El Papa León XIV camina con su báculo al llegar para celebrar la Misa de ordenación de diez sacerdotes en la basílica de San Pedro, en el Vaticano, el 26 de abril de 2026. Los sacerdotes están llamados cada día a dejar abiertas las puertas de la Iglesia a una “humanidad que sufre” y que está necesitada, dijo el Papa León a los diáconos justo antes de ordenarlos al sacerdocio. (Foto OSV News/Simone Risoluti, Vatican Media)
Los sacerdotes están llamados cada día a dejar las puertas de la Iglesia abiertas a una "humanidad que sufre" y que está necesitada, y a no "no sean un obstáculo para el que quiere entrar", dijo el Papa León XIV a diez diáconos antes de ordenarlos sacerdotes.
La vocación al ministerio sacerdotal es una llamada a reflejar la paciencia y ternura de Cristo y a "mantener libre el umbral y señalarlo, sin necesidad de muchas palabras", dijo el Papa el 26 de abril durante su homilía en la Misa de ordenación celebrada en la Basílica de San Pedro.
"Hoy más que nunca, especialmente cuando los números parecen marcar una distancia entre las personas y la Iglesia, ¡mantengan la puerta abierta! Dejen entrar y estén listos para salir. Es otro secreto para sus vidas: ustedes son un canal, no un filtro", dijo.
De los diez sacerdotes ordenados por el Papa León, ocho lo fueron para la Diócesis de Roma, entre ellos seis italianos, un camerunés y un colombiano. Cuatro estudiaron en el seminario mayor de Roma y cuatro se prepararon para el sacerdocio en el seminario Redemptoris Mater del Camino Neocatecumenal, en Roma.
Dos sacerdotes fueron ordenados para otras diócesis o congregaciones. El padre mexicano Armando Roa Núñez fue ordenado para la Diócesis de Miao, en la India, mientras que el padre Selwyn Pinto Loyce fue ordenado como miembro de los Misioneros Identes.
Según Vatican News, unas 5.000 personas, entre familiares y amigos de los ordenandos, asistieron a la Misa de ordenación, que coincidió con la celebración de la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, durante el Domingo del Buen Pastor.
Tras saludar a los presentes en la Misa, el Papa León comenzó su homilía exclamando: "¡Este es un domingo lleno de vida!". Dijo que "aunque la muerte nos rodea", la promesa de Jesús en la lectura del Evangelio --que vino "para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia"-- ya se ha cumplido.
"En la disponibilidad de los jóvenes que la Iglesia hoy pide que sean ordenados presbíteros constatamos mucha generosidad y entusiasmo", dijo el Papa. "Al reunirnos, tan numerosos y diferentes, en torno al único Maestro, advertimos una fuerza que nos renueva. Es el Espíritu Santo, que une personas y vocaciones en la libertad, de modo que ninguno viva más para sí mismo".
Reflexionando sobre la vocación sacerdotal, el Papa recordó a los candidatos que cuanto más profundo sea su vínculo con Cristo, "más radical es su pertenencia a la común humanidad", uniendo así sus corazones a "un amor indisoluble".
Al igual que el amor entre los cónyuges, explicó, "el amor que inspira el celibato por el Reino de Dios debe cuidarse y renovarse siempre, porque todo afecto verdadero madura y se vuelve fecundo con el tiempo".
"Están llamados a un modo de amar específico, delicado y difícil y, aún más, a un modo de dejarse amar en la libertad", dijo el Papa. "Un modo que podrá hacer de ustedes, no sólo buenos sacerdotes, sino también ciudadanos honestos, disponibles, constructores de paz y de amistad social".
Recordando la lectura del Evangelio, el Papa señaló que la referencia de Jesús a "figuras figuras y a gestos de agresión", como ladrones, salteadores y extraños que "exceden los límites", muestra que Cristo conoce "la crueldad del mundo en el que camina con nosotros".
Esto, sin embargo, no "lo disuade de dar la vida", dijo el Papa.
"La denuncia no se vuelve renuncia, el peligro no lleva a la fuga. Este es un segundo secreto del sacerdote: la realidad no debe darnos miedo. El que nos llama es el Señor de la vida. Que el ministerio que se les confía, queridos hermanos, comunique la paz del que, aun en medio de peligros, sabe por qué se siente seguro", afirmó.
El Papa León señaló que la necesidad de seguridad en el mundo actual "vuelve los ánimos agresivos, encierra a las comunidades en sí mismas, instiga a buscar enemigos y chivos expiatorios".
No obstante, a pesar de la presencia del miedo, el Papa animó a los nuevos sacerdotes a encontrar su seguridad no en "el rol que desempeñan, sino en la vida, muerte y resurrección de Jesús, en la historia de salvación en la que participan con su pueblo".
"Es una salvación que ya actúa en tanto bien que se hace silenciosamente, entre personas de buena voluntad, en las parroquias y en los ambientes a los que ustedes se harán cercanos, como compañeros de viaje. Lo que anuncian y celebran los protegerá también en situaciones y en tiempos difíciles", afirmó.
El Papa León afirmó que el recordatorio de Jesús de que él es la puerta significa que "no sofoca nuestra libertad", al tiempo que señaló la existencia de "afiliaciones que sofocan, compañías donde es fácil entrar y casi imposible salir".
"No es así la Iglesia del Señor, no es así la compañía de sus discípulos", afirmó.
"Todos buscamos protección, descanso y cuidado", explicó el Papa. "La puerta de la Iglesia está abierta. No para desentendernos de la vida; la vida no se agota en la parroquia, en la asociación, en el movimiento ni en el grupo. Quien es salvado ‘sale y encuentra su alimento’", dijo.
El Papa invitó a los nuevos sacerdotes a salir y descubrir la cultura, a encontrarse "con la gente, con la vida" y a maravillarse ante "aquello que Dios hace crecer sin que nosotros lo hayamos sembrado".
"Aquellos para quienes serán sacerdotes --fieles laicos y familias, jóvenes y ancianos, niños y enfermos-- habitan praderas que ustedes deben conocer", dijo. "A veces les parecerá que no tienen los mapas; pero los posee el Buen Pastor, del que tienen que escuchar su voz, tan familiar".
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Junno Arocho Esteves es corresponsal internacional de OSV News.