El papa León XIV recibe una cruz de manos de un recluso durante la visita del pontífice a la prisión de Bata, en Guinea Ecuatorial, el 22 de abril de 2026. (Foto de OSV News/Guglielmo Mangiapane, Reuters)
El Papa León XIV dijo a los reclusos de un centro penitenciario en Bata, Guinea Ecuatorial, el 22 de abril que “ninguno está excluido del amor de Dios” y que “Dios jamás se cansa de perdonar”.
“Cada uno de nosotros, con su historia, sus errores y sus sufrimientos, sigue siendo valioso a los ojos del Señor. Podemos decirlo con certeza, porque Jesús nos ha revelado esto en cada encuentro, en cada gesto y en cada palabra”, dijo a los hombres y mujeres privados de libertad reunidos.
La visita del Papa León a la prisión de Bata, ubicada en la mayor ciudad costera del país centroafricano, tuvo lugar en el décimo y último día completo de su viaje apostólico de 11 días a Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. La prisión, financiada por el gobierno, alberga actualmente a 38 mujeres y 613 hombres.
Los reclusos, vestidos con uniformes naranja y beige, recibieron al Papa con bailes y cantos llenos de alegría, agitando banderas de su país, del Vaticano y de la visita papal. Tres hombres encarcelados compartieron testimonios; uno de ellos dijo al Papa que desean ser instrumentos de paz y pidió sus oraciones para poder seguir adelante. Luego, los internos interpretaron una emotiva canción y danza.
Hablando en español, el Papa León afirmó que durante su estancia en Guinea Ecuatorial ha descubierto “una tierra rica de culturas, lenguas y tradiciones”.
“Sus familias, sus comunidades y su fe son una gran fuerza para esta nación. También ustedes forman parte de este país”, dijo.
Refiriéndose a la situación de encarcelamiento, añadió: “La administración de la justicia tiene el fin de proteger a la sociedad, pero para ser eficaz debe invertir siempre en la dignidad y en las potencialidades de cada persona. Una auténtica justicia no busca tanto castigar, sino sobre todo ayudar a reconstruir la vida, tanto de las víctimas como de los culpables, así como de las comunidades heridas por el mal. No hay justicia sin reconciliación”.
“Se trata de un gran trabajo —continuó—, del cual una parte puede realizarse dentro de la cárcel y otra parte, aún mayor, debe involucrar a toda la comunidad nacional, para prevenir y reparar las heridas provocadas por la injusticia”.
El Papa animó a los hombres y mujeres a no ver la cárcel como un lugar “de soledad y desolación”, sino como un “tiempo de reflexión, de reconciliación y de crecimiento personal”. Les recordó que sus familias los aman y los esperan, y que Dios no los abandonará.
“La vida no sólo se define por los errores cometidos, que generalmente son el resultado de circunstancias difíciles y complejas; porque siempre es posible volver a levantarse, aprender y convertirse en una persona nueva. … Y recuerden siempre que una persona que se levanta después de haber caído es más fuerte que antes”.
Antes de visitar la prisión, el Papa León comenzó el día con una misa y visitó una escuela tecnológica nombrada en honor al Papa Francisco en Mongomo, cerca de la frontera oriental del país con Gabón, antes de volar a través del territorio hasta Bata, la mayor ciudad costera. Allí visitó la catedral y rezó ante un memorial en honor a las víctimas de una explosión ocurrida en 2021 que dejó más de 100 muertos, antes de un evento vespertino en el estadio de Bata con familias y jóvenes.
Bajo el calor y una intensa lluvia, la multitud recibió al Papa con vítores, cantos y consignas, con banderas y vestimenta con los logos de la visita apostólica. El encuentro incluyó danzas y presentaciones de símbolos de la cultura de Guinea Ecuatorial, con unas 50.000 personas dentro y fuera del estadio.
En su discurso, el Papa León animó a los fieles a “dejarse inspirar por la belleza del amor”.
“¡Seamos testigos del amor que Jesús nos ha dado y nos ha enseñado! Mostremos cada día que es hermoso amar, que las mayores alegrías, en toda situación, nacen de saber dar y de entregarnos, especialmente cuando nos acercamos a quienes más lo necesitan”, dijo.
El Papa reafirmó los testimonios de católicos locales —una joven, un joven, un seminarista y un matrimonio— que habían hablado sobre las alegrías y desafíos de sus vocaciones.
Aproximadamente el 75% de la población de Guinea Ecuatorial, de unos 1,6 millones de habitantes, es católica, lo que la convierte en uno de los países más católicos de África. La visita marca apenas el segundo viaje papal al país, tras la visita de San Juan Pablo II hace más de cuatro décadas. Coincide además con el 170º aniversario de la evangelización en la nación.
Está previsto que el Papa León regrese a Roma el 23 de abril, tras celebrar misa en Malabo, la antigua capital insular, con una asistencia estimada de 20.000 personas.
“La luz de la caridad, alimentada en nuestros hogares y vivida en la fe, puede transformar verdaderamente el mundo —incluso sus estructuras e instituciones— para que toda persona sea respetada y nadie sea olvidado”, dijo en el estadio de Bata. “Hagamos juntos de esto una decisión firme, un compromiso alegre, para que Cristo crucificado y resucitado —luz de Guinea Ecuatorial, de África y del mundo entero— nos guíe a todos hacia un futuro lleno de esperanza”.