El arzobispo Fulton J. Sheen --teólogo del siglo XX, evangelizador y pionero de la comunicación católica-- "abrió la puerta a la evangelización del mundo", afirmó el obispo Robert E. Barron, de Winona-Rochester, Minnesota.

El obispo compartió sus reflexiones sobre el arzobispo Sheen en una homilía pronunciada el 23 de septiembre en la Catedral Basílica de St. Louis, donde cientos de personas se reunieron para la oración de vísperas un día antes de la beatificación del arzobispo en esa ciudad.

El arzobispo Mitchell T. Rozanski, de St. Louis, presidió la Oración Vespertina, parte de la Liturgia de las Horas, el ciclo continuo de oración diaria de la Iglesia a horas fijas.

Aunque la causa de canonización del arzobispo Sheen fue iniciada en 2002 por su diócesis natal de Peoria, Illinois, los organizadores eligieron St. Louis como sede de la beatificación para poder acoger mejor a los miles que asistirían a la beatificación.

Cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos y fieles laicos de todo el país --junto con el arzobispo Gabriele G. Caccia, nuncio apostólico en Estados Unidos-- estuvieron presentes en las vísperas, que tuvieron lugar en la conmemoración de San Pío de Pietrelcina.

Dirigiéndose a la congregación, el obispo Barron dijo: "Considero que es uno de los mayores privilegios de mi vida poder predicar esta homilía en la vigilia de la beatificación de Fulton Sheen".

Describió al arzobispo Sheen como "mi modelo e inspiración" y como "una de las figuras clave en la historia moderna de la Iglesia Católica", quien surgió en medio de un "renacimiento" católico de mediados del siglo XX en el que destacaron figuras como "Graham Greene, Dorothy Day, Jacques Maritain, Henri de Lubac, Thomas Merton, Evelyn Waugh y muchos otros".

El obispo Barron señaló que el arzobispo Sheen era considerado, "por consenso general", como "el principal predicador en lengua inglesa del siglo XX".

Lo que hizo del arzobispo Sheen "un hombre de Dios bendito y santo" fue su amistad con Jesucristo, dijo el obispo Barron.
La descripción que hace el arzobispo Sheen de su discernimiento vocacional en su autobiografía, "Treasure in Clay", ofrece "un modelo para la relación de cualquier persona con el Señor", señaló el obispo Barron.

Citando pasajes del libro, el obispo Barron señaló que tres etapas marcan el desarrollo de esa relación: reconocer la santidad trascendente de Dios, tomar conciencia de la propia necesidad de redención y el mandato de la misión "como portador de la gracia para los demás".

El arzobispo Sheen abrazó el "amor divino inmerecido", ejemplificado en María, a quien consideraba, de acuerdo con la tradición teológica católica, como "el primer ejemplo de un ser humano que recibe el amor inmerecido de Dios", dijo el obispo Barron.

Señaló que María "está presente en toda la vida espiritual de Fulton Sheen, desde su bautismo en la Iglesia de Santa María hasta su ordenación en la catedral dedicada a María, pasando por su profunda devoción al rosario y, finalmente, sus más de 30 viajes a Lourdes para visitar, como él mismo decía, ‘a la mujer que amo’".

El obispo Barron dijo que "en ningún lugar se hizo más evidente el arraigo de Fulton Sheen en la gracia de Cristo que en su dedicación, prácticamente de toda una vida, a la Hora Santa --la oración diaria, ininterrumpida y de una hora de duración ante el Santísimo Sacramento".

El obispo destacó la importancia de esa práctica en su propia vida, admitiendo que aprendió a adoptarla de sus alumnos mientras fue rector del Seminario de Mundelein entre 2012 y 2015.

"Ahora disfruto de la Hora Santa… en mi capilla privada cada mañana antes de comenzar mi jornada laboral", dijo.

Al contemplar la santidad de Dios, el arzobispo Sheen estaba dispuesto "a admitir sus fracasos, sus errores de juicio y sus debilidades personales", señaló el obispo Barron.

A través de transmisiones de radio y televisión, numerosos escritos, conferencias y viajes misioneros, el arzobispo Sheen dedicó su vida a dar a conocer a Cristo al mundo, señaló el obispo Barron.

"Nadie en el siglo XX recorrió el gran camino de la misión con más estilo y dedicación que Fulton Sheen", afirmó el obispo.

Y añadió: "Creo que Fulton Sheen es, por excelencia, el santo de la Nueva Evangelización", el compromiso renovado de la Iglesia --promovido en particular por San Pablo VI y San Juan Pablo II-- para cumplir el mandato de Cristo de llevar el Evangelio a todas las personas.

"Cualquiera que busque un lenguaje renovado para llevar el Evangelio a nuestra cultura, cualquiera que predique la palabra antigua con el corazón encendido, cualquiera que se atreva a utilizar los medios de comunicación de que disponemos hoy en día, está en deuda con Fulton Sheen y encuentra en él un poderoso amigo e intercesor celestial", dijo el obispo Barron.

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Gina Christian