Santo del día: Antonio de Padua

San Antonio de Padua es conocido popularmente como el patrono de los objetos perdidos, pero también fue llamado el “Martillo de los herejes” por la fuerza de su predicación y el testimonio de vida que ofreció a quienes lo rodeaban.

Nació con el nombre de Fernando en Lisboa, Portugal, en 1195. A los 15 años decidió consagrarse a la vida religiosa e ingresó en un monasterio de la orden agustiniana cerca de su ciudad natal.

En 1220 sintió el deseo de seguir el ejemplo de los frailes franciscanos y de san Francisco de Asís, que aún vivía en aquella época. Un año más tarde ingresó en un pequeño monasterio franciscano y adoptó el nombre de Antonio, en honor a san Antonio Abad, el monje del desierto del siglo IV.

Aunque poseía una sólida formación en teología y Sagrada Escritura, se desempeñó humildemente como ayudante de cocina en Asís, cerca de san Francisco, hasta que fue llamado inesperadamente a dirigirse a una asamblea de dominicos y franciscanos. Su brillante intervención reveló sus dones como predicador y, desde entonces, enseñó teología en varias ciudades dentro de la orden franciscana.

Antonio también adquirió fama por los milagros que se le atribuyen. Entre ellos, se cuenta que salió ileso tras bendecir y comer un alimento envenenado, y que incluso predicó a unos peces que emergieron del mar para escuchar su mensaje.

San Antonio murió el 13 de junio de 1231, a los 36 años. Apenas un año después, fue canonizado por Papa Gregorio IX.

Angelus Staff
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