Retrato de San Gregorio Barbarigo. (Wikipedia)
San Gregorio Barbarigo nació en 1625 en el seno de una distinguida familia veneciana. Fue un estudiante brillante y, como diplomático, acompañó al embajador veneciano Contarini al Congreso de Münster en 1648.
Más tarde, Gregorio fue ordenado sacerdote y poco después el Papa Alejandro VII lo consagró como primer obispo de Bérgamo. Posteriormente fue creado cardenal y recibió la responsabilidad pastoral de la diócesis de Padua. El cardenal Gregorio destacó por su sabiduría y cercanía pastoral, y trabajó incansablemente para aplicar las reformas impulsadas por el Concilio de Trento.
Además, amplió los seminarios de Bérgamo y Padua, y en esta última ciudad fundó una biblioteca e instaló una imprenta.
San Gregorio Barbarigo falleció en 1697.