A los 7 años, el padre Ricardo González, SVD, desarrolló una profunda conexión con la naturaleza y los animales mientras crecía en México.

Su primera gran discusión con su madre giró en torno a “un pequeño pájaro”.

González había encontrado un correcaminos que se le acercaba constantemente. Fascinado y sintiendo un vínculo inmediato con el ave, decidió llevarla a casa sin pedir permiso.

“En cuanto llegué, mi mamá quiso meterlo en una jaula y yo le dije: ‘No, no traje este pájaro para encerrarlo’. Tuvimos una gran pelea porque yo no permitía que un ave viviera atrapada. El pájaro se quedó con nosotros, creció libre y se iba y volvía cuando quería”.

Esa experiencia despertó en él una sensibilidad que más tarde llevaría a su sacerdocio.

“Yo soñaba con tener una camioneta para ir a distintos lugares y enseñarles a los niños lo importante que es cuidar la naturaleza”, contó González, quien hoy es párroco de la iglesia Nuestra Señora de Lourdes, en el este de Los Ángeles.

En toda la parroquia y la escuela Nuestra Señora de Lourdes hay jardines y canteros que los estudiantes han ayudado a crear. (Kimmy Chacon)

En toda la parroquia y la escuela Nuestra Señora de Lourdes hay jardines y canteros que los estudiantes han ayudado a crear. (Kimmy Chacon)

Un día, ese sueño se hizo realidad. Un feligrés de una parroquia donde el padre Ricardo González había servido anteriormente quería deshacerse de una vieja camioneta.

"'Padre, usted debería quedársela'", le dijo.

González no dudó en aceptar la oferta. Hoy, la camioneta está estacionada en la parroquia Nuestra Señora de Lourdes, una comunidad mayoritariamente hispana del este de Los Ángeles que se vio fuertemente afectada por las redadas migratorias del año pasado.

Según la necesidad del día, el sacerdote la utiliza para transportar tierra, plantas y árboles donados destinados a huertos comunitarios; recoger ropa nueva para niños y adolescentes migrantes que viven en refugios; o ayudar a personas mayores a trasladar muebles y otros enseres del hogar.

González considera que todo esto forma parte del ministerio ambiental de la parroquia, inspirado en las enseñanzas de la encíclica Laudato Si’, publicada por el papa Francisco en 2015. Centrado en el llamado de la Iglesia a cuidar la "casa común" como una forma de proteger la dignidad humana, el título del documento proviene de una expresión de san Francisco de Asís que significa: "Alabado seas".

Desde su llegada a Nuestra Señora de Lourdes, hace dos años, González ha llevado el espíritu de Laudato Si’ a las aulas de la escuela parroquial, donde anima a los alumnos a cultivar sus propias plantas y a cuidar la naturaleza.

En distintos espacios de la parroquia han surgido pequeños jardines con hortalizas, árboles y flores que rodean parte del templo. También se instalaron luces solares, aumentó la presencia de mariposas e insectos entre las plantas e incluso se creó un área para elaborar compost.

"Cuando el padre Ricardo nos dijo que buscáramos una planta para sembrarla, me emocioné muchísimo y me sorprendió porque nunca habíamos hecho algo así", contó Sergio, alumno de cuarto grado.

Tras una breve pausa añadió:

"Cada vez que pasamos por allí miro las plantas. Siempre trato de encontrar la mía".

Cristina González trabaja como maestra en la escuela parroquial desde 2014 y actualmente está a cargo del nivel de preescolar (TK).

Según explicó, enseñar a los estudiantes el mensaje de Laudato Si’ "les ha abierto los ojos para darse cuenta de la naturaleza que los rodea, de cómo crece todo y de cómo deben tratar el medio ambiente".

"Les ayuda a comprender cómo cuidar lo que crece y cómo proteger la tierra", afirmó. Incluso sus alumnos de apenas cuatro años muestran una gran curiosidad por descubrir cómo crece la naturaleza.

"Antes de que el padre Ricardo comenzara este programa, los estudiantes no sabían mucho sobre las plantas ni la jardinería, pero ahora les apasiona", explicó Cristina.

Four students in school uniforms hold small potted plants outdoors, smiling for a photo visit to a garden project.

Los estudiantes de Nuestra Señora de Lourdes aprenden jardinería para cultivar sus propias plantas en sus hogares y comunidades. (Foto de cortesía)

Cristina también ha llevado a sus alumnos de preescolar (TK) a recorrer los canteros y jardines de la escuela.

"Los observan todos los días y disfrutan viendo las plantas y cuánto han crecido", comentó.

Según la maestra, el énfasis que el padre Ricardo pone en el cuidado de la creación ha dado resultados visibles.

"Es increíble cómo ahora los niños cuidan los espacios exteriores. Si ven basura en el suelo, la recogen y la tiran al cesto", explicó.

Durante las actividades al aire libre, el padre González también busca formas creativas de involucrar a los estudiantes. Los anima a utilizar materiales reciclables e incluso objetos que normalmente se considerarían basura para elaborar proyectos y juegos. Para él, siempre hay una enseñanza detrás de cada actividad.

Sergio recordó un juego en el que solo hacía falta un pañuelo para cubrir los ojos, sin necesidad de teléfonos ni dispositivos electrónicos. Uno de los alumnos era vendado, lo que servía para recordar el pasaje evangélico en el que Jesús devuelve la vista a un hombre ciego.

"Era como un pequeño juego de desafíos, y me gustó mucho porque el padre creó un juego para que pudiéramos entender mejor la enseñanza de esa historia", dijo, en referencia al mensaje de ayudar a los demás.

Animado por la buena respuesta de la comunidad parroquial y escolar, el padre González continúa invitando a estudiantes y feligreses a comprometerse con el cuidado de la creación y el servicio al prójimo.

"Todo lo que tenemos es un regalo", afirmó, al referirse a la naturaleza y a los animales. "Formamos parte de una gran red y todos estamos conectados. Gracias a Dios, aquí tenemos la oportunidad de ayudar a los demás".

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Kimmy Chacón