liturgia --en la palabra proclamada, en los sacramentos, en los ministros, en la comunidad y, sobre todo, en la Eucaristía-- afirmó el Papa León XIV.

"Dejémonos moldear interiormente por los ritos, por los símbolos, por los gestos y, sobre todo, por la presencia viva de Cristo en la liturgia", dijo durante su discurso en la audiencia general en la Plaza de San Pedro el 20 de mayo.

Antes de comenzar su catequesis, el Papa dio la bienvenida al Catolicós de la Iglesia armenia, Aram I de Cilicia, quien se sentó a su lado durante la audiencia.

La Gran Casa de Cilicia de la Iglesia Ortodoxa Armenia abarca el Líbano, Siria, Chipre, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, la región del Golfo, Irán, Grecia y las Américas, por lo que el Papa León hizo un llamado a todos a orar por la paz en el Líbano y en el Medio Oriente, que están "una vez más desgarrados por la violencia y la guerra".

El Papa León también expresó su alegría por recibir al Catolicós Aram y a su delegación, calificando su visita de "una ocasión importante para fortalecer los lazos de unidad que ya existen entre nosotros, a medida que nos acercamos a la plena comunión entre nuestras Iglesias".

En su discurso principal, el Papa León continuó su serie de catequesis sobre el Concilio Vaticano II, pero presentó el siguiente documento conciliar en el que deseaba centrarse: la constitución del concilio sobre la sagrada liturgia, "Sacrosanctum Concilium".

"Este documento enseña que la liturgia nos sumerge en el misterio de la pasión, muerte, resurrección y glorificación de Cristo", dijo en su resumen a los fieles de habla inglesa.

"Cristo sigue actuando, presente en la Palabra proclamada, en los sacramentos, en los ministros que celebran, en la comunidad reunida y, sobre todo, en la Eucaristía", afirmó al leer su resumen a los fieles hispanoparlantes.

Al redactar esta constitución, dijo que "los Padres conciliares quisieron no solo emprender una reforma de los ritos, sino también llevar a la Iglesia a contemplar y profundizar en ese vínculo vivo que la constituye y la une: el misterio de Cristo".

"La liturgia, en efecto, toca el corazón mismo de este misterio: es a la vez el espacio, el tiempo y el contexto en el que la Iglesia recibe de Cristo su propia vida", dijo el Papa León en su discurso principal en italiano.

"He aquí, pues, el Misterio cristiano: el acontecimiento pascual, es decir, la pasión, la muerte, la resurrección y la glorificación de Cristo, que precisamente en la liturgia se nos hace sacramentalmente presente, de modo que cada vez que participamos en la asamblea reunida 'en su nombre' estamos inmersos en este Misterio", expresó.

La liturgia ayuda a sostener a los fieles, animándolos y renovándolos "en su compromiso de fe y en su misión", y contribuye a formar "una comunidad abierta y acogedora para todos", dijo el Papa León.

La liturgia que se celebra debe traducirse y vivirse en la vida cotidiana, "en una dinámica ética y espiritual", dijo. Exige "una existencia fiel, capaz de hacer concreto lo que se ha vivido en la celebración: es así como nuestra vida se convierte en 'sacrificio vivo, santo y agradable a Dios', realizando nuestro 'culto espiritual'".

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Carol Glatz