San Pedro de Tarentaise nació en 1102 cerca de Vienne, en Francia. A los 20 años ingresó en la Orden del Císter y logró entusiasmar a parte de su familia con la vida religiosa: dos de sus hermanos y su padre entraron con él en la comunidad de Bonnevaux, mientras que su hermana se consagró como religiosa.

Diez años más tarde fue enviado a fundar un nuevo monasterio en Suiza, en la región montañosa de Tarentaise. Allí también creó un hospital que acogía a los viajeros que cruzaban aquellas montañas.

En 1142 fue nombrado arzobispo de Tarentaise. Aunque prefería la sencillez de la vida monástica, aceptó el cargo por pedido de san Bernardo y otros miembros de su orden. Como obispo impulsó reformas en la diócesis y promovió iniciativas para educar y alimentar a los pobres. Una de ellas, conocida como el “Pan de Mayo”, se mantuvo hasta la Revolución Francesa de 1789.

A san Pedro se le atribuyeron numerosas curaciones milagrosas. Sin embargo, tras 13 años como arzobispo, abandonó la diócesis disfrazado de hermano laico y se refugió en una abadía cisterciense en Suiza. Permaneció allí cerca de un año, hasta que fue descubierto y obligado por sus superiores a regresar a Tarentaise.

Durante el conflicto entre el antipapa Víctor y el papa Alejandro III, Pedro fue una de las pocas figuras destacadas de la Iglesia que apoyó a Alejandro, incluso enfrentándose al emperador Federico Barbarroja. En reconocimiento a su fidelidad, Alejandro III lo envió a intentar reconciliar al rey Luis VII de Francia con Enrique II de Inglaterra. Poco después de una mediación que no tuvo éxito, san Pedro murió de una enfermedad en 1175. Fue canonizado en 1191.

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Angelus Staff