Santa María Magdalena es una de las mujeres más importantes mencionadas en el Nuevo Testamento. Su nombre proviene de la ciudad de Magdala, en Galilea, donde nació. En las Escrituras aparece presentada como una mujer 'que había sido curada de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios' (Lc 8,2).
Algunos estudiosos la identifican con la mujer pecadora que ungió con perfume los pies de Jesús en casa de Simón el fariseo. Otros la relacionan con María, la hermana de Marta y Lázaro, mientras que otros consideran que se trata de tres mujeres distintas.
Los Evangelios la presentan como una fiel discípula de Jesús. Lo acompañó durante su ministerio y estuvo presente al pie de la cruz durante su crucifixión.
María Magdalena fue la primera testigo de la Resurrección. En la mañana de Pascua fue al sepulcro y, al encontrarlo vacío, permaneció allí llorando. Entonces Jesús se le apareció y le preguntó: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?" (Jn 20,15). Aunque al principio no lo reconoció, cuando Él la llamó por su nombre comprendió que era Jesús. Después regresó junto a los discípulos para anunciarles la Buena Nueva.
