El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla con los medios antes de abordar el avión presidencial Air Force One en Missoula, Montana, el 14 de octubre de 2026. (Foto de OSV News/Evan Vucci, Reuters)
El 15 de octubre, el presidente Donald Trump canceló los planes del secretario de Defensa, Pete Hegseth, de transmitir en vivo la ejecución por pelotón de fusilamiento de Nidal Malik Hasan, el autor del tiroteo en Fort Hood, prevista para diciembre.
Estos planes fueron objeto de un rechazo generalizado, incluso por parte de los obispos estadounidenses. El arzobispo Paul S. Coakley, de Oklahoma City y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, denunció el plan calificándolo de "una promoción bárbara de una cultura de la muerte" que "debe reconsiderarse".
El arzobispo Timothy P. Broglio, de la Arquidiócesis para los Servicios Militares de EE.UU., también pidió que se reconsiderara el plan y señaló que los católicos deben solicitar su recusación --es decir, abstenerse de participar-- en el pelotón de fusilamiento, tal como lo harían ante cualquier otra acción que contradiga las enseñanzas de su fe.
La Conferencia de Obispos Católicos de Texas, estado donde se encuentra Fort Hood, también condenó el plan.
En una publicación en su red social, Truth Social, Trump describió a Hasan como "un hombre muy malo y perverso", haciendo referencia a su condena por asesinar a 13 personas y herir a otras 32 en un tiroteo masivo ocurrido en Fort Hood, Texas, en 2009.
"Dicho esto, creo que transmitir la ejecución para que todos la vieran podría haber sido un poderoso elemento disuasorio, al permitir que el mundo presenciara cómo Estados Unidos trata a terroristas y ESCORIA como Hasan, pero muchas personas muy buenas y bienintencionadas preferirían no verlo morir, ya sea mediante una transmisión en vivo o cualquier otro medio visual", señaló Trump. "Él morirá, según lo programado, por pelotón de fusilamiento, pero este evento no se transmitirá".
Una nueva encuesta, publicada ese mismo día por The Washington Post, ABC News e Ipsos, reveló que ocho de cada diez estadounidenses se opusieron al plan de Hegseth de transmitir la ejecución en vivo; por otro lado, el 53% se mostró a favor de la ejecución de Hasan mediante un pelotón de fusilamiento, mientras que el 46% se manifestó en contra.
El magisterio de la Iglesia Católica se opone al uso de la pena capital por considerarlo una violación de la santidad inherente de la vida humana, y aboga por la abolición de esta práctica en todo el mundo.