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El Papa llama a la Iglesia a mirar el mundo “de modo positivo”, pero con firmeza en el Evangelio

El Papa León XIV llamó a los cristianos a ser capaces de “mirar al mundo en un modo positivo”, al tiempo que los instó a comprometerse activamente en la transformación de la sociedad según el espíritu del Evangelio, pero sin rebajar el contenido del mensaje cristiano.

“No es diluyendo los contenidos y suavizando las exigencias como se puede hacer atractivo el cristianismo”, recordó este miércoles, citando el discurso que pronunció ante la Plenaria del Dicasterio para la Evangelización, Sección para las Cuestiones Fundamentales de la Evangelización en el Mundo, el 28 de mayo de 2026.

Durante la Audiencia General celebrada en la Plaza de San Pedro, el Pontífice retomó su ciclo de catequesis dedicado a los textos del Concilio Vaticano II, después de la pausa de la semana pasada, cuando dedicó sus reflexiones al viaje apostólico a Francia.

León XIV continuó así su catequesis sobre la constitución conciliar Gaudium et spes. En concreto, centró su reflexión en el cuarto capítulo de la primera parte del documento, dedicado a la misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo.

“Es tarea de todo el Pueblo de Dios, sobre todo de los pastores y de los teólogos, discernir lo que en las culturas de nuestro tiempo es digno de consideración, teniendo siempre como supremo criterio de discernimiento la Palabra de Dios y la Tradición de la Iglesia. Esto requiere un ánimo equilibrado y libre de las modas culturales, capaz de mirar al mundo en un modo positivo y, al mismo tiempo, firme en la custodia y la presentación del mensaje evangélico en su integralidad”, aseveró.

“El creyente no puede aceptar la opresión de los pequeños y de los pobres”

Ante miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, León XIV reflexionó sobre la vocación de los fieles laicos en el mundo y recordó que el Concilio impulsó una nueva conciencia sobre la responsabilidad de todos los bautizados en la misión de la Iglesia.

Al referirse a las exigencias concretas de la fe cristiana, León XIV señaló que, adorando a Cristo, “el creyente no puede aceptar la opresión de los pequeños y de los pobres, ni tampoco aquellas estructuras injustas que perpetúan las condiciones de dependencia e injusticia”.

“La Doctrina Social de la Iglesia orienta la acción de los cristianos, que colaboran con todas las personas de buena voluntad en la promoción del bien común”, añadió.

Los principales ámbitos de esta misión evangélica, recordó el Santo Padre, son la familia y el trabajo, aunque se extiende a todos los espacios de la vida social.

La finalidad de la Iglesia no es política

Asimismo, el Pontífice dejó claro que la finalidad de la Iglesia no tiene un “carácter político”, sino que consiste en dar testimonio de la fe y de la caridad.

“Los Padres del Concilio recuerdan que la misión de la Iglesia se realiza también al contribuir a la construcción de la ciudad terrenal. Sin embargo, sus métodos y su finalidad no son principalmente de carácter político, sino que consisten en el testimonio de la fe y de la caridad, junto con el compromiso por la justicia, la paz, la fraternidad”, expresó.

El papa León XIV saluda a un niño al finalizar su audiencia general en la plaza de San Pedro, en el Vaticano, el 7 de octubre de 2026. (Foto CNS/Vatican Media)

La “primera misión” de la Iglesia

León XIV explicó además que el Concilio Vaticano II recuerda que la Iglesia no está “por encima de” ni “junto” al mundo, sino que está injertada en él.

En este sentido, precisó que la Iglesia “camina en la historia en medio de las gentes y de las culturas”, aunque su “primera misión” sigue siendo la de “ayudar a las personas a prestar atención a las preguntas profundas de la vida: aquellas sobre nuestro origen y nuestro destino, así como aquellas sobre el sentido del amor y del dolor”.

“La lógica del beneficio a toda costa y la manipulación de la información corren el riesgo de ejercer una presión indebida para que las personas se adapten a un estilo de vida centrado en el consumo de bienes materiales, pero nuestro corazón está hecho para mirar hacia lo alto”, aseguró.

Coherencia entre la “fe profesada y la vida”

A continuación, León XIV recordó que el anuncio del Evangelio exige coherencia de vida por parte de los creyentes. Para cumplir con eficacia la misión evangélica es necesario, según el Pontífice, “que cada bautizado se comprometa a cooperar con la gracia del Espíritu Santo, para que su fe sea viva y se exprese en comportamientos coherentes”.

En este contexto, recordó que los Padres conciliares afirman que “la separación entre la fe profesada y la vida diaria debe ser considerado como uno de los más graves errores de nuestra época”.

La importancia del Santo Rosario

Finalmente, durante los saludos a los fieles de lengua italiana, el Papa recordó la memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen María del Rosario e hizo hincapié en la importancia de esta tradicional oración mariana, al destacar que se trata de una oración “muy querida por la tradición de la Iglesia”.

El Santo Padre subrayó que María es un “refugio seguro en medio de las dificultades de la vida”. La memoria de Nuestra Señora del Rosario, celebrada cada 7 de octubre, recuerda la especial protección de la Virgen María sobre la Iglesia y promueve la devoción al Santo Rosario como camino de contemplación, conversión y fortalecimiento de la fe.

Victoria Cardiel
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Victoria Cardiel

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