Read in English
A mitad de su primer viaje a África como líder espiritual de 1.400 millones de personas, el Papa León XIV se vio obligado a hacer una suave corrección al cuerpo de prensa que viajaba con él.
“Ha habido cierta narrativa que no ha sido precisa”, dijo mientras volaba de Camerún a Angola, señalando que gran parte de la cobertura de su viaje de 11 días por África se había convertido en “comentario sobre comentarios”, a menudo moldeado más por reacciones políticas que por el propio viaje.
El comentario llegó tras una semana en la que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, criticó públicamente al primer papa estadounidense, lo que llevó a algunos observadores a interpretar los discursos de León como respuestas indirectas. El pontífice descartó esa lectura, señalando que discursos clave —incluido un importante llamado a la paz en Camerún— habían sido preparados mucho antes de cualquier controversia política.
“Vengo principalmente a África como pastor, como cabeza de la Iglesia católica, para estar, celebrar, alentar y acompañar a todos los católicos del continente”, dijo el papa.
Un análisis más detenido de lo que León dijo e hizo en Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial refleja su visión de la Iglesia mucho más allá de cualquier problema con la Casa Blanca o en Medio Oriente.
Argelia: Fraternidad enraizada en San Agustín
El viaje comenzó en Argelia, un país donde los cristianos son una pequeña minoría en una sociedad predominantemente musulmana. Para León, sin embargo, la visita tenía un profundo significado personal como tierra de san Agustín, el obispo norteafricano cuya teología marcó su propia espiritualidad agustiniana.
Hablando en una mezquita en Argel, León dijo que, dado que buscar a Dios “también es reconocer la imagen de Dios en cada criatura”, es importante “aprender a vivir juntos con respeto por la dignidad de toda persona humana” y “vivir en armonía y construir un mundo de paz”.
En otro discurso, utilizó ese mensaje de convivencia para elogiar a la pequeña minoría cristiana de Argelia: “Gran parte del territorio de este país es desierto, y en el desierto nadie puede sobrevivir solo. El entorno hostil disipa cualquier presunción de autosuficiencia, recordándonos que nos necesitamos unos a otros y que necesitamos a Dios”.
Lejos de cualquier posicionamiento geopolítico, la etapa en Argelia subrayó una visión de la Iglesia como puente —entre religiones, culturas e historias—.
Sobre el legado de Agustín, León dijo a los periodistas que sigue siendo una figura importante no solo para los católicos, sino para cualquiera que busque la verdad.
“Y, sin embargo, sigue siendo una figura muy importante hoy, ya que sus escritos, enseñanzas, espiritualidad y su invitación a buscar a Dios y la verdad son algo muy necesario hoy; un mensaje muy real para todos nosotros, como creyentes en Jesucristo, pero también para todas las personas”.
Agustín, podría decirse, sirve como lente a través del cual León enmarcó toda su visita: una centrada en el diálogo, la verdad y la posibilidad de convivencia a pesar de las diferencias.
El Papa León XIV libera una paloma tras participar en un Encuentro por la Paz en la catedral de San José en Bamenda, Camerún, el 16 de abril de 2026. (OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media)
Camerún: Paz en una tierra herida
Si Argelia destacó la fraternidad interreligiosa, Camerún reveló la insistencia del papa en la paz frente al conflicto.
En un país donde un brutal conflicto interno desgarra a la nación desde 2017, esta fue literalmente una misión de paz para León. Los separatistas anglófonos anunciaron una pausa de tres días en los combates para coincidir con su visita.
En Bamenda, una región marcada por una crisis separatista que ha cobrado más de 6.000 vidas, León describió el área como una “tierra ensangrentada pero fértil” y elogió la resiliencia de su pueblo.
“Estoy aquí para proclamar la paz”, dijo a los presentes.
“La paz no es algo que debamos inventar: es algo que debemos acoger aceptando a nuestro prójimo como hermano y hermana”, afirmó en este encuentro por la paz celebrado en la catedral de Bamenda.
En Camerún, conocido como “África en miniatura” por reflejar la diversidad geográfica, climática y cultural del continente en un solo país, el pontífice habló de la realidad de todo el continente: “Los maestros de la guerra pretenden no saber que basta un instante para destruir, mientras que a menudo no alcanza toda una vida para reconstruir”.
“Aquellos que despojan a su tierra de sus recursos generalmente invierten gran parte de las ganancias en armas, perpetuando así un ciclo interminable de desestabilización y muerte”, dijo. “Hacen la vista gorda ante el hecho de que se gastan miles de millones de dólares en matar y devastar, mientras que los recursos necesarios para la sanación, la educación y la restauración no aparecen”.
El Papa León XIV junto a fieles el día en que rezó el rosario en el santuario de Mama Muxima en Muxima, Angola, el 19 de abril de 2026. (OSV News/Guglielmo Mangiapane, Reuters)
Dirigiéndose a estudiantes y personal universitario en Yaundé, León reiteró un llamado que hizo a los jóvenes en el Líbano el pasado diciembre para que permanezcan en su país en lugar de emigrar.
“Ante la comprensible tendencia a emigrar —que puede llevar a pensar que en otros lugares un futuro mejor es más fácil—, los invito, ante todo, a responder con un ardiente deseo de servir a su país y aplicar los conocimientos que adquieren aquí en beneficio de sus conciudadanos”, dijo.
Angola: Sanar la historia y enfrentar la injusticia
En Angola, León centró su atención en la sanación, tanto histórica como actual.
Dirigiéndose a las autoridades civiles en Luanda, advirtió contra los sistemas económicos que tratan a las personas y los recursos como mercancías: “Es necesario romper este ciclo de intereses, que reduce la realidad, e incluso la vida misma, a meras mercancías”.
En el santuario mariano de Mama Muxima, exhortó a los creyentes a asumir la responsabilidad de construir un mundo mejor: “Es el amor el que debe triunfar, no la guerra… construyan un mundo mejor, acogedor, donde ya no haya guerra, injusticia, pobreza ni deshonestidad”.
La iglesia de Nuestra Señora de Muxima, un conocido sitio de peregrinación, también está vinculada a la historia del comercio transatlántico de esclavos, donde africanos esclavizados eran bautizados antes de ser enviados a América.
León, cuya propia ascendencia incluye tanto personas esclavizadas como propietarios de esclavos, rezó el rosario en el santuario, recordándolo como un lugar donde generaciones han llevado tanto “alegría” como “gran sufrimiento”.
Integrantes de un coro rezan durante una Misa en la catedral principal de la ciudad portuaria de Bata, Guinea Ecuatorial, en una foto de archivo. El Papa León XIV visitó el país del 21 al 23 de abril. (OSV News/Amr Abdallah Dalsh, Reuters)
Guinea Ecuatorial: Presencia en las periferias
La última etapa del viaje, en Guinea Ecuatorial, apunta a otro aspecto definitorio del pontificado de León: el compromiso con la presencia en lugares a menudo olvidados.
Aunque es uno de los pocos países hispanohablantes de África, Guinea Ecuatorial permanece en gran medida fuera de la atención global. Sin embargo, representa una Iglesia joven y en crecimiento que navega realidades complejas.
Aunque esta edición de Angelus fue enviada a imprenta antes de la llegada del Papa, vale la pena señalar que se esperaba que fuera recibido por un gobernante autoritario local: Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, quien ha estado en el poder desde 1979. Obiang, que llegó al poder mediante un golpe prometiendo democracia, es ampliamente considerado un líder autocrático al frente de un régimen marcado por la corrupción, abusos de poder, violaciones de derechos humanos y nepotismo.
Un mapa pastoral, no político
En conjunto, las cuatro etapas revelan una visión coherente: fraternidad interreligiosa en Argelia, paz en Camerún, sanación y justicia en Angola, y presencia en periferias olvidadas en Guinea Ecuatorial.
No se trata de un itinerario reactivo ni de una serie de mensajes políticos codificados. Es, más bien, lo que el propio León describió: un viaje pastoral.
“Salimos de viaje”, dijo a los periodistas, “proclamando el mensaje del Evangelio”.
Desde esa perspectiva, la verdadera historia de su primer viaje a África no es un intercambio político imaginario, sino un mapa de prioridades trazado en el lenguaje de la paz, la dignidad y la presencia en lugares que el mundo suele ignorar.