El Papa Francisco saluda al salir de una audiencia en el Vaticano con miembros de la sección de jóvenes adultos de la Acción Católica de Italia, el 29 de octubre de 2022. (CNS /Vatican Media)
CIUDAD DEL VATICANO -- La pandemia del COVID-19 ha debilitado muchas parroquias, pero esa comunidad "en medio de las casas, en medio de la gente", sigue siendo un lugar esencial para alimentar y compartir la fe, dijo el Papa Francisco a los jóvenes adultos italianos.
La parroquia es "el ambiente normal donde hemos aprendido a escuchar el Evangelio, a conocer al Señor Jesús, a servir con gratuidad, a rezar en comunidad, a compartir proyectos e iniciativas, a sentirnos parte del pueblo santo de Dios", dijo el Papa a los líderes de la sección de jóvenes adultos de la Acción Católica Italiana, un programa parroquial de construcción de la fe y de alcance social.
Al reunirse con miles de jóvenes adultos el 29 de octubre, el Papa Francisco dijo que sabe que en la mayoría de las ciudades y pueblos la iglesia parroquial no es el centro de la vida religiosa y social como lo era cuando él crecía, pero "para nuestro camino de fe y crecimiento, la experiencia parroquial fue y es importante, insustituible."
Con su mezcla de miembros, dijo el Papa, la parroquia es el lugar para experimentar cómo "en la iglesia todos somos hermanos y hermanas por el bautismo; que todos somos protagonistas y responsables; que tenemos diferentes dones que son todos para el bien de la comunidad; que la vida es vocación, seguir a Jesús; y que la fe es un don que se da, un don para dar testimonio".
Parte de ese testimonio, dijo, es mostrar concretamente cómo la fe lleva a la caridad y al deseo de justicia.
En el barrio, la ciudad y la región, "nuestro lema no es 'no me importa', sino 'me importa'", dijo el Papa.
La "enfermedad de no preocuparse" puede ser "más peligrosa que un cáncer", dijo a los jóvenes. "La miseria humana no es un destino que le toca a algunos desafortunados, sino que casi siempre es el resultado de injusticias que deben ser erradicadas".
El Papa Francisco instó a los jóvenes a no sentirse frustrados o desanimados por el hecho de que en sus parroquias "la dimensión comunitaria es un poco débil", algo "que se ha agravado con la pandemia."
Aprender a verse como hermanos y hermanas, dijo, no comienza con alguna reunión o actividad parroquial, sino con cada persona a través de la oración y, especialmente, de la Eucaristía celebrada y compartida en la parroquia.
"La fraternidad en la Iglesia se funda en Cristo, en su presencia en nosotros y entre nosotros", dijo el Papa. "Gracias a él nos acogemos los unos a los otros, nos soportamos -el amor cristiano se construye soportándose- y nos perdonamos".