La policía del norte de Nigeria investiga el asesinato de un sacerdote que murió en una aparente emboscada a un costado de una carretera.

La Diócesis de Lokoja anunció la muerte del padre Samuel Opeyemi Oyetoro en un comunicado publicado en Facebook el 30 de julio e invitó a los católicos a orar por el sacerdote fallecido.

"Encomendamos a nuestro querido sacerdote a la infinita misericordia de Dios, dando gracias por su fiel ministerio, su amor sacrificado y su dedicación inquebrantable al pueblo de Dios", expresó la diócesis.

Según un informe publicado el 3 de agosto por Fides, la agencia de noticias misionera del Vaticano, un portavoz del Comando de Policía del estado de Kogi informó que el 29 de julio los agentes recibieron un aviso sobre "el cuerpo sin vida de un hombre no identificado" hallado en una carretera de la zona.

"Los agentes acudieron de inmediato al lugar, donde encontraron al fallecido con graves heridas de machete en la cabeza", indicó el portavoz. "El cuerpo fue trasladado al Hospital ASCL, donde un médico confirmó su fallecimiento, y posteriormente fue llevado a la morgue para practicarle la autopsia".

Más tarde, según el comunicado, la víctima fue identificada como el padre Opeyemi.

Ahmed Usman Ododo, gobernador del estado de Kogi, condenó el crimen, al que calificó como un "acto bárbaro", y aseguró a la Iglesia católica y a la familia del sacerdote que "los responsables no escaparán de la justicia".

En un comunicado publicado el 31 de julio, la oficina del gobernador informó que Ododo "ordenó a las agencias de seguridad llevar a cabo una investigación minuciosa, profesional e integral para esclarecer las circunstancias del asesinato y garantizar que todos los implicados enfrenten todo el peso de la ley".

El asesinato del padre Opeyemi es el más reciente de una serie de ataques cada vez más violentos contra sacerdotes, religiosos y fieles católicos en el país.

Cuatro días después de su muerte, siete hombres armados irrumpieron durante la misa dominical en la iglesia de San José, en el estado de Enugu, al sureste de Nigeria, informó Fides. Los atacantes secuestraron a tres personas: un seminarista, un catequista y un feligrés.

De acuerdo con Fides, el catequista logró escapar de sus captores mientras la policía realizaba un operativo de búsqueda. Sin embargo, el seminarista y el feligrés continuaban secuestrados.

Según la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (Aid to the Church in Need), Nigeria es el país con el mayor número de sacerdotes secuestrados en el mundo.

En marzo, la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) advirtió en su informe anual de 2026 que el país enfrenta "una aterradora crisis de violencia religiosa".

Los nigerianos "siguen sufriendo violaciones a la libertad religiosa y padecen una crisis de violencia continua y profundamente trágica" a manos de "milicias no estatales que promueven una interpretación violenta del islam", afirmó Vicky Hartzler, presidenta de la USCIRF y exmiembro republicana de la Cámara de Representantes por Misuri.

"Durante demasiado tiempo, el gobierno nigeriano ha sido negligente al abordar de manera seria y directa esta violencia y los complejos factores que la originan", concluyó.

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Junno Arocho Esteves