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La “Misa Azteca” fusiona la fe católica con las raíces indígenas de México

A principios de la década de 1990, Joseph Julián González conducía desde Los Ángeles hacia el Valle Central de California, de donde es originaria su familia, cuando de repente comenzó a escuchar una música como nunca antes había oído.

“Era el Kyrie de la Misa en latín, pero con el ritmo de una danza azteca”, recordó González. “La escuchaba completa, con coro y orquesta, y pensé que alguien ya debía haber compuesto una obra así”. Entonces comprendió lo que estaba sucediendo.

“Pensé: Un momento… creo que estoy recibiendo una inspiración en este ´preciso instante’”, contó entre risas. La emoción fue tan grande que no se dio cuenta de que conducía a 155 kilómetros por hora, hasta que un policía lo detuvo.

Aun así, asegura que la multa valió la pena.

“Llevo 30 años trabajando como compositor profesional para cine y televisión, y nunca me había pasado que una obra completa llegara de golpe a mi mente”, afirmó González.  “Estoy convencido de que esa inspiración vino del cielo. No tengo ninguna duda”.

Más de 30 años después, aquella experiencia dio origen a "Misa Azteca", una obra que se presentó el 27 de junio en la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles. La puesta en escena fusionó música y danza, combinando la liturgia de la Misa católica con poesía náhuatl, instrumentos indígenas y una orquesta contemporánea.

Bajo la dirección de José Delgadillo, la producción reunió a los coros de la catedral, una orquesta de cámara y los solistas de ópera Dalia Rosibel, Delia Ríos y Joey Molina.

Joseph Julián González, compositor de "Misa Azteca", se dirige al público tras recibir una ovación de pie al finalizar la presentación. (Reese Cuevas)

Antes de que sonara o se cantara la primera nota de “Misa Azteca”, los bailarines de la Compañía de Ballet Folklórico Grandeza Mexicana, vestidos con coloridos atuendos de plumas, recorrieron la catedral en una entrada ceremonial que unió movimiento, música y oración. Poco después, artistas de la Compañía de Teatro Latino dieron vida a la historia de Nuestra Señora de Guadalupe, preparando el escenario para una noche que exploró el encuentro entre la fe católica y las raíces indígenas de México.

A continuación, se presentaron una serie de danzas tradicionales, entre ellas “Danza Azteca”, “Los Misioneros”, “La Aparición”, “La Procesión”, “El Homenaje”, “Santa María”, “Ruega por Nosotros”, “Xochipitzahuatl”, “Concheros” y “Huapango”, hasta llegar al momento central de la velada: los ocho movimientos de “Misa Azteca”, desde el solemne canto del Kyrie hasta la alegre conclusión del Ite, Missa est.

A lo largo de la presentación, la música transitó con naturalidad entre las oraciones tradicionales de la Misa y los ritmos indígenas, creando una experiencia de oración que se sintió a la vez universal y profundamente arraigada en las tradiciones culturales de México.

González explicó que “Misa Azteca” nació de su amor y devoción por Nuestra Señora de Guadalupe, cuyas apariciones a san Juan Diego cumplen este año 495 años.

“Es hermoso ver cómo Dios quiso realmente acercar a todos los pueblos hacia Él, incluidos los indígenas”, afirmó González. “Esto enriquece nuestra comprensión del acontecimiento guadalupano y también nuestra fe católica”.

Varios asistentes dijeron que acudieron porque la presentación reflejaba tanto su fe como sus raíces culturales.

“Quería vivir una experiencia que honrara tanto mi fe católica como la herencia de mi familia”, dijo Lupe Guevara, de Boyle Heights. “Nunca había escuchado la Misa presentada de esta manera. Fue hermoso porque no parecía que fueran dos culturas compitiendo entre sí, sino que ambas formaban parte de una misma realidad”.

Otra asistente, Elena Rocha, contó que llegó por curiosidad, pero se fue profundamente conmovida.

“He vivido toda mi vida en Los Ángeles y esto me recordó por qué nuestra ciudad es tan especial”, expresó. “Aquí convivimos muchas culturas y tradiciones, y esta noche quedó demostrado que nuestra fe puede abrazarlas a todas”.

La presentación de “Misa Azteca” combinó música orquestal, canto operístico y elementos indígenas de México. (Reese Cuevas)

Inés De Casillas, de Baldwin Park, expresó su deseo de que la catedral continúe ofreciendo programas que celebren la diversidad de la Arquidiócesis de Los Ángeles.

“Me encanta que la catedral esté organizando eventos como este”, dijo De Casillas. “Los Ángeles está formada por personas de muchos orígenes distintos, y nuestra Iglesia refleja esa realidad. Cuando celebramos las tradiciones de los demás, fortalecemos nuestra comunidad. Misa Azteca nos recuerda que nuestra diversidad no es algo que debamos superar, sino un regalo que Dios nos dio para compartir”.

Para Monique González, esposa de Joseph y coautora junto a él del libro “Guadalupe and the Flower World Prophecy”, la velada tuvo un profundo sentido de regreso a casa.

“Esta obra nació aquí”, afirmó. “Gran parte de la investigación se realizó aquí en Los Ángeles. Fue aquí donde Joseph y yo comenzamos a estudiar estos antiguos cantos poéticos, la arqueología y la antropología. Traerla de vuelta a la catedral es como llevarla nuevamente a casa”.

Para Joseph Julián González, regresar a la catedral también tuvo un significado personal.

“Hace años fui integrante del Coro de la Catedral en español», recordó. «Volver y escuchar a los coros en inglés y en español interpretar esta obra hace que todo esto se sienta como regresar a casa”.

Isabel Gonzalez
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Isabel Gonzalez