San Jerónimo nació alrededor del año 340, con el nombre de Eusebio Jerónimo Sofronio, en la actual Croacia. Recibió formación cristiana de su padre y fue enviado a Roma para estudiar retórica y literatura clásica. Desde joven, Jerónimo se debatió entre dos estilos de vida: se sentía tentado por las cosas del mundo, pero también atraído por una vida de fe.

En el año 360, Jerónimo fue bautizado por el papa Liberio y comenzó a viajar por los centros monásticos e intelectuales del Imperio cristiano. Estudió teología en Tréveris y trabajó estrechamente con otros dos futuros santos, Cromacio y Heliodoro, ambos maestros de teología ortodoxa.

Finalmente, Jerónimo buscó una vida como la de los primeros padres del desierto y viajó a Siria. Sus cartas relatan las numerosas pruebas y tentaciones que enfrentó durante sus años como ermitaño en el desierto. Después de ser ordenado sacerdote por el obispo de Antioquía, estudió en Constantinopla y sirvió al papa Dámaso I en Roma.

Jerónimo aprendió hebreo de un monje cristiano que se había convertido del judaísmo y estudió con rabinos judíos, manteniendo así un vínculo entre la cultura hebrea y el cristianismo de habla griega y latina. El papa Dámaso encargó a Jerónimo la traducción de la Vulgata, y durante 15 años trabajó en la traducción de la versión latina de la Biblia que se convertiría en la traducción de referencia de la Iglesia.

Después de que su carácter áspero y sus críticas mordaces le ganaran numerosos enemigos que lo obligaron a abandonar Roma, Jerónimo decidió llevar una vida permanente de soledad en Belén desde mediados de la década de 380. Continuó involucrado en las luchas y controversias de la Iglesia y fue padre espiritual de un grupo de religiosas que se habían convertido en sus discípulas en Roma. Muchos monjes y peregrinos acudían a su monasterio en busca de su sabiduría.

San Jerónimo murió en su monasterio de Belén en el año 420.

author avatar
Angelus Staff