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En una noche dedicada a celebrar la formación de los sacerdotes, la gran protagonista fue una laica.

Marge Graf, quien durante muchos años se desempeñó como asesora jurídica general de la Arquidiócesis de Los Ángeles, fue homenajeada en la cena de gala del Seminario St. John’s, celebrada el 19 de septiembre. Graf recibió el premio Evangelii Gaudium (“La alegría del Evangelio”) por su “ministerio de asistencia” al clero, al personal de la arquidiócesis y a las víctimas de abusos.

“Este premio está inspirado en la primera exhortación apostólica del papa Francisco, en la que describió una Iglesia que sale al encuentro como una comunidad de discípulos misioneros que dan el primer paso, que se involucran y apoyan, que dan fruto y se alegran”, dijo Heather Banis, responsable del Ministerio de Asistencia a las Víctimas de la arquidiócesis, al presentar el premio.

“Marge encarna este espíritu con determinación y generosidad”.

Más de 800 personas asistieron a la cena del sábado por la noche, cuyos fondos recaudados benefician a los hombres en formación en el seminario, ubicado en Camarillo. Celebrada al aire libre en la plaza de la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles, la gala reunió al segundo mayor número de asistentes en los 18 años de historia del evento e incluyó a seminaristas de las distintas diócesis estadounidenses que estudian en St. John’s: Fresno, Orange, Monterey y El Paso, Texas.

Junto con Graf, también fueron homenajeados cuatro destacados exalumnos: el obispo Albert Bahhuth, monseñor Frank Hicks y el padre Vaughn Winters, de la Arquidiócesis de Los Ángeles; y el padre Steve Sallot, de la Diócesis de Orange.

El padre Andrew Hedstrom (promoción de 2021) recibió el premio en nombre del obispo Bahhuth, quien no pudo asistir. Hedstrom trabajó brevemente con Bahhuth en la parroquia Holy Family de South Pasadena, antes de que este fuera nombrado obispo en el verano de 2023.

Hedstrom recordó la noche en que Bahhuth le comunicó, con “absoluta serenidad y rostro imperturbable”, que Francisco lo nombraría obispo al día siguiente. Elogió en él su “perfecta combinación de seriedad pastoral y un humor que genera cercanía”.

Hicks, quien a sus 85 años continúa como párroco de la iglesia St. Basil en Koreatown, capellán del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) y director del Fondo de Caridad Cardinal McIntyre, abandonó hace muchos años una exitosa carrera en las fuerzas del orden para discernir su vocación sacerdotal.

“No creo que haya nada extraordinario en mi vocación al sacerdocio ni en mis años como sacerdote en Los Ángeles. Todos han sido felices. Nunca he mirado atrás”, dijo Hicks, quien ingresó a St. John’s en 1995, a los 54 años, y fue ordenado cinco años después.

Winters, ordenado sacerdote en 1993, llegó a St. John’s a finales de la década de 1980, después de años de lucha religiosa entre la fe católica de su madre y el mormonismo de su padre.

“Desde mi adolescencia quise ser sacerdote porque, para mí, lo más importante en la vida es servir a Dios”, dijo Winters, quien fue presentado como un párroco ejemplar y dueño de un sentido del humor que contagia. Como para demostrarlo, los feligreses de la iglesia St. Kateri Tekakwitha de Santa Clarita, donde Winters es párroco desde 2021, fueron quienes más fuerte lo ovacionaron durante la noche.

En sus palabras de agradecimiento, Sallot dijo que el premio era también un reconocimiento por el 50.º aniversario de la creación de la Diócesis de Orange, una época que recuerda como “un momento emocionante” en St. John’s.

“Orange se separó de la ‘nave nodriza’, la Arquidiócesis de Los Ángeles, y en Orange comenzábamos a hacer cosas nuevas”, dijo Sallot. “Todo parecía ir en ascenso”.

Desde su ordenación en 1980, el padre Sallot prestó servicio en varias parroquias, fue director de Mater Dei High School y se desempeñó como vicario general durante el episcopado del obispo Kevin Vann. Se retiró del ministerio activo el año pasado, aunque, según su amigo, el padre Bill Barman, “uno no lo diría si mirara su agenda”.

Cuando llegó el momento de que Graf recibiera su premio, la neoyorquina recordó el día en que el cardenal Roger Mahony le pidió que asumiera como asesora jurídica general en 2003, un cargo que ella “nunca había considerado y, desde luego, para el que nunca habría presentado una solicitud”.

“Esa petición dio inicio a un inesperado camino de fe y trabajo profesional junto al cardenal [Mahony], el arzobispo Gomez y muchos de ustedes, así como otras personas que hoy no están aquí”, dijo Graf.

Graf destacó el papel de St. John’s no solo en la formación de vocaciones diocesanas, sino también en la preparación de religiosos y religiosas y de laicos a través de sus programas educativos. También entregó al arzobispo José H. Gomez una pintura de paisaje realizada por su nieta, que representa los jardines Doheny y la biblioteca del seminario.

“Ha sido un honor formar parte, como miembro de mayor trayectoria, de un equipo integrado por abogados, religiosos y miembros del clero”, dijo Graf. “Y saber que muchos de nuestros esfuerzos han producido resultados positivos y estratégicos importantes para ustedes, para nuestra arquidiócesis y para las personas a las que servimos”.

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Pablo Kay
Pablo Kay es el redactor en jefe de Angelus.