XIX Domingo del Tiempo Ordinario: Caminar tras sus huellas

1 Reyes 19, 9.11-13 / Salmo 85 (84) / Romanos 9, 1-5 / Mateo 14, 22-33

¿Cómo encontramos a Dios en las tormentas y luchas de nuestra vida, en las pruebas que enfrentamos al tratar de cumplir su voluntad? En la primera lectura de este domingo, Dios ordena a Elías que permanezca en el monte y espere su paso.

En el Evangelio, Jesús envía a los discípulos a cruzar el lago para encontrarse con él. En ambos relatos, el Señor se manifiesta en medio de situaciones que inspiran temor: vientos impetuosos, olas embravecidas, fuego y terremotos.

Elías se cubre el rostro. Quizás recuerda a Moisés, quien también se encontró con Dios en ese mismo monte, rodeado de fuego, truenos y humo (cf. Dt 4,10-15; Ex 19,17-19).

Dios había dicho a Moisés que nadie podía contemplar su rostro y seguir con vida. Por eso lo protegió en la hendidura de una roca, del mismo modo que ahora resguarda a Elías en una cueva (cf. Ex 33,18-23).

Los discípulos también sienten miedo al encontrarse con el Señor. El Evangelio revela claramente la identidad divina de Jesús: solo Dios puede caminar sobre las aguas del mar (cf. Job 9,8) y dominar la fuerza de las olas (cf. Sal 89,10-11).

Además, las palabras de consuelo que Jesús pronuncia —«Soy yo»— son las mismas con las que Dios se reveló a Moisés (cf. Ex 3,14; Is 43,10).

Ni siquiera Pedro logra vencer el temor. Cuando intenta caminar sobre el agua, el miedo lo hace dudar y comienza a hundirse. Jesús le muestra que esa vacilación nace de una fe débil. También nosotros, muchas veces, permitimos que el miedo nuble nuestra confianza y nos impida reconocer que el Señor está presente en medio de nuestras dificultades.

Sin embargo, el salmo de este domingo nos recuerda que la salvación de Dios está cerca de quienes esperan en él. Y, como afirma san Pablo en la segunda lectura, por la fe sabemos que somos herederos de las promesas hechas al pueblo de Israel.

Por eso, debemos confiar en que Dios nos habla suavemente en medio de las pruebas de la vida y que Aquel que nos llama a caminar tras sus pasos también nos sostendrá y nos salvará cada vez que comencemos a hundirnos.

Scott Hahn
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Scott Hahn