El papa León XIV pronuncia su homilía durante un servicio de oración en un invernadero de Borgo Laudato Si’, en Castel Gandolfo, Italia, el 5 de septiembre de 2025. El Vaticano publicó el mensaje del Papa para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se celebrará el 1 de septiembre. (Foto CNS/Lola Gomez)
La devastación social y ecológica causada por la guerra representa no solo un fracaso político, sino una crisis moral arraigada en un corazón dividido que necesita una profunda conversión, afirmó el Papa León XIV.
La violencia, la injusticia y el daño ambiental no son solo el resultado "de estructuras o sistemas imperfectos; son el ‘síntoma de una profunda dicotomía arraigada en la misma humanidad’", señaló el Papa en su mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se celebrará el 1 de septiembre.
"Los daños de la guerra y el deterioro de la tierra están entonces profundamente vinculados con la condición del corazón humano", escribió el Papa León. "Los conflictos que atormentan a la humanidad, de diversos modos, son la expresión exterior de la discordia y división interiores. Cuando el corazón está distorsionado, las relaciones sufren y las estructuras que construimos comienzan a reflejar ese desorden".
La Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación marca el inicio de la "Tiempo de la Creación" ecuménica, que concluye el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís, santo patrón de la ecología.
El tema para 2026 es "Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas", basado en un versículo del libro de Isaías. El Vaticano declaró el 2 de junio que el tema de la celebración subrayaba "la conexión entre el conflicto armado y el deterioro ambiental".
"El título --una visión de Isaías que profetiza la transformación de las armas en herramientas agrícolas-- exige explícitamente priorizar el desarrollo y la sostenibilidad sobre la violencia y la destrucción", afirmó el Vaticano.
En su mensaje, el Papa León señaló que el mundo está siendo testigo "de múltiples crisis y de un gran sufrimiento humano", así como de la aceleración de la "alteración del equilibrio armónico de la creación".
"Estos fenómenos no están disociados; son una única apelación por la sanación y la paz que brota de un mundo herido", afirmó.
Al reflexionar sobre el tema del día, el Papa señaló que, aunque Isaías hablaba de una época en la que las naciones transformarían "lo que destruye la vida en aquello que la sostiene", en el mundo actual "frecuentemente somos testigos de lo contrario, mientras los esfuerzos se siguen centrando en la violencia y la guerra".
"La guerra deja heridas que se extienden mucho más allá del campo de batalla. Cobra vidas, desintegra a las familias y fuerza a millones de personas a abandonar sus hogares, aumentando el miedo, la injusticia y la división", escribió. "La guerra además deja una destrucción social y ecológica que perdura por generaciones".
Los conflictos armados, sumados a la degradación ambiental, agregó, crean "círculos viciosos" que "destruyen ecosistemas, contaminan recursos esenciales, como el aire y el agua, y merman la seguridad de los alimentos", generando así "pobreza, desigualdad y nuevos conflictos sociales que pueden contribuir al resurgimiento de conflictos futuros".
El Papa señaló que la guerra no solo causa heridas que perjudican a las personas y a las comunidades, sino también a los lazos de la familia humana, revelando "un fracaso más profundo cuando se trata de vivir a imagen y semejanza de Dios, de respetar la vida y de cuidar la tierra que se nos ha confiado".
"No se trata solo de un fracaso político, sino también moral y espiritual", escribió el Papa León. "La guerra, arraigada en deseos distorsionados y en el mal uso de la libertad y el poder humanos, constituye un antitestimonio del Evangelio de la paz".
La construcción de una sociedad pacífica, continuó el Santo Padre, requiere no solo una reforma de las estructuras, sino también una renovación de los corazones que enfrentan "una crisis ética y cultural", evidenciada por "una pérdida del sentido de los límites" y el "deseo de dominación, de la búsqueda del beneficio inmediato y de la incapacidad de reconocer la dignidad dada por Dios a cada persona humana".
El llamado profético de Isaías a convertir las espadas en arados es un llamado tanto a las personas como a las naciones "a transformar la herida en vida", no solo a través de cambios externos, sino mediante un retorno a Dios, para que Él "reordene nuestros deseos, sane nuestras heridas y nos ayude a crecer en la virtud", escribió.
El Papa León advirtió que, sin una "transformación interior, la paz permanecerá frágil y será efímera".
"Pero donde los corazones se renuevan, comienzan a abrirse nuevas posibilidades. Lo que ha sido utilizado para la destrucción puede ser redirigido hacia la vida: al cuidado de los pobres, al sustento alimentario de los hambrientos y al cuidado de la creación", escribió.
"Los auténticos instrumentos para la construcción de la paz no son las armas destructivas, al contrario, lo son la verdad, el diálogo, la paciencia, la bondad, la justicia, la misericordia, la comprensión, el cuidado y el amor", escribió el Papa. "Estos instrumentos brotan de los corazones formados por el Evangelio y sostenidos por la gracia de Dios. Sólo estas cualidades poseen el poder de transformar individuos, renovar comunidades y sanar las heridas de nuestro mundo".