Santa Juana Isabel des Bichier des Anges nació en La Blanc, Francia, en 1773, en el seno de una familia noble. Recibió su educación en un colegio conventual. A los 16 años fue testigo de la Revolución Francesa, una experiencia que la marcó profundamente.
Tras la muerte de su padre, Juana se trasladó con su madre a La Guimetiere. En 1796, decidió dedicar su vida a mantener viva la fe en medio de la persecución de los revolucionarios. Comenzó entonces a enseñar y a atender a los pobres, mientras reunía a grupos de fieles de su pueblo, que en aquel momento no contaba con sacerdotes ni comunidades religiosas. También organizaba encuentros de oración y grupos de estudio de la Biblia.
Después de la muerte de su madre, Juana ingresó en un convento en 1804. Más tarde, siguiendo el consejo de san Andrés Fournet, se incorporó a la Sociedad de la Providencia. Fournet era un sacerdote que ejercía su ministerio clandestinamente, después de haberse negado a jurar lealtad al gobierno de la nueva república. Él vio en Juana a la mujer que Dios había elegido para liderar la comunidad femenina que había comenzado a reunir.
En 1807, ambos fundaron las Hijas de la Cruz, una congregación dedicada a atender a los enfermos y los pobres y a transmitir la fe. Cuando Juana murió, el 26 de agosto de 1838, la comunidad ya contaba con más de 60 casas en toda Francia.
