En esta fotografía de archivo, tomada el 9 de abril de 2024, se ven cajas de mifepristona con la etiqueta “Mifeprex” en la Clínica para Mujeres Alamo de Carbondale, Illinois. La Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos informó está preparando un llamado a nivel nacional a la oración y a la acción --que se extenderá desde el lanzamiento oficial de la campaña el 18 de agosto hasta finales de octubre, el Mes del Respeto a la Vida-- para movilizar a los católicos para hacer frente al aumento de la tasa de abortos y a la mayor disponibilidad de un medicamento que induce el aborto. (Foto OSV News/Evelyn Hockstein, vía Reuters)
Ante el aumento de la tasa de abortos y la mayor disponibilidad de un fármaco abortivo, los obispos católicos de EE.UU.están preparando un llamado a la oración y a la acción para los católicos de todo el país -- cuyo lanzamiento oficial será el 18 de agosto.
"Todo aborto implica la muerte de un niño y un daño para la madre. Ahora, con un acceso más fácil a las píldoras abortivas, la tasa de abortos está aumentando trágicamente, junto con mayores riesgos para la salud", escribieron el arzobispo Paul S. Coakley, de Oklahoma City, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés), y el obispo Daniel E. Thomas, de Toledo, Ohio, presidente del Comité de Actividades Pro-Vida de la USCCB, dijeron en una declaración conjunta sobre la campaña nacional.
Según una estimación del Instituto Guttmacher, una empresa de investigación dedicada a la industria del aborto, en 2025 se realizaron 1.12 millones de abortos, lo que representa un aumento del 21% con respecto a 2020. Guttmacher señaló que 2020 fue "el último año de estimaciones nacionales exhaustivas" antes de la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos en el caso Dobbs vs. Jackson Women’s Health Organization, de 2022. El caso Dobbs anuló la sentencia de 1973 en el caso Roe vs. Wade y los precedentes relacionados con el aborto, devolviendo la cuestión del aborto al poder legislativo.
Guttmacher determinó que las cifras de 2025 se mantuvieron prácticamente sin cambios respecto al año anterior, pero sugirió que el número total de abortos podría estar subestimado debido a que las personas adquieren las pastillas abortivas con anticipación o las obtienen por medios distintos a los proveedores de clínicas de aborto de EE.UU.
La tasa de abortos en EE.UU. tocó fondo en 2017, cuando se estimó que alcanzaba poco más de 862.000, y comenzó a aumentar nuevamente durante el primer mandato de Trump, durante el cual también se aprobó en 2019 el primer genérico de la mifepristona, comúnmente conocida como "la píldora abortiva". La píldora se usa comúnmente en combinación con misoprostol para el aborto temprano, aunque la misma combinación también se utiliza en algunos protocolos de atención para abortos espontáneos que, más recientemente, el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos recomendó considerar.
Más de seis de cada diez abortos en EE.UU. se realizan mediante una combinación de mifepristona y misoprostol, según estimaciones recientes.
La política federal que permite la distribución por correo de la mifepristona fue promulgada inicialmente por la Administración Biden, tras la decisión del caso Dobbs. Esta medida ha sido mantenida hasta la fecha por la segunda Administración Trump, la cual aprobó un segundo fármaco genérico de la mifepristona en 2025 ante la sorpresa de grupos provida.
El Departamento de Justicia, bajo la actual administración de Trump, también ha intentado bloquear los recursos presentados por los estados contra esta política, a la espera de una revisión de seguridad prometida por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés). Sin embargo, el estatus y cronograma de dicha revisión de la FDA no están claros.
El arzobispo Coakley y el obispo Thomas señalaron que la FDA "ha propiciado una industria del aborto por correo a escala nacional al permitir que las píldoras abortivas se receten en consultas de telesalud y se vendan tanto en farmacias de barrio como por Internet, eludiendo las leyes estatales que protegen la vida en el útero".
"Esto deja a las mujeres en una situación vulnerable, expuestas a sufrir un aborto solas en casa, sin ningún tipo de supervisión médica", afirmaron. "Además, crea nuevas oportunidades de explotación por parte de parejas violentas o traficantes de personas".
Los obispos afirmaron que, desde el inicio oficial de la campaña hasta finales de octubre, momento en el que la Iglesia de EE.UU. celebra el Mes del Respeto a la Vida, "el Comité de Actividades Pro-Vida de la USCCB invita a los católicos a sumarse a un esfuerzo específico de oración y acción para detener la difusión de las píldoras abortivas".
Instaron a los católicos a recurrir a "la intercesión de San José, Defensor de la Vida", así como a enviar mensajes a las farmacias y empresas farmacéuticas implicadas.
La USCCB se está preparando para movilizar a los católicos de todo Estados Unidos con recursos a tiempo para el lanzamiento de la campaña el 18 de agosto.
"Estamos creando una plataforma en línea sencilla que permitirá a los usuarios hacer clic y enviar un solo mensaje que llegará a múltiples entidades, como farmacias físicas y en línea, distribuidores y empresas farmacéuticas", explicó Kat Talalas, subdirectora de comunicaciones provida de la Secretaría de Actividades Pro-Vida de la USCCB, a OSV News. "También estamos desarrollando recursos educativos sobre la píldora abortiva, que ayudarán a explicar las diferencias entre la atención en caso de aborto espontáneo y el hecho de poner fin a la vida de un niño mediante un aborto".
La Iglesia Católica enseña que toda vida humana es sagrada desde la concepción hasta la muerte natural y, como tal, se opone al aborto directo. Tras la decisión del caso Dobbs, los líderes de la Iglesia en Estados Unidos han reafirmado la preocupación de la Iglesia tanto por la madre como por el niño, y han pedido que se refuerce el apoyo a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad frente al aborto debido a la pobreza y otros factores.