El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, testifica ante una audiencia del Subcomité de Seguridad Nacional del Comité de Asignaciones del Senado, en el Capitolio, en Washington, el 2 de junio de 2026. Mullin compareció ante el Congreso mientras la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos emitía una carta, el 1 de junio, dirigida a los principales senadores del Comité de Asignaciones, en la que instaba a impulsar reformas clave para proteger la dignidad de los migrantes. (Foto OSV News/Evan Vucci, Reuters).
En el mes de mayo, cientos de líderes de la pastoral hispana de Estados Unidos participaron de una jornada virtual donde además de hablar de los desafíos que enfrenta el pueblo migrante, compartieron los signos de esperanza que ven es sus comunidades y se unieron en oración.
"Como pueblo de Dios, caminando juntos, estamos llamados a acompañarnos unos a otros", dijo Mons. Ramón Bejarano, obispo de Monterey, California, al recordar la importancia del Plan Nacional para el Ministerio Hispano/Latino de los obispos de Estados Unidos. Este mensaje cobra una urgencia renovada en una época en que las familias hispanas se ven afectadas por las medidas de control migratorio en el país.
Siendo parte de la iniciativa nacional "Tiempo de Testimonio Fiel" -- que invita a los fieles a poner en práctica en sus comunidades la enseñanza social de la Iglesia mediante actos visibles de fe, esperanza y caridad -- este encuentro fue organizado por Católicos en Comunión (Catholics in Communion) en colaboración con el Consejo Nacional Católico para el Ministerio Hispano (NCCHM, por sus siglas en inglés.
Más de 350 líderes de la pastoral hispana católica de todo el país se dieron cita el pasado 18 de mayo para abordar la pregunta: ¿Cómo es que Dios nos está llamando a responder en este momento?
Temas como el miedo migratorio, la separación familiar y las dificultades que atraviesan los jóvenes fueron debatidos mediante reflexiones de los panelistas y grupos de conversación a lo largo de encuentro, al tiempo que se resaltaron signos de esperanza y se invitó a fortalecer la oración, el acompañamiento y el testimonio público de la Iglesia de cara a la solemnidad del Corpus Christi, que este año se celebra el jueves 4 de junio aunque muchas diócesis en EE.UU. y alrededor del mundo estarán observando la celebración de esta fiesta el 7 de junio.
"En ese espíritu queremos preguntarnos cómo podemos ser Cuerpo de Cristo en público, acompañando a quienes sufren, defendiendo la dignidad de toda persona, fortaleciendo nuestras comunidades y dando testimonio de la esperanza del Evangelio", expresó Juan Soto, director organizador de Gamaliel Network y nuevo presidente de NCCHM, al empezar el encuentro.
Este "Encuentro Nacional Virtual de Ministerio Hispano" --al que se sumaron obispos, religiosos, fieles y líderes de 93 diócesis-- se centró "en la oración, la reflexión y el discernimiento como respuesta a las realidades a las que se enfrentan las comunidades hispanas e inmigrantes", según un comunicado de prensa de Catholics in Communion, una colaboración de organizaciones católicas de ministerio social, órdenes religiosas y otros líderes que buscan fortalecer el testimonio público de la Iglesia.
Sergio López, director nacional de misión y formación en liderazgo de Catholics in Communion, compartió un testimonio personal y familiar sobre cómo fue criado por su madre y su abuela, ambas madres cabeza de familia e inmigrantes mexicanas, y cómo desde niño anhelaba una familia grande y unida como las que veía en las fotografías de las casas donde trabajaban su madre y su abuela en labores de limpieza.
"Yo aprendí de mi abuelita que la familia y la comunidad se pueden construir y que una vida plena es aquella que se vive con y por los demás", dijo López quien agregó que "la vida es muy buena y debería ser buena para todos", aunque lamenta que familias viven con miedo, frente a lo cual llama a no ser indiferentes y "a responder a la injusticia con amor, oración, valentía, comunidad".
Los participantes del encuentro escucharon las intervenciones de Mons. Bejarano, así como de Mons. Evelio Menjívar-Ayala, obispo de Wheeling-Charleston, West Virginia; Mons. Pedro Bismarck Chau, obispo auxiliar de Newark, N.J.; Mons. Joseph J. Tyson, obispo de Yakima, en el estado de Washington; y la hermana Xiomara Méndez Hernández, O.P. Ellos hablaron de los signos de gozo y esperanza que ven en sus comunidades, y también reflexionaron sobre las tristezas y angustias que Cristo llama a la Iglesia a acompañar.
El obispo Bejarano destacó que el plan nacional para la pastoral hispana de EE.UU. es una invitación a vivir el "arte del acompañamiento". El prelado hizo referencia a parte del documento, diciendo: "como pueblo de Dios, caminando juntos, estamos llamados a acompañarnos unos a otros" y llamó a seguir el ejemplo de Jesús saliendo "al encuentro de las personas donde se encuentren y escucharlas, para luego animar, guiar, apoyar, unir y abogar por sus necesidades".
Monseñor Bejarano recordó con dolor el sufrimiento a causa de la separación de familias migrantes y el impacto emocional que estas situaciones tienen en los niños. "Todas esas cosas le quiebran a uno el corazón", afirmó.
El obispo fue enfático al decir que la unidad hará que "nuestra voz se escuche firme y fuerte" y que es importante mantenerse unidos "en nuestra fe y estemos unidos en el mismo amor". Y añadió: "Todos sabemos que un solo hilo fácilmente se rompe, pero cientos de hilos entretejidos unos con otros no se pueden romper fácilmente".
Posteriormente, Mons. Tyson, obispo de Yakima, centró su mensaje en la dignidad de la persona humana como principio fundamental de la doctrina social de la Iglesia. Para ello compartió la historia de un joven migrante guatemalteco que sobrevivió al secuestro, la violencia y un proceso migratorio difícil, demostrando cómo las experiencias personales nos ayudan a concientizar sobre el sufrimiento tanto como la esperanza de quienes migran.
"Comparte tu historia. Busca formas de compartir las historias de la vida real de quienes te rodean. Busca formas de afianzar la dignidad de la persona humana escuchando primero y hablando después", afirmó el prelado quien señaló que en su diócesis son 190.000 católicos, 75% de ellos de origen hispano donde la mayoría asiste "a Misa en español y cada uno tiene una historia".
Por su parte el obispo Menjívar-Ayala destacó que una de las mayores fuentes de esperanza para la Iglesia en Estados Unidos son los jóvenes hispanos. "Han encontrado en la Iglesia comunidades, movimientos, a veces grupos juveniles que los han acompañado, que les han ayudado a descubrir la belleza, la riqueza de la fe católica vivida en comunidad", afirmó, "no son únicamente el futuro de la Iglesia, sino que ya son parte viva del presente de la Iglesia".
En este sentido advirtió que "muchas veces los jóvenes no encuentran espacios acogedores en las comunidades. A veces no hay un presupuesto en las parroquias o en las diócesis para apoyar los ministerios juveniles o ministerios que les ayude a los jóvenes a integrarse en la vida de la iglesia (…) Tenemos el reto de ser una Iglesia que acompaña a los jóvenes".
Posteriormente, el obispo Chau insistió en que este momento exige salir de la comodidad, reconocer las oportunidades de unidad y trabajar juntos para apoyar al pueblo hispano, siendo sembradores de esperanza en medio de las dificultades.
"Muchas veces el sufrimiento no nos deja ver esos gozos. Que esto mismo, esta conversación, es un momento para gozarnos y reconocer lo que otras comunidades están haciendo en todo el país", afirmó el obispo auxiliar de Newark, quien instó a combatir la indiferencia frente al dolor de los demás y a fortalecer la solidaridad dentro de nuestras comunidades.
Concluyendo las reflexiones de los panelistas, la hermana Xiomara Méndez Hernández, una religiosa Dominica de Adrian, destacó que, en medio de las angustias y desafíos que enfrenta el pueblo migrante, también surgen signos de esperanza. "Los jóvenes se están enamorando otra vez de la Iglesia", afirmó, haciendo eco a algunos de los testimonios compartidos en el momento de reflexión en grupos pequeños.
El encuentro incluyó una invitación a unirse al "Tiempo de Testimonio Fiel" organizado por Catholics in Communion, con énfasis en organizar eventos del 1 al 14 de junio --alrededor de la fiesta del Corpus Christi-- que den testimonios de fe a nivel local para apoyar a aquellos cuya dignidad se ve amenazada hoy en día.
"En momentos como este, la Iglesia está llamada no solo a alzar la voz, sino a encarnar de forma más visible lo que recibimos en cada misa: el Cuerpo de Cristo, partido y entregado por la vida del mundo", enfatizó Catholics in Communion en su página web.
Durante el encuentro en mayo, tras compartir ejemplos de cómo personas han estado orando cerca a centros de procesamiento del ICE en Miami y Atlanta, la hermana Xiomara hizo una reflexión basada en la lectura bíblica del Libro de Ester 4,14 adaptada a los hechos de ahora. "Si nos quedamos callados, calladas en tiempos como estos, el auxilio y la liberación de nuestra gente surgirá de otras fuentes, pero tú, mi hermano, mi hermana y nuestro pueblo latino tal vez no logren sobrevivir al caos", dijo.
Así mismo, la religiosa llamó a acompañar espiritual y emocionalmente a quienes viven "en las sombras", ofreciendo solidaridad, presencia y acciones concretas que hagan visible el apoyo de la Iglesia.
Finalmente cerró el encuentro al compartir las palabras de aliento de la hermana Norma Pimentel, la directora ejecutiva de Caridades Católicas del Valle del Río Grande en Texas, cuya labor de apoyo a los migrantes ha sido reconocida internacionalmente. La hermana Norma, citó la hermana Xiomara, dijo en un reciente encuentro: "Si ustedes no tienen valor, no tienen coraje, tómenlo prestado hasta que consigan el suyo".