Para Edgar Morales, director de la Asociación Católica para el Liderazgo Latino (Catholic Association for Latino Leadership), habían pasado varios años desde la última vez que participó en la peregrinación anual de la Arquidiócesis de Los Ángeles a la Ciudad de México.
Sin embargo, apenas descendió del avión y vio una imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, sintió que había llegado al lugar donde debía estar.
“Se respiraba una alegría inmensa, un ambiente de fiesta que envolvió no solo a mí, sino a todo el grupo”, recordó Morales. “Fue como regresar a casa después de mucho tiempo y abrazar a tu madre. Aunque no pudimos abrazar físicamente a Nuestra Señora, la sensación fue la de volver a casa y reencontrarnos con ella después de tanto tiempo”.
Morales fue uno de los más de 300 peregrinos de la Arquidiócesis de Los Ángeles que emprendieron el viaje anual desde el sur de California hasta México. La peregrinación culminó el 11 de julio con una Misa presidida por el arzobispo José H. Gómez en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en la Ciudad de México.

Peregrinos de la Arquidiócesis de Los Ángeles pasan bajo la tilma original con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en la Ciudad de México, el 11 de julio. (Isabel Cacho)
La peregrinación de este año coincidió con el 495.º aniversario de la primera aparición de Nuestra Señora de Guadalupe a san Juan Diego, ocurrida en 1531.
Los peregrinos provenían de varias parroquias de la Arquidiócesis de Los Ángeles, entre ellas Blessed Sacrament, en Hollywood; Presentation of Mary, en Los Ángeles; y St. Anthony, en El Segundo, además de otras comunidades. El grupo también estuvo integrado por 15 sacerdotes, tres diáconos y los obispos auxiliares de Los Ángeles Brian Nunes, Marc Trudeau, Matthew Elshoff y Slawomir Szkredka.
Además de visitar la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, los peregrinos recorrieron la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, el Santuario de la Quinta Aparición Guadalupana, en Tulpetlac, y la zona arqueológica de Teotihuacán.
En su homilía en la basílica, bajo la tilma sagrada que conserva la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, el arzobispo Gómez reflexionó sobre el amor con el que la Madre de Jesús quiso convertirse también en madre y protectora de todos los creyentes, llevando siempre a Cristo consigo.
“Es un privilegio estar reunidos en este lugar santo”, expresó el arzobispo Gómez. “Sé que todos compartimos la inmensa alegría de orar ante la imagen milagrosa de Nuestra Señora de Guadalupe. Al presentarnos ante la sagrada tilma y levantar la mirada hacia sus ojos, resuenan en nuestro corazón aquellas tiernas palabras que le dirigió a Juan Diego: ‘¿No estoy yo aquí, que soy tu madre?’”.

Una pareja de peregrinos de la Arquidiócesis de Los Ángeles posa en el cerro del Tepeyac, donde varias estatuas recuerdan el lugar de las apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe a san Juan Diego. (Isabel Cacho)
Escuchar esas palabras y encontrarse frente a la tilma de san Juan Diego fue una experiencia especialmente conmovedora para muchos de los peregrinos.
“Es un lugar verdaderamente único; no hay ningún otro en el mundo que se compare con venir a visitar a Nuestra Señora de Guadalupe”, afirmó Julie Marquez, directora de la peregrinación del grupo de la parroquia St. John Fisher, en Rancho Palos Verdes.
“Cada vez que nos acercamos a la Virgen, especialmente con el espíritu de un peregrino, porque no somos turistas, somos peregrinos, recibimos un sinfín de bendiciones. Eso es lo lindo de realizar una peregrinación como esta”.

Católicos de la Arquidiócesis de Los Ángeles se reúnen frente a la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México antes de la Misa del 10 de julio. (Isabel Cacho)
Durante la Misa, se colocaron sobre el altar unas 45.000 intenciones de oración enviadas por fieles de toda la arquidiócesis, tanto de manera presencial como a través de internet, para pedir la intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe.
Mark Waronek, alcalde y miembro del concejo municipal de Lomita desde hace muchos años, participó por primera vez en la peregrinación a la Ciudad de México. Junto con su esposa, ya había realizado peregrinaciones marianas a Fátima, Lourdes y Polonia. Hijo de padre polaco y madre mexicana, este viaje le permitió reencontrarse con una parte importante de sus raíces.
“Así como fui a la tierra de mis antepasados en Polonia, venir ahora aquí me hace sentir que he podido conectar con las dos partes de mi herencia”, dijo Waronek, quien representó a la parroquia St. Margaret Mary, en Lomita. “Cada uno de estos lugares sagrados es único, distinto y profundamente conmovedor”.
La peregrinación también despertó en Waronek recuerdos de su abuela, a quien describió como una mujer de profunda devoción a Nuestra Señora de Guadalupe. Ahora espera compartir esa experiencia con quienes lo rodean.
“Mi misión es regresar con todo lo que he vivido aquí y transmitirlo no solo a mi familia, sino también a mi parroquia y a todas las personas que conozco, sean católicas o no. Quiero dar testimonio con mi ejemplo”, afirmó.
