El Papa León XIV visitó este jueves la Universidad pública La Sapienza, la mayor de Europa y una de las instituciones académicas más prestigiosas de Italia, donde denunció la "gran mentira" que, según afirmó, está provocando trastornos de ansiedad y depresión entre los jóvenes.

En su intervención en el Aula Magna, tras un breve momento de oración en la capilla “Divina Sapienza”, el Pontífice se refirió al “malestar espiritual” que afecta a muchos universitarios y recordó que “no somos la suma de lo que tenemos, ni una materia ensamblada al azar en un cosmos mudo”. “¡Somos un deseo, no un algoritmo!”, subrayó.

León XIV criticó con firmeza “la mentira generalizada de un sistema distorsionado, que reduce a las personas a números, exacerba la competitividad y nos abandona a espirales de ansiedad”. En esta línea, añadió: “Para todos hay estaciones difíciles; no obstante, algunos pueden tener la impresión de que nunca terminan. Hoy esto depende cada vez más del chantaje de las expectativas y de la presión del rendimiento”.

El Papa fue recibido a su llegada por la rectora magnífica, la profesora Antonella Polimeni, quien le acompañó por el campus universitario y durante su recorrido por la exposición “La Sapienza y el Papado”, que explora los vínculos históricos y culturales entre la Universidad de Roma y la Santa Sede.

Ese vínculo no ha estado exento de tensiones. En 2008, el entonces rector invitó a Benedicto XVI a inaugurar el curso académico, pero una fuerte polémica, impulsada por un reducido grupo de profesores y estudiantes, acabó frustrando la visita. El Papa alemán optó finalmente por no acudir. El discurso que había preparado, publicado días después, defendía que “el mensaje cristiano debe ser siempre un aliento frente a la verdad y una fuerza contra la presión del poder y de los intereses”. El domingo siguiente, unas 200.000 personas se concentraron en la plaza de San Pedro en señal de apoyo.

En cambio, el ambiente de este jueves fue radicalmente distinto. A León XIV le esperaban los estudiantes a las afueras del edificio que lo recibieron con entusiasmo y alegría mientras coreaban “Viva el Papa”. La gran afluencia hizo que muchos se tuvieran que quedar en el exterior y siguieran su discurso a través de las pantallas instaladas para la ocasión.

El Papa saluda a unos jóvenes en la universidad. Crédito: Vatican Media

El Papa saluda a unos jóvenes en la universidad. Crédito: Vatican Media

León XIV evitó hacer mención a este episodio. En su alocución, describió un mundo “deformado por las guerras y por las palabras de guerra” tras alertar contra “una contaminación de la razón que, desde el plano geopolítico, invade toda relación social”.

Corregir la simplificación que construye enemigos

“La simplificación que construye enemigos debe ser corregida, especialmente en la universidad, mediante el cuidado de la complejidad y el ejercicio sabio de la memoria”, afirmó.

“El grito ‘¡nunca más la guerra!’ de mis predecesores, tan acorde con el rechazo de la guerra recogido en la Constitución italiana, nos impulsa a una alianza espiritual con el sentido de justicia que habita en el corazón de los jóvenes, con su vocación a no encerrarse en ideologías ni en fronteras nacionales”, añadió.

En este contexto, el Papa criticó el aumento del gasto militar, especialmente en Europa: “No se llame defensa a un rearme que aumenta tensiones e inseguridad, empobrece las inversiones en educación y sanidad, desmiente la confianza en la diplomacia y enriquece a élites a las que nada importa el bien común”.

Según datos del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el gasto militar mundial creció por undécimo año consecutivo en 2025 hasta alcanzar un récord de 2,887 billones de dólares. Europa concentró buena parte de ese incremento, con un aumento del 14% en inversión armamentística, hasta los 864.000 millones.

El Santo Padre advirtió también sobre los riesgos del uso de la inteligencia artificial, tanto en el ámbito militar como civil, e instó a vigilar su desarrollo para evitar que “desresponsabilicen las decisiones humanas ni agraven la tragedia de los conflictos”.

“Lo que está sucediendo en Ucrania, en Gaza y en los territorios palestinos, en Líbano, en Irán describe la evolución inhumana de la relación entre la guerra y las nuevas tecnologías en una espiral de aniquilación”, advirtió.

Ante este escenario, el Pontífice dirigió un llamamiento directo a los jóvenes: “¡Sean un ‘sí’ radical a la vida! Sí a la vida inocente, sí a la vida joven, sí a la vida de los pueblos que claman paz y justicia”.

“La historia no cae sin remedio en manos de la muerte”

León XIV dedicó también parte de su discurso a la cuestión ecológica, citando la encíclica Laudato si’ de su predecesor, el Papa Francisco,  publicada en mayo del 2015. “Más allá de las buenas intenciones y de algunos esfuerzos en esa dirección, la situación no parece haber mejorado”, lamentó, animando a los jóvenes a “transformar la inquietud en profecía” y a no ceder al desánimo.

“Especialmente quien cree sabe que la historia no cae sin remedio en manos de la muerte, sino que está siempre custodiada, pase lo que pase, por un Dios que crea vida de la nada, que da sin tomar, que comparte sin consumir”, afirmó.

El Papa criticó igualmente la “implosión de un paradigma posesivo y consumista” y animó a los universitarios a buscar un “horizonte de sentido” más allá de la inmediatez. “Tan poco considerados por una sociedad con cada vez menos hijos, demostrando que la humanidad es capaz de futuro cuando lo construye con sabiduría”, les alentó.

El Papa pronuncia su discurso en el Aula Magna de La Sapienza. Crédito: Vatican Media

El Papa pronuncia su discurso en el Aula Magna de La Sapienza. Crédito: Vatican Media

Asimismo, subrayó el valor de la enseñanza, que definió como una forma de caridad “tanto como socorrer a un migrante en el mar, a un pobre en la calle o a una conciencia desesperada”. “Se trata de amar siempre y en todo caso la vida humana, de valorar sus posibilidades, de modo que se pueda hablar al corazón de los jóvenes, no solo a sus conocimientos”, añadió.

Al final del encuentro, la universidad obsequió al Papa una reproducción de una piedra del Santo Sepulcro, donde un equipo de arqueólogos de La Sapienza lleva a cabo unas excavaciones en la basílica de Jerusalén desde marzo de 2022.

El proyecto, desarrollado gracias a la colaboración con las distintas comunidades custodias del lugar —franciscanos de la Custodia de Tierra Santa, el Patriarcado Latino y las iglesias griega y armenia—, permitirá reconstruir por primera vez la historia estratigráfica completa del edificio, erigido en el siglo IV en tiempos del emperador Constantino y su madre Santa Elena.


Victoria Cardiel es periodista especializada en temas de información social y religiosa. Desde el 2013, ha cubierto toda la actualidad del Vaticano para diversos medios, como la agencia de noticias española Europa Press, o el semanario de la Archidiócesis de Madrid, Alfa y Omega.

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