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Sobrevivientes elogian palabras del Papa durante el consistorio

ROMA — El Papa León XIV condenó con firmeza el fracaso de la Iglesia para acoger a los sobrevivientes de abusos sexuales, calificándolo como un "escándalo" que profundiza su sufrimiento, aun cuando el tema no fue uno de los principales del consistorio extraordinario celebrado en Roma los días 7 y 8 de enero.

La puerta de la Iglesia "estaba cerrada" y las víctimas "no fueron acogidas", dijo el Papa a los cardenales.

Las palabras finales del Papa a los cardenales fueron publicadas por el Vaticano el 10 de enero. Sobrevivientes de abusos acogieron favorablemente el breve texto.

"Aunque no fue un tema específico de discusión durante nuestro encuentro, quiero mencionar el problema, que todavía hoy es verdaderamente una herida en la vida de la Iglesia en muchos lugares, y que es precisamente la crisis causada por los abusos sexuales", dijo el Papa León a los cardenales el 8 de enero, al concluir las discusiones del consistorio de un día y medio.

"No podemos cerrar los ojos ni el corazón" a las víctimas que buscan ser escuchadas, afirmó.

Al alentar a los cardenales a compartir su mensaje con los obispos de sus países, el Papa advirtió que "muchas veces el dolor de las víctimas ha sido mayor porque no fueron acogidas ni escuchadas".

El abuso en sí "provoca una herida profunda que quizá dure toda la vida", dijo el Papa, "pero muchas veces el escándalo en la Iglesia se da porque la puerta estaba cerrada y las víctimas no fueron acogidas ni acompañadas con la cercanía de pastores auténticos".

El Papa recordó cómo una víctima le contó recientemente "que lo más doloroso para ella fue precisamente que ningún obispo quisiera escucharla. Y ahí también: escuchar es profundamente importante".

Antonia Sobocki, líder de la iniciativa LOUDFence, que ayuda a sobrevivientes en el Reino Unido y otros países, dijo a OSV News que el Papa "tiene razón al hablar de la importancia crítica de escuchar".

"Escuchar no es solo un medio para obtener información de vital importancia con el fin de proteger mejor a otros", dijo, sino que es "el primer regalo que damos a un sobreviviente para afirmar su dignidad humana".

"Muchos sobrevivientes hablan de que el abuso tiene dos partes: la primera es el abuso en sí, y la segunda es la manera en que con frecuencia son tratados por otros cuando el abuso sale a la luz", dijo Sobocki a OSV News.

"Escuchar, especialmente cuando uno tiene un vínculo emocional con la persona contra la que se han presentado acusaciones, requiere la renuncia al egoísmo y la decisión consciente de poner primero al herido", añadió, refiriéndose a los obispos.

Robert Fidura, sobreviviente de abuso sexual clerical en Polonia, dijo que estaba ansioso por saber si el abuso sería abordado durante el consistorio y se mostró aliviado de que así fuera.

"Después de los aspectos legales que abordaron sus predecesores, León parece estar llamando la atención sobre algo igualmente importante: el aspecto humano y pastoral", dijo sobre las palabras del Papa a los cardenales.

"La Iglesia no es una oficina curial, no es un grupo de burócratas, sino que somos hermanas y hermanos en la fe. He escuchado muchas veces a sobrevivientes decir que peor que el abuso fue ser ignorados, rechazados por la jerarquía, ser literalmente rebotados en las puertas de sus palacios, mientras se defendía a los perpetradores", dijo Fidura a OSV News.

"Los procedimientos prolongados y la falta de información también son una pesadilla. Somos meros peticionantes, apartados por la jerarquía como moscas molestas", lamentó, pidiendo empatía.

El Papa León, dijo Fidura, "parece haber advertido este aspecto", pero agregó que "esto tampoco puede decretarse. Es una cuestión de conciencia humana y de formación", y pidió que se forme al clero en un espíritu de empatía y comprensión hacia quienes han sido heridos dentro de la Iglesia.

Para Teresa Pitt Green, fundadora del ministerio Spirit Fire, sobreviviente y defensora desde hace años de las víctimas, "cuando los sobrevivientes buscan ayuda, pueden no recibir respuesta alguna, solo silencio, y la Iglesia, que debería esforzarse por ofrecer refugio a todos, permanece inmóvil y cerrada a corazones muy vulnerables".

"No se trata solo de los obispos, lamentablemente", dijo a OSV News en un comentario escrito.

"El clero y los ministerios laicales rechazan y a menudo juzgan a los sobrevivientes. En algunos lugares sigue existiendo un resentimiento alarmante hacia las conversaciones y los límites que el abordaje del escándalo de los abusos ha obligado a la Iglesia a enfrentar".

"La Iglesia simplemente no puede sanar sin el primer paso de una escucha profunda, radical y desinteresada", añadió Sobocki, subrayando que si cada cardenal y obispo acompañara a un sobreviviente de abuso y "fuera testigo del sufrimiento de primera mano", ese acompañamiento "le devolvería algo al sobreviviente y transformaría a obispos y cardenales en verdaderos acompañantes".

"Les ayudaría a ver las heridas invisibles pero dolorosas de una terrible epidemia", dijo, "y les permitiría ser parte del proceso de aceptación" que "los sobrevivientes deben atravesar para poder vivir y florecer a pesar del dolor".

El Papa Francisco solía describir a la Iglesia como un hospital de campaña, recordó Sobocki. "Yo agregaría que escuchar es el primer medicamento que usamos para tratar a los heridos".

Pitt Green ve un "punto luminoso de esperanza".

"Algunos obispos y sacerdotes, algunos ministros, se apresuran a cuidar a los sobrevivientes. Sin embargo, sus esfuerzos pueden verse obstaculizados por la frialdad de sus propios hermanos. Tenemos mucho trabajo por delante, y contamos con la gracia suficiente para hacer lo que el Santo Padre nos ha pedido".

Paulina Guzik
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Paulina Guzik