Los cardenales de todo el mundo concluyeron el 27 de junio un consistorio extraordinario de dos días de duración afirmando que la iniciativa del Papa León XIV de convocar al Colegio Cardenalicio dos veces en seis meses ya ha tenido un logro claro: ha ayudado a los cardenales a conocerse entre sí.
"Durante años y años, los cardenales no se conocían entre sí", declaró el cardenal Jean-Paul Vesco, arzobispo de Argel, Argelia, a OSV News el 27 de junio. "Es una iniciativa muy buena del Papa y muy útil tanto para él como para la unidad de la Iglesia".
El formato de la reunión celebrada los días 26 y 27 de junio reunió a los cardenales en mesas redondas, lo que les permitió escuchar los puntos de vista de sus hermanos cardenales de todos los continentes.
"Aunque no puedo decir que conozco a todos los cardenales, ahora nos sonreímos, hablamos y charlamos", afirmó el cardenal Vesco. "Y esto es muy importante. Creo que es muy importante para el propio Papa".
"Estamos empezando a conocernos. Eso es lo que él quiere. Quiere que nos conozcamos… Creo que está funcionando", añadió el cardenal.
El Papa León califica el consistorio como un momento para buscar juntos la voluntad de Dios
En sus palabras de clausura, el Papa León dijo que desea seguir reuniendo a los cardenales anualmente, y añadió: "Lo que importa no es aumentar el número de encuentros, sino aprender a vivir encuentros en los que, al escucharnos unos a otros, aprendamos juntos a escuchar al Señor". Anunció que revelaría la fecha del próximo consistorio a lo largo de este año.
"Durante estos días, hemos buscado juntos la voluntad del Señor, convencidos de que Cristo sigue actuando en su Iglesia: es Él quien nos precede, quien nos reúne, quien habla a través de los hermanos, y quien nos conduce en la misión. Todo nace de Él y todo vuelve a Él", dijo a los cardenales el 27 de junio.
"Ver a cardenales procedentes de Iglesias, culturas y situaciones tan diversas escucharse mutuamente y buscar juntos aquello que mejor sirve al Evangelio ha sido para mí un motivo de consuelo y de esperanza", añadió el Papa.
El Papa León destacó los temas tratados a lo largo de los dos días --la guerra, la pobreza, los jóvenes, la familia, la sinodalidad, la doctrina social de la Iglesia y su reciente encíclica "Magnifica Humanitas"-- y encomendó a los cardenales la tarea de poner en práctica las enseñanzas del sínodo.
"La sinodalidad no es un conjunto de reuniones, ni un método de trabajo. Es un estilo espiritual. Nace del encuentro, crece en la escucha y madura en el discernimiento. La verdadera pregunta no es cuántas conversaciones podremos organizar, sino qué calidad evangélica tendrán nuestros encuentros", dijo.
El regreso del consistorio extraordinario
Antes de la elección del Papa León XIV, el último consistorio extraordinario de cardenales que se celebró fue en febrero de 2014 --una década antes incluso de que el cardenal Vesco recibiera el birrete cardenalicio. Para él, al igual que para muchos de los cardenales nombrados por el Papa Francisco procedentes de más de 60 países diferentes, la experiencia del consistorio extraordinario con el Papa León XIV es algo nuevo.
San Juan Pablo II celebró seis consistorios extraordinarios durante su pontificado; el Papa Francisco celebró uno al inicio del suyo, y Benedicto XVI no convocó ninguno, aunque sí reunió a los cardenales para mantener debates a puerta cerrada durante varios consistorios ordinarios.
El Papa León ha celebrado ya dos consistorios (en enero y junio de este año), combinando mesas redondas de debate, similares a las utilizadas durante el Sínodo sobre la sinodalidad, con una estructura tradicional de foro abierto, y dando a cada cardenal la oportunidad de hablar con él directamente.
El cardenal Vesco aprovechó esa oportunidad para reflexionar sobre la reciente visita apostólica del Papa a Argelia. "Esta mañana le he dicho cuánto ha conmovido el corazón del pueblo musulmán", declaró el 27 de junio. "Una mujer me contó que, cuando vio al Papa marcharse de Argelia, tuvo la sensación de que se iba un amigo".
El cardenal Gerhard Ludwig Müller, antiguo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, declaró a los periodistas a las puertas de la Sala Pablo VI el 26 de junio que las conversaciones habían versado sobre la situación actual de la Iglesia, y añadió que "esto no concierne solo al Colegio Cardenalicio, sino a la misión de la Iglesia en general".

El Papa León XIV se dirige a los cardenales reunidos para la sesión de trabajo inaugural de su segundo consistorio en la Sala de Audiencias Pablo VI del Vaticano, el 26 de junio de 2026. (Foto CNS/Vatican Media)
Los cardenales debaten sobre la ‘guerra justa’ y las crisis mundiales
El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén, indicó que los cardenales debatieron sobre numerosas crisis en todo el mundo durante el consistorio, que incluyó una sesión dedicada al capítulo de la reciente encíclica del Papa León, "Magnifica Humanitas", sobre la inteligencia artificial y la guerra.
Cuando se le preguntó si los cardenales habían hablado de la guerra en Gaza, el cardenal Pizzaballa respondió a los periodistas: "Hablamos de todo", al salir de la Sala Pablo VI durante la pausa para el almuerzo. "Pero no se trata solo de Gaza. Hay muchas crisis en todo el mundo. Hemos hablado un poco de todo".
El cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, se dirigió extensamente a los cardenales sobre el tratamiento que el Papa León da a la "guerra justa" en la encíclica. El cardenal destacó los conflictos en Gaza y el sur del Líbano, afirmando que la magnitud de las bajas civiles, el número desproporcionado de niños asesinados y la destrucción generalizada de viviendas equivalía a una "destrucción total". El cardenal Fernández también criticó expresamente tanto a Rusia como a Estados Unidos por invocar justificaciones de legítima defensa para su implicación en los conflictos de Oriente Medio.
"Lo que la encíclica añade ahora con respecto a las enseñanzas del Catecismo sobre la guerra justa es que no solo la aplicación, sino también la propia noción de legítima defensa debe definirse con mayor claridad para que pueda entenderse en su sentido más estricto", afirmó el cardenal Fernández. "Por lo tanto, la propia noción de guerra justa debe revisarse y perfeccionarse, para que los criterios clásicos de una guerra justa no resulten inútiles e ineficaces en el mundo actual".
Durante ambos días, los cardenales rezaron juntos por las víctimas de los terremotos ocurridos en Venezuela a principios de semana. El Papa León comenzó su discurso de clausura expresando su solidaridad. "Aseguramos nuestras oraciones por las víctimas, por sus familias y por todos aquellos que sufren las consecuencias de esta tragedia", dijo el Santo Padre, haciendo un llamado para que la solidaridad de la comunidad internacional con Venezuela no decaiga.
Debates del sábado sobre la sinodalidad
La sesión matutina del segundo día, presentada por el cardenal Stephen Brislin, arzobispo de Johannesburgo, se basó en "Magnifica Humanitas" para enmarcar un debate sobre lo que él denominó "las obras de construcción de nuestro tiempo". El cardenal Brislin explicó a los cardenales que la encíclica era un llamamiento "a redescubrir y valorar la sinodalidad como una forma específica de construir juntos como Iglesia".
Según un resumen de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, la mayoría de los grupos se centraron en "las profundas fracturas de nuestro tiempo, entre pueblos, naciones, dentro de las sociedades y en el seno de las propias familias", y en cómo esas fracturas generan un sufrimiento especial entre los más pobres, los más débiles y los jóvenes. Los cardenales también plantearon el reto de la inteligencia artificial, advirtiendo de que refuerza la necesidad de garantizar que los seres humanos no queden reducidos a "cifras y estadísticas".
La sesión final del consistorio, celebrada el sábado por la tarde, se centró en el proceso de implementación de tres años del Sínodo de los Obispos sobre la sinodalidad --un proceso aprobado por el Papa Francisco el 11 de marzo de 2025, un poco más de un mes antes de su fallecimiento, y confirmado posteriormente por el Papa León. El plan prevé evaluaciones de los avances a nivel diocesano, nacional y continental a partir de 2027, que culminarán en una asamblea en el Vaticano en octubre de ese año.
El cardenal Mario Grech, secretario general del Sínodo de los Obispos, inauguró la sesión definiendo la sinodalidad como "un recurso misionero".
"Ayuda a la Iglesia a escuchar con mayor atención las preguntas de la humanidad, a reconocer los signos de los tiempos, a valorar los dones de todos y a discernir juntos los pasos que hay que dar", afirmó el cardenal Grech. "De este modo, la fase de implementación se convierte en una nueva etapa en la recepción del Concilio Vaticano II y en la renovación misionera de la Iglesia dentro de las realidades concretas de la vida eclesial".
El cardenal Joseph Tobin, arzobispo de Newark, moderó la sesión final, tras la cual los cardenales pronunciaron breves intervenciones personales antes de que el Papa pronunciara su discurso de clausura.
De cara a la reunión de octubre sobre la familia
El Papa León también se refirió a la reunión de octubre con los presidentes de las conferencias episcopales y los responsables de las Iglesias orientales para debatir sobre el matrimonio y la familia, y añadió que "participarán algunas familias que compartirán sus experiencias" y que espera que "todos los que asistan se preparen escuchando con atención y aportando la experiencia de las familias de sus Iglesias".
"Este Consistorio ha sido un momento valioso, pero no debe quedarse en un evento aislado", afirmó el Papa León. "En toda la Iglesia deseamos promover espacios en los que el Pueblo de Dios pueda escucharse, orar, discernir y caminar juntos. Esta es la esencia del proceso de implementación del Sínodo".
"Este será también el espíritu del próximo encuentro dedicado a ‘Amoris laetitia’ y de muchas otras iniciativas que el Señor nos pedirá que vivamos", añadió.
Al término de dos días de debate, el Papa León se reunió con los cardenales para cenar juntos en la Sala Pablo VI. Los cardenales también están invitados a acompañar al Papa en la Misa del 29 de junio, con motivo de la fiesta de San Pedro y San Pablo, durante la cual los arzobispos recién nombrados --entre ellos cuatro de Estados Unidos-- recibirán el palio, una vestidura litúrgica que arzobispos metropolitanos usan al celebrar la Misa dentro de su provincia eclesiástica, y que simboliza la unidad con el Papa y el servicio a los fieles.
