San Pascual Bailón nació en Torrehermosa, en el reino de Aragón, el 24 de mayo de 1540, fiesta de Pentecostés. En España, Pentecostés era conocida como la “Pascua del Espíritu Santo”, y por eso sus padres, unos campesinos virtuosos, le pusieron el nombre de Pascual.
Desde muy pequeño manifestó una profunda devoción por la Eucaristía. Entre los 7 y los 24 años trabajó como pastor, y más tarde ingresó como hermano lego en la rama alcantarina de los frailes franciscanos. Pasó muchos años dedicado a la contemplación y al sacrificio dentro del claustro.
Pascual se destacó por su servicio a los pobres y a los enfermos. Aunque recibió poca educación formal, defendió el dogma de la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía frente a un predicador calvinista y también brindó consejo espiritual a muchas personas.
San Pascual murió en Villa Reale el 15 de mayo de 1592. Fue beatificado en 1618 y canonizado en 1690. En la carta apostólica Providentissimus Deus, León XII lo declaró patrono celestial especial de todos los congresos y asociaciones eucarísticas.
