San Pedro Crisólogo nació en Italia hacia finales del siglo IV o comienzos del siglo V. Estudió teología, fue ordenado diácono y vivió durante varios años como monje. Tras la muerte del arzobispo Juan de Rávena, en el año 430, el papa Sixto III lo ordenó como su sucesor.
Se destacó por combatir la herejía del monofisismo, que sostenía que Cristo no tenía naturaleza humana unida a su naturaleza divina. Sus profundas predicaciones sobre la verdadera naturaleza de Cristo le valieron el sobrenombre de "Crisólogo", que en griego significa "palabra de oro", en alusión a su extraordinaria elocuencia.
San Pedro Crisólogo murió en el año 450. Se conservan 176 de sus homilías y, en 1729, fue proclamado Doctor de la Iglesia.