Una estatua de San Francisco de Asís aparece en la imagen frente a un hospital de animales en Prince Fredrick, Maryland, el 22 de julio de 2021. (Foto OSV News/Bob Roller)
San Francisco de Asís fue declarado santo hace casi 800 años, apenas dos años después de su muerte. Sin embargo, fue recién hace unos 50 años cuando el querido fraile italiano del siglo XIII fue proclamado patrono de la ecología.
"Juan Pablo II hizo esa proclamación en 1979", explicó Joshua C. Benson, profesor asociado de teología histórica y sistemática en la Universidad Católica de América, en Washington. "En aquel momento, la gente comenzaba a tomar conciencia de la importancia de cuidar el medio ambiente, y al buscar un patrono para esta causa, Francisco aparecía como una opción evidente".
Benson y otros especialistas conversaron con OSV News sobre cómo el fundador de la orden franciscana llegó a ser reconocido como patrono de la ecología, en el marco del Año Jubilar de San Francisco, que conmemora el 800.º aniversario de su muerte. Al igual que en la proclamación de san Juan Pablo II, los expertos destacaron su forma particular de relacionarse con la creación. En especial, señalaron su poema "El Cántico de las Criaturas", donde utiliza expresiones como "hermano sol" y "hermana luna" para referirse a la creación.
"Cuando uno mira la vida de San Francisco, se percibe un cuidado muy profundo y auténtico por la creación", afirmó el padre Jonathan St. Andre, fraile franciscano de la Tercera Orden Regular y vicepresidente de Vida Franciscana en la Universidad Franciscana de Steubenville, en Ohio. "Eso se refleja en sus escritos, especialmente en un texto muy hermoso llamado 'El Cántico de las Criaturas'… donde muestra cómo toda la creación alaba a Dios".
El padre Robert Barbato, franciscano capuchino y rector del Santuario Nacional de San Francisco de Asís en San Francisco, explicó que el santo escribió este cántico hacia el final de su vida. El texto nace de su convicción de que "todos somos hijos del mismo Creador y estamos llamados a cuidarnos unos a otros".
Aunque la manera en que San Francisco se relacionaba con la creación no era algo fuera de lo común en la espiritualidad de su época, él supo expresarla con "un lenguaje cercano y accesible" en su cántico, explicó el padre Joseph Chinnici, franciscano, presidente emérito y profesor de historia en la Escuela Franciscana de Teología de la Universidad de San Diego.
"Su espiritualidad pone el acento en la comunión entre Dios y las criaturas en Jesucristo", señaló. "Todo fue creado por la Palabra de Dios, y por eso todo lleva su sello. En vez de ver al hombre como 'administrador de la creación', su mirada lo presenta como compañero, alguien emparentado con las demás criaturas, que son dones de un Dios profundamente generoso".
El padre St. Andre añadió que San Francisco de Asís "ama la creación en un nivel más profundo, porque la creación es cristológica: refleja a Cristo".
La proclamación de San Juan Pablo II en 1979 se inscribe en un marco más amplio, explicó el padre Chinnici.
"Esta preocupación por el cuidado del medio ambiente ha sido uno de los ejes centrales en la enseñanza de la Iglesia, que alcanza un punto culminante en la encíclica del Papa Francisco, 'Laudato Si', sobre el cuidado de la casa común'", señaló, en referencia al documento publicado en 2015, que toma su título del cántico de San Francisco.
Con esta encíclica, añadió, el Papa "muestra cómo la experiencia espiritual de Francisco estaba profundamente unida a su preocupación por la naturaleza, la justicia para los pobres, su compromiso con la sociedad y su paz interior".
"Hoy, esta oportuna 'ecología integral' de Francisco ofrece un camino para que el creyente pueda contribuir, al menos en parte, a sanar un mundo herido".
Benson señaló que San Francisco fue elegido como patrono de la ecología debido a su costumbre de llamar "hermano" o "hermana" a todas las criaturas, por su cercanía con ellas y por su "visión sacramental de la realidad", presente en su cántico.
"La liturgia nos muestra que los dones de pan y vino que presentamos pueden ser transformados, por la fuerza de la Palabra y del Espíritu Santo, en Cristo mismo", explicó. "Para Francisco, entonces, toda la creación adquiere de algún modo un carácter sacramental, en la medida en que lo temporal y lo material se convierten en una puerta, una ventana hacia lo eterno y espiritual, hacia Dios mismo".
Benson añadió que esto está estrechamente ligado al amor de San Francisco por la creación, y que el santo tenía una especial sensibilidad por aquellas criaturas que, en la Sagrada Escritura, se relacionan con Cristo. Así, veía al gusano a la luz del pasaje bíblico "soy un gusano y no un hombre" (Sal 22,6), en referencia a Cristo y su sufrimiento. También contemplaba a Cristo como el Cordero de Dios, título proclamado por San Juan Bautista (Jn 1,29).
Así, cuando San Francisco veía un gusano en su camino, lo recogía. Y si encontraba un cordero a punto de ser sacrificado, lo rescataba.
El padre Jerome Wolbert, franciscano del Monasterio Franciscano de Tierra Santa en América, recordó los relatos de San Francisco predicando a los pájaros y llegando a un acuerdo con el "hermano lobo", mientras que, al mismo tiempo, no le gustaba cuando los ratones se le subían encima. Al igual que Benson, señaló que San Francisco rescataba a los corderos por su vínculo con Cristo.
"Dicen que, en una ocasión, cuando la Navidad coincidió con un viernes y los frailes discutían si debían mantener el ayuno, San Francisco entró en la cocina, tomó un trozo de carne y lo pasó por la pared, diciendo: '¡Es Navidad! ¡Hasta las paredes deberían comer carne!'", relató.
Al celebrar a San Francisco como patrono de la ecología, el padre St. Andre espera que las personas puedan conocerlo en toda su riqueza.
"Amaba a Jesucristo con todo su corazón", afirmó. "Amaba a Cristo encarnado en el pesebre, a Cristo en la Eucaristía, a Cristo en la cruz; y desde ese amor, aprendió a amar la creación, al leproso y a quienes lo rodeaban".