"Escenas de la vida de San Agustín de Hipona", ca. 1490, Maestro de San Agustín. (Museo Metropolitano de Arte)
San Agustín era hijo de Santa Mónica, cuya memoria se celebra el 27 de agosto. Nació en Tagaste, África, en el año 354. Durante gran parte de su juventud y primeros años de adultez llevó una vida alejada de Dios y entregada a los placeres, después de haberse apartado rápidamente de la Iglesia Católica. Fue un destacado estudioso y llegó a adherirse al maniqueísmo, una doctrina que sostenía que podía demostrar que las Escrituras eran falsas.
En el año 386, Agustín viajó a Milán, donde conoció a San Ambrosio, obispo y doctor de la Iglesia. Ambrosio lo inspiró a profundizar en la fe católica y, con el tiempo, Agustín recibió el bautismo. Poco después murió su madre, Santa Mónica, quien había rezado constantemente por su conversión y pudo ver cumplido su anhelado deseo.
Agustín regresó a Tagaste y, con el tiempo, fue nombrado obispo de Hipona. Permaneció como pastor de esa comunidad durante el resto de su vida, y escribió numerosas obras autobiográficas y teológicas que continúan influyendo y dando forma a la Iglesia hasta nuestros días.
San Agustín murió el 28 de agosto del año 430, a los 76 años.