El Papa León XIV expresó su "gran preocupación" tras la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte de Estados Unidos en un ataque a gran escala.
Tras el rezo del Ángelus con los peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro el 4 de enero, el Santo Padre afirmó que "el bien del querido pueblo venezolano debe prevalecer por encima de cualquier otra consideración y llevar a superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz".
Encomendando a Venezuela a su patrona, Nuestra Señora de Coromoto, así como a los santos recientemente canonizados del país, José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles, el Papa León pidió a los católicos que rezaran y destacó la necesidad de respetar la soberanía de Venezuela y el "estado de derecho inscrito en la Constitución".
Y añadió que la justicia y paz han de darse "respetando los derechos humanos y civiles de todos y cada uno".
"Y trabajando para construir juntos un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres que sufren a causa de la difícil situación económica", dijo el Papa León. "Rezo y los invito a rezar por estas intenciones, confiando nuestra oración a la intercesión de Nuestra Señora de Coromoto y de los santos José Gregorio Hernández y sor Carmen Rendiles".
Tras meses de tensión, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó la operación militar nocturna del 3 de enero, en la que se capturó a Maduro y a su esposa y se les trasladó a Nueva York para que se enfrentaran a cargos de conspiración por narcoterrorismo, según informó The Associated Press (AP).
Según la AP, funcionarios venezolanos dijeron que algunas personas murieron en el ataque estadounidense, pero no revelaron el número de víctimas.
Las reacciones en todo el mundo han sido mixtas, y muchos, en particular los venezolanos en la diáspora, han aplaudido la captura de Maduro, mientras que otros han expresado su preocupación por que el ataque estadounidense haya violado el derecho internacional.
Los obispos del país emitieron un breve "mensaje de acompañamiento y cercanía con el Pueblo de Dios" a través de Instagram y X en el que no comentaban directamente la captura del presidente venezolano y su esposa, sino que instaban a que "perseveremos en la oración por la unidad de nuestro pueblo".
"Ante los acontecimientos que hoy vive nuestro país, pidamos a Dios nos conceda a todos los venezolanos serenidad, sabiduría y fortaleza", dijeron los obispos. "Nos hacemos solidarios con los heridos y los familiares de quienes fallecieron".
Menos de una hora después, los obispos emitieron una segunda breve declaración en la que pedían al pueblo de Venezuela "vivir mas intensamente la esperanza y la oración ferviente por la paz en nuestros corazones y en la sociedad, rechazando cualquier tipo de violencia".
"Que nuestras manos se abran para el encuentro y la ayuda mutua, y que las decisiones que se tomen, se hagan siempre por el bienestar de nuestro pueblo", escribieron los obispos.
La declaración fue compartida por otras conferencias episcopales latinoamericanas, entre ellas las de Argentina y México.
La conferencia episcopal mexicana dijo que se unían "en oración con los obispos de Venezuela para pedir a Dios serenidad, sabiduría y fortaleza para el pueblo venezolano".
En un breve comentario a SIR, la agencia de noticias de la conferencia episcopal italiana, el arzobispo Jesús González de Zárate, de Valencia, Venezuela, presidente de la conferencia episcopal del país, dijo que había estado "despierto desde las 2 de la madrugada para seguir lo que estaba sucediendo" y que acompañaba "a nuestro pueblo con la oración".
Mientras los venezolanos aún están conmocionados, el arzobispo Zarate dijo que "los hechos aún están en desarrollo para evaluar adecuadamente" la situación y enfatizó su "confianza en Dios y en los valores de nuestro pueblo".
El obispo Juan Carlos Bravo Salazar, de Petare, una diócesis situada al este de la capital venezolana, Caracas, emitió un comunicado el 3 de enero en la cuenta de Instagram de la diócesis en el que reconocía que el pueblo de Venezuela "estamos viviendo momentos de confusión, incertidumbre y dolor, en los cuales no vemos con claridad lo que está sucediendo".
"Nuestra fuerza y esperanza están en el Señor de la Vida y de la Paz", dijo el obispo Bravo, instando a la necesidad de "mantener la serenidad, la paz y sobre todo el clima de oración".
También pidió cautela, instando a la gente a "resguardarse y no salir".
"Por el bien de nuestro pueblo, no hacer llamados de calles, ni difundir informaciones no verificadas y confirmadas, ni de fuentes que no sean confiables u oficiales. Estemos comunicados entre nosotros, entre zonas pastorales y con nuestros colaboradores más cercanos", dijo.
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Junno Arocho Esteves escribe para OSV News desde Malmö, Suecia.
