Francisco a los jesuitas de Eslovaquia: “Vivo todavía. Aunque algunos me querrían muerto”

21 Sep 2021Lectura de 4 minutos
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ROMA – Según el Papa Francisco, cuando estuvo hospitalizado el pasado mes de julio después de una cirugía de colon, hubo algunos miembros de la jerarquía de la Iglesia Católica que mantuvieron reuniones de cara a un posible cónclave, es decir, la elección del próximo pontífice, ya que daban por supuesto que el Vaticano estaba ocultando la verdad sobre su salud.

“Vivo todavía. Aunque algunos me querrían muerto. Sé que hubo incluso reuniones entre prelados, que pensaban que el Papa estaba más grave de lo que se decía. Preparaban el cónclave. ¡Paciencia! Gracias a Dios, estoy bien”, les dijo Francisco a los Jesuitas de Bratislava, con quienes se reunió el pasado domingo, durante su viaje a Eslovaquia.

Como de costumbre, presente en ese encuentro estuvo el sacerdote Antonio Spadaro, director de La Civiltà Cattolica, una influyente revista de los Jesuitas, que este martes publicó íntegramente la conversación, que hasta el momento se había definido como un encuentro “privado.”

En una extensa conversación con un formato de preguntas y respuestas, el Papa habló de todo: desde la situación actual de la Iglesia, la “cuestión homosexual,” las acusaciones que recibe de ser “comunista,” y sobre su motu proprio “Traditionis Custodes” que pone límites a las celebraciones litúrgicas en estilo preconciliar.

En su charla con los miembros de la Compañía de Jesús, la orden religiosa de la que Francisco es miembro, dijo que uno de los sufrimientos de la Iglesia en este momento es la tentación “de ir hacia atrás”.

“Lo estamos sufriendo hoy en la Iglesia: la ideología del retroceso. Es una ideología que coloniza las mentes. Es una forma de colonización ideológica. En realidad, no es un problema universal, sino específico de las iglesias de ciertos países”, dijo el Papa, sin aclarar a qué naciones se refería. “La vida nos asusta. Repetiré algo que dije al grupo ecuménico con el que me reuní aquí antes que ustedes: la libertad nos asusta. En un mundo tan condicionado por las adicciones y las experiencias virtuales nos asusta ser libres.”

Este temor a la libertad, dijo Francisco, es lo que lleva a algunos a mirar hacia el pasado en busca de seguridad, porque muchos en la iglesia temen a las “encrucijadas y los caminos de los que hablaba Pablo VI. Este es el mal de este momento, es decir, buscar el camino en la rigidez y el clericalismo, que son dos perversiones.”

El Papa también advirtió contra el temor a “seguir adelante con las experiencias pastorales,” como ocurre en el acompañamiento de los fieles que se encuentran en una encrucijada, como ser los divorciados vueltos a casar y aquellos que plantean una “diversidad sexual.”

Francisco diferenció entre la “ideología de género”, que consideró “peligrosa”, pues lleva a que “una persona pudiera decidir abstractamente a discreción si y cuando ser hombre o mujer”, respecto a la “cuestión homosexual”, que “nada tiene que ver” con ella.

“Si hay una pareja homosexual podemos hacer pastoral con ellos, acudir al encuentro con Cristo. Cuando hablo de ideología, hablo de la idea, de la abstracción que permite que todo sea posible, no de la vida concreta de las personas y de su situación real”, insistió. Según la ideología de género, a la que el pontífice argentino se ha referido en repetidas oportunidades, una persona puede elegir libremente si es hombre o mujer, sin tener en cuenta la ley natural.

Uno de los 53 Jesuitas presentes recuerda que el Papa habla a menudo de colonizaciones ideológicas diabólicas, mencionando, entre otras, a la de "género".

“La ideología siempre tiene un atractivo diabólico, como dice, porque no se encarna. Ahora mismo vivimos en una civilización de ideologías, es cierto. Hay que desenmascararlas en sus raíces”, dijo Francisco. “La ideología de género de la que hablas es peligrosa. A mi entender, lo es porque es abstracta con respecto a la vida concreta de una persona, como si una persona pudiera decidir abstractamente a su antojo si ser hombre o mujer y cuándo. Pero esto no tiene nada que ver con la cuestión homosexual.”

Consultado sobre cómo trata con las personas o instituciones que lo critican, el Papa se refirió a una “gran cadena de televisión católica que no duda en hablar continuamente mal del Papa. Yo personalmente me merezco los ataques e insultos porque soy un pecador, pero la Iglesia no se los merece. Son obra del diablo. También se lo he dicho a algunos de ellos.”

Francisco no aclaró a qué cadena de televisión se refiere.

“Sí, también hay clérigos que hacen comentarios desagradables sobre mí. A veces pierdo la paciencia, sobre todo cuando emiten juicios sin entrar en un verdadero diálogo. Ahí no puedo hacer nada. Sin embargo, sigo adelante sin entrar en su mundo de ideas y fantasías”, les dijo Francisco a los Jesuitas. “Prefiero predicar, predicar... Algunos me acusan de no hablar de santidad. Dicen que siempre hablo de temas sociales y que soy comunista. Sin embargo, escribí toda una exhortación apostólica sobre la santidad, Gaudete et Exsultate.”

Refiriéndose a Traditionis Custodes, una reciente ley del Papa que busca limitar la celebración de la Misa según el rito tridentino, Francisco dijo que su objetivo era “volver a las verdaderas intenciones de Benedicto XVI y Juan Pablo II. Mi decisión es el resultado de una consulta a todos los obispos del mundo realizada el año pasado.”

A partir de ahora los que quieran celebrar en latín y siguiendo el rito antiguo, van a tener que pedir permiso al obispo. “Pero hay jóvenes que después de un mes de ordenación van a pedirlo al obispo. Este es un fenómeno que indica que estamos retrocediendo”, dijo Francisco.

En su conversación con los jesuitas eslovacos, el Papa les propuso trabajar en “cuatro cercanías: con Dios, entre ustedes, con los obispos y el papa, y con el pueblo de Dios, que es la más importante”.

Refiriéndose a la cercanía con los obispos, reconoció que hay algunos que “no nos quieren” a los jesuitas. “Es una realidad, sí. ¡Pero que no se encuentren jesuitas que hablan mal del obispo! Si un jesuita piensa de manera distinta que el obispo y tiene coraje, entonces que vaya donde el obispo y le diga las cosas que piensa. Y cuando digo obispo, digo también el Papa”.

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Inés San Martín

Inés San Martín es periodista argentina y jefa de la oficina de Roma de Crux.
Ella es una colaboradora frecuente de Ángelus.

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