Mientras el mundo aguarda la primera encíclica del Papa León XIV sobre inteligencia artificial —prevista para ser firmada el 15 de mayo y publicada por el Vaticano antes de fin de mes—, vale la pena repasar lo que el pontífice ha dicho sobre la IA desde su elección, hace ya un año.

El primer papa estadounidense y exestudiante de matemáticas ha retomado el tema de la inteligencia artificial una y otra vez en discursos, mensajes y entrevistas desde su elección en mayo de 2025. De hecho, la revista Time lo incluyó en 2025 en su lista de las personas más influyentes del mundo en el ámbito de la inteligencia artificial.

León XIV ya abordó la IA en contextos muy diversos: desde pedirles a adolescentes reunidos en un estadio deportivo que la usen “de tal manera que, si desapareciera mañana, igual supieran pensar por sí mismos”, hasta advertir a los sacerdotes que no utilicen chatbots para escribir sus homilías. También instó a los medios de comunicación a preservar “las voces y los rostros humanos” y recordó a legisladores de 68 países que la inteligencia artificial es una herramienta destinada a servir al ser humano, no a reemplazarlo.

Desde un discurso en África central sobre el potencial de la IA para transformar la “relación de la humanidad con la verdad” hasta un mensaje dirigido a desarrolladores tecnológicos reunidos en Roma, el Papa León XIV se ha convertido en una de las voces más influyentes del mundo sobre los desafíos éticos que plantea la inteligencia artificial, incluso antes de la publicación de su esperada encíclica.

Palabras de sabiduría para los jóvenes sobre el uso de la IA

Una de las declaraciones más directas y recordadas del Papa León XIV sobre la inteligencia artificial surgió a raíz de la pregunta de un estudiante de secundaria de Honolulu, quien le consultó acerca del uso de ChatGPT y otras herramientas de IA por parte de los jóvenes para hacer tareas escolares, desde redactar ensayos hasta resolver problemas de matemáticas.

“Úsenla de tal manera que, si desapareciera mañana, ustedes igual supieran pensar”, respondió el pontífice.

Además, animó al joven a “tener cuidado de que el uso de la IA no limite su verdadero crecimiento humano”, y subrayó la importancia de aprender “a pensar, a crear, a actuar por cuenta propia y a formar amistades auténticas”.

El Papa habló por videoconferencia ante 16.000 jóvenes reunidos en Indianápolis durante la Conferencia Nacional de Jóvenes Católicos, celebrada en noviembre.

“La IA puede procesar información rápidamente, pero no puede reemplazar la inteligencia humana”, les dijo León XIV a los estudiantes. “Y no le pidan que haga la tarea por ustedes. No puede ofrecer verdadera sabiduría. Le falta un elemento humano fundamental: la IA no puede discernir entre lo que realmente está bien y lo que está mal. Tampoco puede maravillarse —de un modo auténtico— ante la belleza de la creación de Dios”.

León XIV también expresó su preocupación por el posible impacto de la inteligencia artificial en el “desarrollo intelectual y neurológico” de los niños, y agregó que “debemos detenernos a reflexionar con especial cuidado sobre la libertad y la vida interior de nuestros niños y jóvenes”.

“El hecho de poder acceder a enormes cantidades de datos e información no debe confundirse con la capacidad de encontrarles sentido y valor. Eso requiere la disposición de enfrentarse al misterio y a las preguntas fundamentales de nuestra existencia”, afirmó.

“Por eso será esencial enseñar a los jóvenes a utilizar estas herramientas inteligentemente, asegurando que permanezcan abiertos a la búsqueda de la verdad”.

La IA y el mundo del trabajo

El Papa León XIV comenzó a hablar sobre la inteligencia artificial y la dignidad del trabajo desde los primeros días de su pontificado. Apenas unos días después de ser elegido, en mayo de 2025, explicó ante el Colegio de Cardenales que había escogido su nombre, en parte, en homenaje al papa León XIII, autor de la encíclica social Rerum Novarum, publicada en 1891 en medio de la primera revolución industrial.

“También hoy la Iglesia ofrece el tesoro de su doctrina social para responder a una nueva revolución industrial y a los avances en el campo de la inteligencia artificial, que plantean desafíos inéditos para la defensa de la dignidad humana, la justicia y el trabajo”, afirmó León XIV apenas dos días después de su elección.

En la primera entrevista que concedió como pontífice, advirtió sobre la influencia de “personas extremadamente ricas” que invierten en inteligencia artificial dejando de lado “el valor del ser humano y de la humanidad”, y sostuvo: “Creo que la Iglesia tiene que hacerse escuchar”.

Más tarde, durante el Jubileo de los Gobiernos celebrado en el Vaticano y del que participaron legisladores de 68 países, el papa recordó que “la inteligencia artificial debe estar al servicio del ser humano, no disminuirlo ni reemplazarlo”. También señaló que esta tecnología puede aportar mucho a la sociedad, siempre y cuando su uso no perjudique “la identidad, la dignidad y las libertades fundamentales de la persona”.

En diciembre de 2025, al dirigirse a participantes de una conferencia sobre IA en Roma, el pontífice volvió sobre el tema y planteó una pregunta de fondo: “¿Cómo podemos garantizar que el desarrollo de la inteligencia artificial esté verdaderamente orientado al bien común y no solo a concentrar riqueza y poder en manos de unos pocos?”.

“Es una cuestión urgente, porque esta tecnología ya influye de manera concreta en la vida de millones de personas, todos los días y en cada rincón del mundo”, añadió.

Colaboradores de la creación, no consumidores pasivos de IA

“Los seres humanos están llamados a ser colaboradores en la obra de la creación, y no meros consumidores pasivos de contenidos producidos por tecnologías artificiales”, afirmó el Papa en aquel discurso de diciembre.

El pontífice reconoció que la inteligencia artificial ha abierto nuevas posibilidades para la creatividad, pero advirtió que también genera inquietudes profundas sobre cómo puede afectar la capacidad humana de abrirse a la verdad, apreciar la belleza y experimentar el asombro y la contemplación.

Más adelante desarrolló esta idea en su mensaje para la 60ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, publicado en enero. Allí señaló que los sistemas de IA están asumiendo cada vez más la producción de textos, música y videos, lo que pone en riesgo buena parte de la creatividad humana al reemplazarla por contenidos generados bajo la etiqueta “Powered by AI”. Según advirtió, esto podría convertir a las personas en consumidores pasivos de ideas impersonales y productos anónimos, carentes de identidad y amor.

También lamentó que grandes obras del talento artístico humano estén siendo utilizadas apenas como “material de entrenamiento” para las máquinas.

“Renunciar a la creatividad y entregar nuestra capacidad de pensar e imaginar a las máquinas —escribió León XIV— sería como enterrar los talentos que hemos recibido para crecer como personas en nuestra relación con Dios y con los demás”.

El papa además pidió a los sacerdotes resistir “la tentación de preparar homilías con inteligencia artificial”.

“Una verdadera homilía nace de compartir la fe”, explicó ante sacerdotes de la diócesis de Roma, y remarcó que la inteligencia artificial “nunca podrá transmitir la fe”.

“La gente quiere ver su fe, su experiencia de haber conocido y amado a Jesucristo”, concluyó.

“Preservar las voces y los rostros humanos”

El Papa León XIV tituló su mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2026, centrado en la inteligencia artificial, “Preservar las voces y los rostros humanos”.

“Los rostros y las voces son sagrados”, escribió. “Dios, que nos creó a su imagen y semejanza, nos los dio cuando nos llamó a la vida a través de la Palabra dirigida a nosotros”.

El pontífice advirtió que, al imitar voces, rostros, emociones y relaciones humanas, “los sistemas conocidos como inteligencia artificial no solo alteran los ecosistemas de la información, sino que también invaden el nivel más profundo de la comunicación: el de las relaciones humanas”. Por eso, sostuvo, el verdadero desafío “no es tecnológico, sino antropológico”, ya que “proteger los rostros y las voces humanas significa, en definitiva, protegernos a nosotros mismos”.

León XIV también se refirió a los llamados “deepfakes” —videos, imágenes y audios creados con inteligencia artificial— y a su capacidad para engañar.

Recordó que, pocos días después de comenzar su pontificado, alguien le preguntó si estaba bien tras supuestamente haberse caído por una escalera. “Le respondí: ‘No, no me pasó eso’”, contó. “Pero circulaba un video creado artificialmente en el que aparecía yo cayéndome mientras caminaba por algún lugar. Y estaba tan bien hecho que muchos pensaron que era real”.

El Papa reveló además que recibió una propuesta para crear una versión virtual suya mediante inteligencia artificial, de modo que los visitantes de un sitio web pudieran participar en audiencias papales digitales. Su respuesta fue tajante: “Dije que no iba a autorizar eso. Si hay alguien que no debería ser representado por un avatar, el papa seguramente está entre los primeros”.

Los chatbots como un “oráculo” de respuestas

El Papa León XIV —el primer pontífice que ya era usuario activo de Twitter antes de ser elegido sucesor de Pedro— observó que, “mientras navegamos por nuestras redes sociales, cada vez resulta más difícil saber si estamos interactuando con personas reales o con bots e influencers virtuales”.

Según señaló, los chatbots basados en modelos de lenguaje avanzados “han demostrado ser sorprendentemente eficaces para influir de manera encubierta” gracias a la optimización constante de interacciones personalizadas. Y advirtió que, precisamente porque son “excesivamente afectuosos” y están siempre disponibles, pueden terminar convirtiéndose en “arquitectos ocultos de nuestros estados emocionales”, invadiendo así la esfera más íntima de la persona.

El peligro, escribió, aparece cuando las personas reemplazan las relaciones humanas reales por sistemas de inteligencia artificial y terminan creando “un mundo de espejos”, donde todo está hecho “a nuestra imagen y semejanza”. Eso, explicó, nos priva de la posibilidad de encontrarnos con otros que son distintos a nosotros y con quienes debemos aprender a relacionarnos.

León XIV también cuestionó la “confianza ingenua y acrítica” en la inteligencia artificial como si fuera “un amigo omnisciente”, una fuente absoluta de conocimiento, un archivo de todos los recuerdos o “un oráculo” capaz de dar cualquier consejo. A su juicio, esa dependencia puede debilitar cada vez más nuestra capacidad de pensar de manera analítica y creativa, comprender el sentido profundo de las cosas y distinguir entre palabras y significado.

En un apartado de su mensaje titulado “No renuncien a su capacidad de pensar”, el pontífice advirtió que, aunque la IA puede ser útil para ayudar en tareas vinculadas a la comunicación, evitar el esfuerzo de pensar por uno mismo y conformarse con respuestas generadas artificialmente “termina poniendo en riesgo nuestras capacidades cognitivas, emocionales y comunicativas”.


Courtney Mares es editora para el Vaticano de OSV News.

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