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El Papa León inaugura la reunión de obispos en el Vaticano y destaca la 'fragilidad de las familias'

El 7 de octubre, el Papa León XIV inauguró en el Vaticano un encuentro de los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo y de los líderes de las Iglesias católicas orientales para conmemorar el décimo aniversario de "Amoris Laetitia" y afirmó que "la belleza" y "la fragilidad" de las familias de hoy estarán en el centro de las discusiones de la semana.

"En estos días dedicados a la oración y la reflexión, queremos poner en el centro de nuestro camino la belleza y la fragilidad de las familias", dijo el Papa León al inaugurar el encuentro en la Sala de Audiencias Pablo VI.

"Queremos discernir la dirección por la que el Espíritu Santo nos está guiando, para reconocer, promover, apoyar la obra que ya está cumpliendo y valorizar su valiosa contribución a la misión de la Iglesia".

La reunión a puerta cerrada de los obispos, que se llevará a cabo del 7 al 14 de octubre y fue convocada por el Papa León, se centra en el matrimonio y la familia, y conmemora el décimo aniversario de la exhortación apostólica del Papa Francisco "Amoris Laetitia", o "La alegría del amor".

Al pronunciar su discurso en inglés desde una de las muchas mesas redondas en la Sala Pablo VI del Vaticano, alrededor de las cuales se sentaban más de 150 obispos, el Papa León animó a los obispos a enfrentar las cuestiones que plantea la realidad vivida por las familias de hoy, prestando especial atención a las situaciones de fragilidad.

El Papa León señaló la creciente distancia que existe en muchos contextos "entre las formas en que se viven la sexualidad y la intimidad y la visión cristiana del matrimonio".

"Los jóvenes siguen anhelando el amor, la fidelidad y el sentido de pertenencia, sin embargo, a muchos les cuesta aceptar cómo esa visión del amor puede materializarse en sus propias vidas o creer que un compromiso para toda la vida es la condición necesaria para alcanzar lo que desean", dijo.

El Papa afirmó que la fe puede iluminar a todas las familias, incluso en situaciones marcadas por dificultades, soledad y, a veces, incluso por un aparente fracaso, y señaló que la brecha entre el bien que anhelamos y lo que somos capaces de vivir nos recuerda la necesidad de "la gracia, el perdón y nuevos comienzos para cumplir la voluntad de Dios".

"La experiencia de la fragilidad nos lleva a preguntarnos si somos capaces de mantenernos unidos cuando la vida ya no se corresponde con lo que habíamos esperado, y si podemos reconocer la obra de la gracia incluso en situaciones marcadas por las limitaciones, las heridas y el aparente fracaso", dijo el Papa.

El Papa León pidió a los obispos de todo el mundo que reflexionaran sobre qué tipo de Iglesia encuentran las personas precisamente cuando se encuentran en su momento de mayor fragilidad.

"El Espíritu Santo suele hablar a través de las mismas situaciones que nos plantean retos, y nos ilumina para que podamos descubrir cómo la misericordia de Dios y la gracia salvífica de Cristo pueden llegar a nuestras familias hoy, especialmente en su debilidad y su resiliencia, en sus esperanzas y decepciones, en su anhelo de comunión y en su búsqueda de sentido", dijo el Papa León.

"Nuestra tarea, por tanto, no es sólo interpretar estas realidades, sino dejar que nos interroguen y motiven nuestra responsabilidad pastoral, para que la Iglesia pueda encontrar formas renovadas de anunciar el Evangelio, ofrecer la gracia sacramental, acompañar a las familias y hacer visible la ternura con la que Cristo sigue caminando entre su pueblo".

La cumbre de los obispos sobre la familia se divide en cinco temas de debate para cada día, que van desde el discernimiento de la vocación al matrimonio hasta el acompañamiento y el apoyo ante las dificultades de la vida. Familias de los cinco continentes también compartirán sus testimonios con los obispos.

En su discurso de apertura, el Papa León recordó a los obispos que no hablaran con la prensa, pidiéndoles que "todos mantengamos la discreción y la confidencialidad que exige este tiempo de escucha y discernimiento".

Si bien la reunión se lleva a cabo a puerta cerrada, la sesión inaugural del 7 de octubre se transmitió en vivo por Vatican Media, y el último día de la reunión, el 14 de octubre, incluirá una Misa de clausura en la Plaza de San Pedro y la publicación de un documento de síntesis final de los debates de la semana.

La sesión inaugural de la tarde del 7 de octubre contó con una meditación a cargo de la hermana dominica Helen Alford, presidenta de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, quien reflexionó sobre cómo el relato evangélico de la mujer samaritana junto al pozo es un ejemplo bíblico de alguien que vive en "una situación familiar frágil e irregular".

La hermana Alford señaló que el encuentro de esta mujer con Jesús --que nunca habría ocurrido de no ser por su situación familiar irregular-- culmina con la conversión de la mujer anónima, quien se convierte "no solo en la primera evangelizadora pública, sino también, a pesar de su mala reputación --y tal vez precisamente por eso--, en una evangelizadora muy eficaz".

"Difícilmente se podría imaginar una historia más relacionada con la proclamación del Evangelio para y a través de una persona en una situación familiar frágil, con toda la belleza que esta historia encierra", dijo.

La religiosa instó a los obispos a buscar formas de "animar a los jóvenes a asumir el gran desafío del matrimonio y la vida familiar, abrazándolo con plena conciencia de que experimentarán una gran fragilidad como parte del proceso de descubrir su belleza, y de que, en esa fragilidad, encontrarán fuentes nuevas e inesperadas de la gracia de Dios y experimentarán un deseo de santidad que les es propio".

"Unámonos a Jesús para animarlos a asumir el desafío --tal como Jesús animó a la mujer samaritana-- de proclamar el Evangelio a los demás, precisamente al reconocer su fragilidad, a fin de invitar a otros a unirse a ellos en la confianza en la gracia de Dios y en la experiencia del anhelo cristiano de santidad", dijo.

El encuentro de obispos está organizado conjuntamente por el Dicasterio del Vaticano para los Laicos, la Familia y la Vida y la Secretaría General del Sínodo. El cardenal Kevin Farrell, prefecto del Dicasterio para la Familia, y el cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo de los Obispos, se sentaron a la derecha y a la izquierda del Papa León, respectivamente, mientras el Papa pronunciaba sus palabras de apertura.

El Papa León animó a todos los obispos que participaban en la reunión a escucharse unos a otros, y agregó que "permanecer atentos a las inspiraciones del Espíritu Santo puede despertar la creatividad pastoral que necesitamos ante los nuevos interrogantes".

"Que el Señor nos conceda la libertad de escucharnos unos a otros, la sabiduría para reconocer su obra entre su pueblo y el valor para seguirle adonde nos guíe, para que, cada día, el Evangelio se convierta cada vez más plenamente en buena nueva para las familias de todo el mundo", dijo.

Courtney Mares
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Courtney Mares