Decenas de inmigrantes detenidos en el ya cerrado "Alligator Alcatraz" de Florida fueron recluidos en jaulas al aire libre de 18 pies cuadrados (aproximadamente del mismo tamaño que una cabina telefónica), según un nuevo informe de la Oficina del Inspector General del Departamento de Seguridad Nacional.
El informe, con fecha del 11 de septiembre pero publicado el 14 de septiembre, detalla una inspección realizada en enero de 2026 en el centro, cuyo nombre oficial era Florida Soft-Sided Facility. "Alligator Alcatraz" (también conocido como "Alcatraz de los caimanes") fue clausurado en junio.
El informe detalla condiciones insalubres en el centro, como duchas infestadas de insectos, y que solo se permitía a los detenidos ducharse tres veces por semana, en lugar de diariamente, como lo exigen las normas. También se encontró comida almacenada a temperaturas inadecuadas y agua potable sucia.
David Spicer, director de políticas y participación en materia migratoria de la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU. (USCCB, por sus siglas en inglés), declaró a OSV News: "Estos hallazgos de la agencia de supervisión independiente del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. (DHS) son bastante preocupantes".
"Lamentablemente, este tipo de violaciones de las propias normas de detención del gobierno tampoco son del todo sorprendentes", señaló. "Ya sea para garantizar el acceso equitativo a los servicios religiosos o para cumplir con las protecciones específicas para las familias y los niños, las normas de detención del gobierno solo son creíbles si se respetan de manera consistente en todos los centros de detención".
"Esta es una de las razones por las que la USCCB ha instado repetidamente a que se realice una supervisión regular tanto por parte de las agencias federales a cargo de esa responsabilidad como del Congreso", afirmó.
"La enorme presión que afronta actualmente el DHS para ampliar lo más rápido posible la capacidad de detención de inmigrantes --aprovechando la afluencia de fondos que ha recibido el Departamento durante el último año-- no hace más que acentuar la necesidad de esta supervisión", agregó Spicer.
Y señaló que --como "dijo a principios de este año" el obispo Brendan J. Cahill de Victoria, presidente del Comité de Migración de la USCCB, "estas cuestiones deberían ser motivo de una reflexión más profunda. En última instancia, se trata de proteger la vida y la dignidad humanas, y la situación migratoria de quienes se encuentran en estos centros de detención no los hace menos merecedores de esa protección".
Entre las conclusiones del informe se encuentra que el centro de Florida "confinó a 79 detenidos en pequeños recintos metálicos --cada uno de aproximadamente 18 pies cuadrados de superficie-- durante períodos que oscilaron entre varios minutos y casi 2 horas, una práctica que ningún equipo del OIG (Office of Inspector General) ha observado en centros del ICE".
"El uso de espacios tan restrictivos es sumamente inusual y no se ajusta a las normas de trato humano", señaló el informe.
El informe indicó que el personal del centro describió los pequeños recintos metálicos --que medían aproximadamente 4 pies 3 pulgadas de ancho por cada lado y 7 pies 9 pulgadas de alto-- como "áreas de calma" para que los detenidos "se tranquilizaran y dispusieran de tiempo a solas".
Alex Lanfranconi, director de comunicaciones del gobernador Ron DeSantis, republicano por Florida, argumentó en un comunicado que "los medios de izquierda quieren enfocarse en un área de confinamiento para extranjeros con antecedentes criminales violentos que han demostrado que no pueden mantenerse en paz mientras esperan su deportación".
"Aunque cumple con todos los estándares federales para el confinamiento de personas acusadas de delitos, la haríamos aún más pequeña si pudiéramos", agregó Lanfranconi.
Anna Gallagher, directora ejecutiva de Catholic Legal Immigration Network, una red de asistencia legal también conocida como CLINIC, declaró a OSV News: "Las conclusiones de este informe son espantosas".
"Confinar a las personas en diminutos recintos metálicos durante horas es inhumano, y nunca debería normalizarse como parte de nuestro sistema migratorio", afirmó. "Nuestra fe católica nos llama a reconocer la dignidad que Dios ha otorgado a cada persona, y estas prácticas violan ese compromiso fundamental. Este informe exige rendición de cuentas y medidas inmediatas para garantizar que toda persona bajo custodia del gobierno sea tratada con la dignidad que merece".
El informe señaló que el personal del centro "no pudo identificar claramente qué normas de detención aplicaban", y que la ausencia de "normas bien definidas en los centros de detención aumenta el riesgo de que los detenidos no reciban la atención adecuada".
Por lo tanto, el inspector general comparó las condiciones del centro tanto con las Normas Modelo de Cárceles de Florida como con las Normas Nacionales de Detención de 2019 del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de EE.UU. (ICE, por sus siglas en inglés) y "aplicó la norma más restrictiva para respaldar nuestras conclusiones".
Kevin Appleby, investigador principal de políticas y comunicaciones del Centro de Estudios Migratorios de Nueva York y exdirector de política migratoria de la USCCB, declaró a OSV News: "Creo que este informe podría ser la punta del iceberg en lo que respecta al trato inhumano de los detenidos en centros de detención migratoria".
"En la ley One Big Beautiful Bill, el Congreso básicamente le dio carta blanca a ICE para ampliar los centros de detención sin ningún tipo de supervisión, por lo que, lamentablemente, veremos más casos de este tipo de trato en todo el país", señaló Appleby.
Agregó que "hay que reconocer el mérito" del arzobispo Thomas G. Wenski y de la Arquidiócesis de Miami "por presionar al DHS (Departamento de Seguridad Nacional) para que cierre Alligator Alcatraz".
"Se deberían lanzar campañas similares en otras diócesis en las que se estén construyendo nuevos centros de detención", dijo.
La oficina del arzobispo Wenski no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
En su respuesta al informe del inspector general, el Departamento de Seguridad Nacional afirmó que no implementaría las recomendaciones para mejorar el centro, ya que "el FSSF (Florida Soft-Sided Facility, o 'Alligator Alcatraz') ha sido cerrado de forma permanente".
