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Papa León: El mundo no puede permanecer indiferente ante el sufrimiento de los niños migrantes

El mundo no debe considerar la difícil situación de los migrantes, especialmente de los niños, como un problema que hay que gestionar o cuantificar, sino como un llamado a proteger los derechos humanos y la dignidad, afirmó el Papa León XIV.

"Los menores son los más vulnerables dentro de los flujos migratorios mundiales. Son rostros concretos, historias únicas, que apelan a nuestra conciencia", escribió el Papa en su mensaje para la celebración del 27 de septiembre de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado.

"No podemos permanecer indiferentes, ni acostumbrarnos a tanto sufrimiento", escribió.

El mensaje del Papa León, que se centró en el tema "Incluso uno solo de estos pequeños", fue publicado por el Vaticano el 14 de agosto.

En su mensaje, el Papa lamentó el creciente número de niños y adolescentes obligados a huir de sus hogares "a causa de guerras, pobreza, violencia, desastres medioambientales y otras tragedias".

El sufrimiento de los niños migrantes, señaló el Papa León, no se limita al desplazamiento, ya que la mayoría ha sufrido la pérdida de familiares y amigos debido a la violencia o la separación y, con frecuencia, se ven "expuestos a condiciones extremas y traumáticas".

"A este panorama, ya de por sí dramático, se suman otras tragedias: las muertes a lo largo de las rutas migratorias, la trata y la explotación, el reclutamiento de menores para su participación en conflictos armados, la violencia sexual, los matrimonios forzados y las atrocidades sufridas o presenciadas durante el trayecto. Su dignidad se ve pisoteada en demasiadas formas", escribió el Papa.

Según el ACNUR, la agencia de la ONU para los refugiados, se estima que 45 millones de niños formaban parte de la población desplazada por la fuerza en todo el mundo a finales de 2025.

El desplazamiento forzado puede ser consecuencia de "persecución, conflicto, violencia, violaciones de los derechos humanos o sucesos que alteren gravemente el orden público", afirma el ACNUR.

Citando datos del ACNUR, UNICEF USA señaló el 17 de junio de 2026 que "si bien los niños representan el 29 por ciento de la población mundial, constituyen el 38 por ciento del total de 117,8 millones de personas desplazadas por la fuerza en el mundo".

En su mensaje, el Papa también reconoció el testimonio de las personas, las familias, las instituciones y las comunidades eclesiales que llevan la "luz de la solidaridad" en medio de la oscuridad que viven los niños migrantes.

"Pensemos en las familias que abren las puertas de sus hogares para devolver a estos menores el calor de un hogar, en los educadores de las comunidades de acogida, en los voluntarios y en los trabajadores que, cada día, en las rutas y en nuestras ciudades, se dedican a curar las heridas invisibles de estos pequeños" escribió. "Con su compromiso, dan testimonio de que el amor puede vencer a la indiferencia".

Al señalar que los niños migrantes son "más fácilmente relegados a la invisibilidad", especialmente porque carecen de adultos que puedan protegerlos y apoyarlos, el Papa León hizo un llamado a sus países de origen de estos menores para que "para eliminar las posibles causas que les obligan a huir", al tiempo que instó a los países de destino a ofrecerles protección y acogida.

"El clamor de los menores desplazados se eleva hoy hacia Dios, tal y como el que se escucha en el libro del Éxodo: ‘He visto la opresión de mi pueblo en Egipto y he oído sus quejas contra los opresores; conozco sus sufrimientos. He bajado a librarlo’", escribió.

"Dios escucha y, para liberar, interpela con fuerza la conciencia y la acción de cada uno de nosotros, tal y como hizo con Moisés", agregó el Papa.

El Papa también hizo un llamado a la sociedad para que vea la realidad de los niños y jóvenes desplazados y supere "esa indiferencia que reduce al ser humano a un dato estadístico que no nos afecta directamente".

"Es una invitación a reconocer al niño en su dignidad, aún antes que en su condición de ‘migrante’, y a proteger sus derechos fundamentales: a la vida, a la educación y a un nivel de vida que le permita crecer", expresó.

Para los cristianos, los niños migrantes constituyen un llamado a "convertir la hospitalidad de un concepto abstracto en una práctica pastoral constante".

"No podemos limitarnos a delegar esta tarea a instituciones o asociaciones dotadas de un carisma específico", escribió el Papa. "Ante los rostros concretos que nos interpelan en el día a día, toda la comunidad cristiana está llamada a sentirlos como a sus propios hijos y a acercarse a la historia concreta de cada uno".

Para otras confesiones y tradiciones religiosas, continuó, crear entornos de apoyo para los niños y jóvenes migrantes puede convertirse en "un terreno fértil para un diálogo interreligioso concreto" y reducir el riesgo de que haya quienes deseen aprovecharse de su vulnerabilidad.

"Las comunidades de fe están llamadas a crear espacios en los que cada niña y cada niño sean respetados y valorados en sus respectivas identidades culturales, previniendo así el riesgo de radicalización por parte de grupos extremistas. Proteger a un menor significa, en última instancia, custodiar la huella divina impresa en él", escribió.

El Papa León también hizo un llamado a las instituciones civiles para que prioricen la protección de la dignidad de cada niño y adolescente y la "prevención del trauma causado por la separación".

"Es urgente un cambio de perspectiva: hay que desplazar el eje del debate de la mera gestión de los flujos migratorios a la protección plena e inmediata de los derechos humanos", escribió el Papa.

Junno Arocho Esteves
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Junno Arocho Esteves

Tags: Inmigración