En la primera de dos sesiones sobre "Magnifica Humanitas: Inteligencia artificial, dignidad humana y discernimiento pastoral", líderes y agentes pastorales, educadores y miembros de la comunidad hispana/latina se reunieron con el fin de analizar, a la luz de la primera encíclica del Papa León XIV, cómo las tecnologías emergentes afectan la dignidad humana, el ministerio pastoral, la vida comunitaria y el bien común.
El webinar, el cual tuvo lugar el 12 de junio, fue llevado a cabo por National Catholic Association of Diocesan Directors for Hispanic Ministry (NCADDHM), en colaboración con varias oficinas eclesiales, incluyendo la Oficina de Asuntos Hispanos de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés). Contó con representantes de NCADDHM, USCCB, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) y la Pontificia Comisión para América Latina.
En su intervención, el Dr. Rodrigo Guerra López, quien funge como secretario de la Pontificia Comisión para América Latina, mencionó dos imágenes bíblicas que el Papa León evoca en su encíclica: "la construcción de la torre de Babel" y la "reconstrucción de los muros de Jerusalén".
Guerra señaló que, tras la destrucción de Jerusalén por Babilonia, la reconstrucción fue posible gracias a la restauración de los vínculos entre sus habitantes, en línea con la encíclica que propone una sociedad de comunión y no "una nueva Torre de Babel", ya que ésta "entraña una trampa" que anula la diversidad y promueve un mundo uniforme que prescinde de Dios.
El Santo Padre, dijo Guerra, nos dice que "la fe nos permite ver la realidad de una manera distinta" y que es método de conocimiento pues "gracias a la certeza de que Jesús es mi Señor y me ha reconstruido, puedo usar de la razón para comprender el significado profundo del desafío que tenemos como humanidad en el momento presente".
También recordó que en tiempos de la revolución industrial, el Papa León XIII, a través de su encíclica "Rerum Novarum", defendió la dignidad de los trabajadores frente a las nuevas desigualdades y convocó la organización "de sindicatos para proteger la dignidad de los trabajadores, en especial de los más pobres".
"La encíclica (del Papa León XIV) no es sobre la inteligencia artificial (IA), es sobre en qué tipo de ser humano me estoy convirtiendo cuando me acerco a las nuevas tecnologías, en especial a la IA", aseguró Guerra. "La pregunta no es si la tecnología es buena o es mala, que por supuesto depende de para qué la usas, la gran pregunta es ¿qué tipo de ser humano estoy construyendo cuando me vuelvo tan increíblemente dependiente de estas tecnologías?".
Guerra invitó a reflexionar sobre quién controla y se beneficia de las nuevas tecnologías y advirtió sobre la influencia creciente de grandes compañías en la transformación vertiginosa de la sociedad y concluyó que los cambios más profundos provienen de la transformación del corazón para reconocer a Dios y amar a nuestro prójimo.
El Dr. Félix Palazzi, teólogo laico vinculado al CELAM, reflexionó sobre los desafíos que plantea la encíclica frente al avance de la IA desde la perspectiva de la doctrina social de la Iglesia y afirmó que el Papa en su documento pontificio "nos dice que estamos ante preguntas que ya no pueden eludirse", cuestionamientos como "¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia qué meta deseamos orientarnos? ¿Qué dirección queremos elegir como comunidad humana y como pueblo?".
Para Palazzi estas preguntas deben responderse en comunidad desde la fe y el discernimiento, ya que ningún algoritmo puede definir quiénes somos ni lo que queremos ser, al tiempo que reflexionó sobre algo central: "La humanidad no es algo que se gestiona ni se optimiza" sino algo que "se custodia, se habita, se contempla en el rostro del otro, que es el rostro que lleva la huella del Verbo Encarnado".
Palazzi citó un aparte del párrafo 15 de la encíclica: "En la era de la inteligencia artificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos".
Y agregó que la encíclica "Magnifica Humanitas", como lo hizo en su momento "Gaudium et spes" --la constitución pastoral sobre la Iglesia en el mundo actual del Concilio Vaticano II--, invita a cada comunidad a leer su realidad desde su propio contexto, a escuchar al otro y construir una sociedad más humana y fraterna sin "que nadie quede afuera".
También citó parte del párrafo 6 de la primera encíclica del Papa León: "Es preciso iniciar un discernimiento compartido capaz de profundizar en las raíces espirituales y culturales de las transformaciones que se están produciendo" y señaló que "Magnifica Humanitas" menciona el discernimiento más de 30 veces, lo cual "no es un accidente estilístico" sino "una declaración de intenciones".
"Necesitamos iniciar una voz desde América Latina, desde la comunidad hispana, que no es periférica en este camino. Nuestra voz es necesaria", sostuvo Palazzi quien concluyó que "la encíclica nos invita a asumir una mirada desde las víctimas", desde quienes sufren, "no con la óptica de los poderosos".
A su turno, la Dra. Patty Jiménez, consultora para el Subcomité de Asuntos Hispanos de la USCCB, analizó los párrafos 243 al 245 de "Magnifica Humanitas", que tratan sobre la Virgen María y su "Magníficat" en los últimos tres párrafos de la encíclica. Jimenez compartió su análisis de los desafíos de la IA desde una visión guadalupana.
"¿Quién es Juan Diego hoy en los espacios digitales? ¿Quién es la persona que el sistema no lee bien, no reconoce, no nombra, no traduce, no considera?", cuestionó Jiménez, quien advirtió que "si no cuidamos el diseño y la justicia, también puede volver a personas invisibles con filtros, programaciones y exclusiones".
Para ella "los invisibles" son una realidad social y tecnológica de quienes no aparecen en los datos, no están registrados, documentados, o están subrepresentados o mal representados en los sistemas digitales.
A lo largo de la encíclica, dijo Jiménez, el Papa León recalca especialmente "los principios de la dignidad, el bien común, la participación y la solidaridad en el continente digital" y en su conclusión "presenta un programa de la vida cristiana".
"Primero es un marco antropológico, que es la IA, podemos ver en relación con la persona o el aspecto humano. Segundo, un marco moral, podemos examinar la IA y cómo no puede reemplazar el discernimiento moral; y tercero, un marco sociopolítico, que hay una emergencia de responsabilidad y solidaridad", dijo.
"Si el continente digital es un ambiente moral, también forma hábitos y virtudes. Entonces, ¿qué tipo de persona está formando esta tecnología? ¿Aumenta la libertad interior o fomenta dependencia?", expresó.
Jiménez también invitó a los participantes a cuestionarse "¿qué espacios podemos crear?" para las personas que no son escuchadas o consideradas, a los Juan Diegos del continente digital, para que dejen de ser invisibles.
Al concluir, Jiménez recordó que "el Santo Padre nos entrega a María como una pedagogía para el continente digital" y propuso discernir sobre si esta tecnología construye comunión mientras cuida a los más vulnerables.
Por su parte, el Dr. Alejandro Aguilera-Titus, director asociado del Subcomité de Asuntos Hispanos del Secretariado de Diversidad Cultural en la Iglesia de la USCCB, recalcó que ante estos retos "la opción realmente es el compartir, la solidaridad, la dignidad de la persona, la opción es ser custodios de humanizar lo que ha sido deshumanizado y evitar que el proceso deshumanizante llegue a tener cada vez más fuerza, precisamente porque AI y otros medios de control se están centrando en las manos de unos pocos".
Aguilera-Titus destacó la capacidad del Papa León para leer los signos de los tiempos, especialmente en el contexto polarizado de los Estados Unidos, donde, dice él, conviven dos proyectos de nación: uno homogeneizador y excluyente, y otro diverso y plural que obedece al espíritu de Pentecostés.
Aguilera-Titus, quien es el responsable nacional de la pastoral hispana/latina en Estados Unidos, también citó el párrafo 191 de la encíclica del Santo Padre donde se nos invita a ser custodios de la memoria histórica y nos advierte de los peligros del revisionismo histórico.
Para concluir, mencionó que la imagen de Esdras --un líder religioso que jugó un papel trascendental cuando el puebló judío regresaró del exilio en Babilonia-- y de San Juan Diego son un recordatorio de "nuestro rol ministerial. Quizá nos toque ser las personas que le ayudemos a la gente, empezando con quienes nosotros trabajamos, a que la memoria histórica realmente esté enraizada en la verdad de quién es Dios y quién es el ser humano".
Al hablar sobre cómo él Papa desenmascara las opciones de la IA que pueden llevar a Babel, Aguilera-Titus dijo que la alternativa que se debe tomar se centra en compartir. "La opción es la solidaridad, la opción es la dignidad de la persona, la opción es ser custodios de humanizar lo que ha sido deshumanizado", expresó.
