Mientras el Papa León XIV se prepara para emprender un viaje en helicóptero el 28 de marzo con motivo de una visita relámpago al diminuto estado de Mónaco, el viaje se perfila como un "laboratorio de paz" en una tierra rica con "pobrezas ocultas".

En declaraciones a los periodistas el 25 de marzo, Matteo Bruni, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, señaló que el Vaticano es el estado más pequeño del mundo y Mónaco el segundo más pequeño, y destacó que "en la Biblia, los pequeños desempeñan un papel significativo" y que el viaje apostólico será el "laboratorio de paz".

El arzobispo francés Dominique-Marie David, de la única diócesis de la ciudad-estado, en declaraciones a Vatican News antes del viaje apostólico, reflexionó sobre el hecho de que el sucesor de Pedro es necesario en un lugar considerado una ciudad de lujo.

Mónaco tiene aproximadamente 0,8 millas cuadradas (unos 2 kilómetros cuadrados), pero es un lugar donde "coexisten realidades extremadamente diversas", dijo el arzobispo David.

"En Mónaco están representadas casi 150 nacionalidades: en cierto sentido, el gran mundo está presente en este pequeño espacio. A menudo se tiene una imagen un poco caricaturesca del Principado, visto solo como una ciudad del lujo. En realidad, su riqueza deriva de la gran variedad de procedencias y también de cierta mezcla social", declaró el arzobispo a Vatican News.

Muchas personas trabajan en Mónaco sin vivir necesariamente allí, destacó el prelado, y para el Papa, "visitar un país tan pequeño puede tener un significado importante: al fin y al cabo, él se dirige al mundo entero".

El arzobispo David dijo a Vatican News que la misión del Papa en Mónaco "es llevar el Evangelio, fortalecer la fe y difundir un mensaje de paz y dignidad de la persona humana. Es probable, por lo tanto, que el eco de una visita así vaya más allá de los límites de nuestro pequeño Estado".

Al ser preguntado sobre la pobreza visible en el estado más rico del mundo, dijo que "las pobrezas son numerosas y a menudo muy profundas".

"Existen, ante todo, pobrezas materiales, a veces muy ocultas y difíciles de ver. Alrededor del Principado viven muchas personas que trabajan allí y contribuyen a la vida del país, pero que a veces se encuentran en condiciones difíciles, sobre todo en lo que respecta a la vivienda o al costo de la vida. Muchas asociaciones, incluso dentro de la diócesis, prestan atención a estas situaciones", dijo el arzobispo.

Sin embargo, además de estas dificultades materiales, el arzobispo declaró a Vatican News que "existen otras formas de pobreza: la soledad y la crisis del sentido de la vida".

También subrayó que, cuando no hay preocupaciones materiales, surgen otras cuestiones, como la falta de sentido.

"Por eso nuestro deber es estar atentos a estas pobrezas ocultas, cuidarnos unos a otros y saber reconocer situaciones de fragilidad que, aunque no siempre sean visibles, son reales y a veces muy dolorosas", dijo el arzobispo David.

El programa de la visita --realizada bajo el lema "Je suis le chemin, la vérité et la vie"-- "Yo soy el camino, la verdad y la vida", es muy breve y durará solo unas nueve horas.

Tras la bienvenida oficial a las 9:00 a.m., hora local, por parte del príncipe Alberto II y la princesa Charlène, el Papa León se dirigirá a la multitud en la Plaza del Palacio desde el balcón del Palacio del Príncipe.

A continuación, el Papa se desplazará en su papamóvil a la catedral de Mónaco, lugar donde está enterrada la actriz estadounidense convertida en princesa Grace Kelly. En la catedral, el Papa se reunirá con la comunidad católica de Mónaco. Más tarde, en la iglesia dedicada a Santa Devota --patrona de Mónaco y Córcega--, el Papa se reunirá con jóvenes, seguido de un encuentro con catecúmenos.

La iglesia de Santa Devota es una iglesia católica del siglo XIX situada en el barrio de La Condamine y sede de la Arquidiócesis de Mónaco.

El Papa León concluirá su visita de un día con una Misa en el Estadio Louis II, en presencia de la familia principesca, las autoridades civiles y religiosas, y numerosos fieles.

El Papa León es el primer pontífice en visitar este país donde el catolicismo, según establece la Constitución, es la religión oficial.

La solidaridad, dijo el arzobispo David, "afortunadamente, está muy presente" en Mónaco, donde "numerosas asociaciones eclesiales o civiles se ocupan de los niños en dificultad, las familias vulnerables, los ancianos y los enfermos".

"Nuestra misión, aquí en Mónaco, es estar aún más atentos a las personas y no perder la oportunidad de testimoniar el Evangelio a quienes se encuentran en necesidad", dijo el arzobispo David.

Para él, la visita del Papa a Mónaco "será una gran gracia".

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