San Francisco nació a comienzos de la década de 1180, en el seno de una familia adinerada y numerosa. Al nacer, recibió el nombre de Giovanni, pero su padre comenzó a llamarlo Francesco (Francisco). Durante su juventud, llevó una intensa vida social y disfrutó de los privilegios que le brindaban la riqueza y la posición de su familia. Participó en una guerra contra una ciudad-Estado rival de Italia y fue hecho prisionero.
Durante su cautiverio, Francisco comenzó a reflexionar más seriamente sobre el verdadero sentido de su vida. En esa época, tuvo un sueño recurrente que le indicaba que su verdadera "milicia" era de naturaleza celestial. En 1205, regresó a Asís y empezó a considerar la posibilidad de vivir voluntariamente en la pobreza."En Asís, venció su miedo al contagio al besar la mano de un leproso. Más tarde, peregrinó a Roma, donde dejó su dinero ante la tumba de san Pedro y entregó sus propias vestiduras a un mendigo. Cuando regresó a su ciudad, viviendo en la pobreza, recibió una visión de Cristo, quien le pidió: "Repara mi casa".
Francisco utilizó el dinero de su padre para reconstruir iglesias, lo que enfureció al comerciante de telas. Como respuesta, Francisco se quitó la ropa en público y declaró que no tenía otro padre más que Dios.
En 1208, Francisco se sintió inspirado por el pasaje del Evangelio en el que Cristo pide a sus discípulos que salgan a predicar su palabra sin llevar calzado, ropa ni dinero. Esta forma de vida se convirtió, con el tiempo, en la base de la orden franciscana, que reunió a miles de seguidores durante su vida.
En septiembre de 1224, Francisco recibió en las manos y los pies los estigmas, las heridas de Cristo en la crucifixión. Durante los dos años siguientes, su salud se deterioró progresivamente y se volvió cada vez más frágil, entregando su vida como un "sacrificio vivo". Murió el 3 de octubre de 1226 y fue canonizado apenas dos años después por el papa Gregorio IX.
