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La IA debe servir al bien común, no dominar a la humanidad, dice el Papa León a los legisladores

El Papa León XIV instó a los legisladores católicos a establecer un marco de supervisión de la inteligencia artificial para que la tecnología sirva al bien común en lugar de menoscabar la dignidad humana.

"El mundo no necesita una inteligencia artificial que disminuya la humanidad; más bien, necesita una inteligencia humana iluminada por la sabiduría, una autoridad política guiada por la conciencia y una innovación tecnológica guiada por la caridad", dijo el Papa a los participantes del encuentro de International Catholic Legislators Network, o ICLN, el 21 de agosto.

"Solo entonces la inteligencia artificial se convertirá no en un rival de la humanidad, sino en un servidor del bien común", afirmó.

Según su sitio web, desde 2010 la ICLN, busca brindar a "los cristianos que ocupan cargos públicos formación en la fe, educación especializada y una red global de colegas y amigos" para fomentar un liderazgo "comprometido con la dignidad de cada ser humano".

El grupo celebró su reunión anual del 20 al 23 de agosto en Roma para debatir el tema: "Dignidad humana e inteligencia artificial: desafíos, oportunidades y control".
Al reflexionar sobre el tema de la reunión, el Papa señaló que su enfoque en la inteligencia artificial era una "oportunidad para reflexionar sobre una de las cuestiones definitorias de nuestra época".

"El extraordinario progreso de la inteligencia artificial está abriendo horizontes que las generaciones anteriores apenas podían haber imaginado", dijo. "Sin embargo, cada logro tecnológico también plantea a la humanidad una pregunta moral: no solo qué podemos hacer, sino qué debemos hacer".

Citando su encíclica sobre la protección de la persona humana en la era de la inteligencia artificial, "Magnifica Humanitas" ("Magnífica Humanidad"), el Papa León afirmó que la humanidad se enfrenta a "una elección decisiva".

La humanidad, dijo, puede "caer en la tentación de construir una nueva Torre de Babel donde el poder, la eficiencia y el control oscurecen el rostro de la persona humana; o bien podemos construir una civilización en la que la tecnología esté al servicio del desarrollo integral de cada persona".

El Papa dijo a los legisladores católicos que su vocación los coloca "en el centro de este desafío" y que la doctrina social de la Iglesia puede ayudarlos a discernir si la tecnología ayuda a las personas a "ser más fraternos y responsables consigo mismos y entre sí".

"Una buena legislación debería fomentar la creatividad científica y tecnológica, salvaguardando al mismo tiempo los derechos humanos y las libertades", afirmó. "Debería proteger a los usuarios de la explotación, salvaguardar la privacidad personal, garantizar la transparencia en el uso de las tecnologías emergentes y asegurar que estas refuercen las instituciones democráticas".

La supervisión independiente y los marcos legales, continuó el Papa, son barreras de seguridad necesarias para la inteligencia artificial que ayudan a asegurar que "ninguna ideología o interés específico dicte los valores incorporados en los sistemas de inteligencia artificial".

No obstante, agregó, el rápido desarrollo de la IA "corre el riesgo de crear nuevas formas de dependencia tecnológica, con las naciones más pobres cada vez más dependientes de las más ricas".

El Papa León advirtió que tales desarrollos "revelan una nueva faceta de la antigua tentación del dominio y del poder sin servicio".

"Debemos permanecer alerta al respecto para evitar que la innovación se convierta en otro vehículo de colonialismo ideológico o económico", dijo. "Lamentablemente, nos enfrentamos a una forma sutil de dominio cuando los algoritmos deciden quién es visto y quién permanece invisible, cuando las plataformas digitales moldean el discurso público sin rendir cuentas y cuando la dignidad de los trabajadores se subordina a la optimización de los sistemas".

Por esta razón, la Iglesia Católica propone "la civilización del amor" como respuesta a la "cultura del poder", la cual regiría la inteligencia artificial a través de "la caridad, la compasión y la responsabilidad".

La familia, dijo el Papa, está en el centro de esta respuesta, ya que es el primer lugar donde se aprende "la confianza antes que el cálculo, la generosidad antes que la competición, el diálogo antes que la división y el amor antes que el poder".

El Papa León animó al grupo de legisladores católicos a promover políticas que "fortalezcan el matrimonio y las familias", así como a apoyar a los padres en su misión educativa y a permitir "a los jóvenes mirar al futuro con confianza".

"Nunca se debe permitir que la inteligencia artificial erosione esta célula primaria de la sociedad, ya sea reduciendo a las personas y las relaciones a datos y simulaciones, inundando las mentes de los jóvenes con contenido que distorsiona el deseo o mediante modelos económicos que hacen que la vida familiar sea económicamente precaria", afirmó.

Junno Arocho Esteves
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Junno Arocho Esteves