El papa León XVI se dirige, el 12 de marzo de 2026, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico del Vaticano, a los participantes en la «Cattedra dell'Accoglienza», un evento cultural y educativo. Dirigiéndose al grupo una semana antes de la fiesta de San José, el 19 de marzo, el papa León reflexionó sobre el papel ejemplar del padre adoptivo de Jesús como tutor responsable de la Sagrada Familia. (OSV News/Matteo Pernaselci, Vatican Media)
CIUDAD DEL VATICANO — El Papa León XIV planteó una pregunta directa y provocadora sobre la responsabilidad moral de los líderes en tiempos de guerra: ¿tienen los cristianos que participan en conflictos armados la humildad de examinar su conciencia y confesarse?
El pontífice formuló esta reflexión el 13 de marzo al recibir en el Vaticano a los participantes del XXXVI Curso sobre el Foro Interno organizado por la Penitenciaría Apostólica, el tribunal de la Santa Sede encargado de cuestiones relacionadas con la conciencia y el sacramento de la reconciliación.
En su discurso, el Papa recordó que la confesión es un “laboratorio de unidad”, porque restaura la relación del creyente con Dios y con la Iglesia. En ese contexto, planteó una pregunta que resonó más allá del ámbito espiritual: “¿Aquellos cristianos que tienen responsabilidades graves en los conflictos armados tienen la humildad y el coraje de hacer un serio examen de conciencia y confesarse?”.
Sus palabras llegan en un momento marcado por múltiples guerras. En Medio Oriente, la reciente invasión de Estados Unidos e Israel a Irán ha ampliado la inestabilidad regional y el conflicto se ha extendido también al Líbano. Durante la noche del 12 al 13 de marzo, ataques israelíes golpearon distintos puntos de Beirut, intensificando una crisis que ya ha provocado cientos de miles de desplazados.
Al mismo tiempo, continúa la guerra iniciada por Rusia contra Ucrania, un conflicto en el que varios de los líderes involucrados se identifican públicamente como cristianos- empezando por Vladimir Putin, aunque no pertenecen a la Iglesia católica.
Sin mencionar directamente estas guerras, León XIV, cuyas primeras palabras como sucesor de Pedro fuern "la paz esté con ustedes," vinculó la reconciliación personal con la paz entre los pueblos. “Solo una persona reconciliada es capaz de vivir de manera desarmada y desarmante”, afirmó.
El discurso fue pronunciado ante sacerdotes y seminaristas que participan en el curso anual dedicado al llamado “foro interno”, un concepto clave en la tradición católica que se refiere al ámbito de la conciencia del creyente y, de manera particular, al sacramento de la confesión. En ese espacio espiritual, protegido por el sigilo sacramental, el penitente se encuentra con la misericordia de Dios a través del ministerio del sacerdote.
El Papa recordó que la Iglesia considera la reconciliación un don esencial para la vida cristiana y lamentó que muchos bautizados se acerquen poco al confesionario, dejando “inutilizado” el tesoro de la misericordia divina.
Dirigiéndose especialmente a los futuros confesores, León XIV los animó a ayudar a los fieles a redescubrir este sacramento como un camino de renovación personal que también puede convertirse, dijo, en un fundamento para la paz en la familia humana