CIUDAD DEL VATICANO -- El creciente número de personas que no ven el Evangelio como algo fundamental para su vida debe inspirar --y no desanimar-- a los católicos a redescubrir la alegría de la evangelización, dijo el Papa León XIV.

La transmisión de la fe es un tema "de gran urgencia", afirmó el Santo Padre en sus comentarios a los miembros y funcionarios del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y a otros participantes en su sesión plenaria celebrada en el Vaticano del 27 al 29 de enero.

En su reunión con el grupo en el Vaticano el 29 de enero, el Papa León elogió al dicasterio por su "valioso servicio" al ayudar al pontífice y a los obispos del mundo a proclamar el Evangelio promoviendo y salvaguardando la integridad de la enseñanza católica sobre la fe y la moral.

Lo hace "sobre la base del depósito de la fe y también buscando una comprensión cada vez más profunda de esta ante los nuevos interrogantes", dijo, citando la constitución apostólica del Papa Francisco sobre la reforma de la Curia Romana, "Praedicate Evangelium" (Anunciar el Evangelio).

Según él, hoy en día reviste gran importancia la "transmisión de la fe", un tema que se debatió durante la plenaria del dicasterio.

"No podemos 'ignorar que en las últimas décadas se ha producido una ruptura en la transmisión generacional de la fe cristiana en el pueblo católico'", dijo, citando "Evangelii gaudium", la exhortación apostólica del Papa Francisco. Y, añadió que ha aumentado "el número de quienes ya no consideran el Evangelio como un recurso fundamental para su propia existencia, especialmente entre las nuevas generaciones".

De hecho, añadió, muchos jóvenes "viven sin ninguna referencia a Dios y a la Iglesia y, si por una parte esto nos provoca dolor a los creyentes, por otra debe llevarnos a redescubrir la 'dulce y confortadora alegría de evangelizar', que está en el centro mismo de la vida y de la misión" de la Iglesia Católica.

Reiterando su llamado durante el consistorio extraordinario con el Colegio Cardenalicio a principios de enero, el Papa León dijo que la Iglesia Católica quiere ser una Iglesia misionera "que mira más allá (de sí misma,) a los demás" y que proclama el Evangelio, "sobre todo a través de la fuerza de atracción", recordándoles que "no es la Iglesia la que atrae, sino Cristo".

El Papa León destacó la importancia de la labor del dicasterio, que incluye ofrecer aclaraciones sobre la doctrina de la Iglesia "mediante indicaciones pastorales y teológicas acerca de cuestiones a menudo bastante delicadas", así como ocuparse de los "delicta graviora", es decir, los "delitos más graves" contra el derecho canónico, entre los que se incluye el abuso de menores.

Animó al dicasterio a continuar con su tarea de "acoger y acompañar, con benevolencia y buen juicio, a los obispos y superiores generales llamados a tratar casos de delitos reservados al Dicasterio".

"Se trata de un ámbito ministerial muy delicado en el que es fundamental actuar de manera que sean siempre honradas y respetadas las exigencias de la justicia, la verdad y la caridad", afirmó, animándoles además a seguir contribuyendo a toda la Iglesia de "manera humilde y no ostentosa".

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Carol Glatz