ROMA -- Creer que los problemas y las diferencias pueden resolverse con la guerra es absurdo, afirmó el Papa León XIV, reprendiendo a quienes utilizan el nombre de Dios en sus oscuras y mortíferas empresas.
"Dios no puede ser reclutado por las tinieblas", dijo en su homilía durante la Misa celebrada en una parroquia de las afueras de Roma el 15 de marzo. "Más bien, Él siempre viene a traer luz, esperanza y paz a la humanidad, y es la paz lo que deben buscar quienes lo invocan".
El Papa realizaba su quinta y última visita a las parroquias de su Diócesis de Roma en vísperas del Domingo de Ramos, que se celebra el 29 de marzo.
Anteriormente, el Papa había rezado el Ángelus con los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro en el Vaticano, donde hizo un llamado urgente a un alto el fuego en Oriente Medio.
"Me dirijo a los responsables de este conflicto: ¡cesen las hostilidades!", dijo tras la oración del mediodía. "¡Que se reanuden caminos de diálogo! La violencia nunca podrá llevar a la justicia, la estabilidad y la paz que los pueblos esperan".
Al cumplirse dos semanas desde que Estados Unidos e Israel lanzaron sus primeros ataques contra Irán y desde que el ejército israelí reanudó los ataques en el Líbano, el Papa León dijo que las personas en Oriente Medio "sufren la terrible violencia de la guerra".
"Miles de personas inocentes han perdido la vida y muchas otras se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Reitero mi cercanía en la oración a todos aquellos que han perdido a sus seres queridos en los ataques que han golpeado escuelas, hospitales y zonas pobladas", dijo.
Más tarde ese mismo día, el Papa visitó la Iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, situada en el extremo noreste de Roma, para celebrar la Misa con los miembros de la comunidad local con motivo del Domingo Laetare, el cuarto domingo de Cuaresma.
En su homilía, el Papa señaló que el significado de "laetare" es "alégrense" (o "regocíjense"), en previsión de la Pascua.
Sin embargo, dijo, muchos de "nuestros hermanos y hermanas en todo el mundo están sufriendo a causa de conflictos violentos, desencadenados por la idea absurda de que los problemas y las diferencias pueden resolverse mediante la guerra".
"Algunos llegan incluso a invocar el nombre de Dios en estas decisiones de muerte", afirmó. Lo que se necesita es "un diálogo incesante por la paz".
"Este es el mensaje de este domingo: por muy profundo que sea el abismo en el que una persona pueda caer a causa de sus pecados, Cristo viene a traer una luz más brillante, capaz de liberarla de la ceguera del mal, para que pueda comenzar una nueva vida", dijo en su homilía.
El Papa León elogió a la parroquia, a los líderes comunitarios y a los voluntarios por todo lo que hacen para ser "hijos de la luz" al servir a los pobres, los marginados, los inmigrantes, los explotados y los reclusos de la cercana prisión de Rebibbia.
Al reunirse con los feligreses al aire libre, junto con jóvenes y familias, dijo que son "un signo de esperanza en un mundo donde el dolor, el sufrimiento y las dificultades suelen ser abrumadores".
En su homilía, pidió a los fieles que cultivaran el don de la luz de Dios "en toda su dulzura, y lo difundieran por todo el mundo a través de la oración, la participación en los sacramentos y la caridad".
Antes de rezar el Ángelus al mediodía, el Papa León dijo que la fe es una invitación a abrir los ojos para ver "los sufrimientos de los demás y a las heridas del mundo".
Ante tantas "preguntas del corazón humano y a las dramáticas situaciones de injusticia, violencia y sufrimiento que marcan nuestro tiempo, es necesaria una fe despierta, atenta y profética", dijo.
De igual modo, debe abrir "los ojos ante las oscuridades del mundo y lleve allí la luz del Evangelio por medio de un compromiso de paz, de justicia y de solidaridad", dijo. Que la luz de Cristo "abra los ojos de nuestro corazón y podamos dar testimonio de Él con sencillez y valentía".
